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-𝐍𝐀𝐑𝐑𝐀𝐃𝐎𝐑 𝐎𝐌𝐈𝐂𝐄𝐍𝐓𝐄-


César entra con las llaves en la mano. Ve la escena.

Deja caer las cosas que traía en las manos.

Camina despacio hacia ellos.

— Suéltala.

La voz de César no fue un grito.

Fue peor.
Fue baja. Controlada. Peligrosa.

Luis no la soltó de inmediato.

Eso fue el error.

César caminó directo hacia él.

— Te dije que no volvieras a acercarte.

Luis sonrió.

— Solo estábamos hablando.

— No estaba hablando. Me estaba tocando.

Eso fue todo.

César lo tomó del cuello de la camisa y lo empujó hacia atrás con fuerza suficiente para separarlo de ella.

— No vuelvas a tocarla.

— ¿O qué? —escupió Luis—¿Qué vas a hacer? ¿Pegarme? Tú no eres de esos, César. Eres el “buenito”.

César le da un derechazo directo a la mandíbula.

El golpe fue seco.

Directo.

Sin anuncio.
Sin grito previo.

Puño contra mandíbula.

Luis cayó hacia un lado, golpeando un mueble.

Tn se quedó inmóvil.

No era una pelea de celos. Era una advertencia.

Luis se levantó tambaleándose.

— ¿Eso te hace sentir más hombre?

César se acercó otra vez, esta vez más cerca que nunca.

— No. Pero deja en claro que no quiero que vuelvas a cruzar esa puerta. Es más, no quiero que vuelvas a si quiera mirar a mi mujer.

Luis miró a Tn.

— Esto no se acaba aquí.

César dio un paso más.

— Sí se acaba. Porque la próxima vez no te voy a recibir en mi casa. Te voy a denunciar.

Eso lo descolocó.

No esperaba esa palabra.

Denunciar.
No era violencia. No era drama. Era consecuencia.

Luis limpió la sangre de su labio.

Miró a ambos.

Y por primera vez no parecía tan seguro.

— Disfruten mientras puedan.

Se fue.

La puerta se cerró con fuerza.

El silencio después fue brutal.

Tn estaba temblando.

César volteó hacia ella de inmediato.

— ¿Te lastimó?

Ella negó con la cabeza, pero las lágrimas ahora sí estaban ahí.

No de miedo.

De adrenalina.

𝙎𝙞,𝙎𝙞 𝙚𝙧𝙚𝙨 𝙩𝙪 {𝘾𝙚𝙨𝙖𝙧 𝙋𝙖𝙧𝙧𝙖 𝙮 𝙏𝙣}Donde viven las historias. Descúbrelo ahora