𝐓𝐍 𝐆𝐀𝐌𝐄𝐙.
La noche cayó sin avisar.
En algún punto apagué la televisión, dejé el celular boca abajo sobre la mesa y me metí a la cama creyendo —ingenuamente— que el cansancio iba a ganar. Que mi cuerpo iba a rendirse antes que mi mente.
No pasó.
Me giré de lado, abrazando la almohada. Cerré los ojos con fuerza, como si eso pudiera borrar la imagen, pero apareció igual. El segundo exacto en el que mi cuerpo se quedó quieto antes de reaccionar. El instante en el que todo cambió sin que yo lo pidiera.
Abrí los ojos.
Suspiré.
Estiré la mano y tomé el celular sin pensar. Abrí el chat de César por costumbre, como si fuera algo automático. Su nombre ahí, tan familiar, me hizo un nudo en la garganta.
Escribí.
“Necesito hablar contigo.”
Me quedé viendo la frase unos segundos. Sonaba desesperada.
Lo borré.
Suspiré, frustrada. El cursor parpadeaba como si me retara a decir la verdad de una vez… y yo no sabía cómo hacerlo sin romper algo más.
Volví a escribir.
“No pasó nada malo, pero necesito explicarte algo.”
Eso sonaba peor. También lo borré.
Apoyé el teléfono en mi pecho y cerré los ojos. Pensé en su cara. En su voz. En cómo se quedaba callado cuando algo le dolía demasiado.
—No pasó nada malo —murmuré para mí misma— No hice nada malo.
Pero aun así me sentía culpable.
Volví a escribir.
“¿Podemos vernos?”
Borré.
¿Cómo se explicaba algo que ni siquiera sabía si él había imaginado?
Al final escribí lo único que no sonaba a excusa:
“¿Podemos hablar? Por favor.”
Lo envié antes de arrepentirme.
Dejé el celular sobre la cama y me quedé mirando el techo, contando las grietas, escuchando mi propia respiración. Pasaron minutos. Quizá más. Cada segundo se sentía largo.
Cuando vibró, el corazón me dio un salto.
Tomé el teléfono con manos temblorosas.
César:
“Ahora no. "
No hubo nada más.
Me quedé mirando la pantalla, esperando que aparecieran los tres puntos. Que escribiera algo más. Una palabra, lo que fuera.
No pasó.
La pantalla se apagó.
Tragué saliva y dejé el celular a un lado. No lloré. Me dolió de otra forma, como una presión constante en el pecho, como si me estuviera quedando sin aire muy lentamente.
...
Al día siguiente, me miré al espejo y apenas me reconocí. Ojeras marcadas, el cabello recogido sin cuidado, los ojos cansados. Me puse ropa cómoda y salí rumbo a la cita con la psicóloga.
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𝙎𝙞,𝙎𝙞 𝙚𝙧𝙚𝙨 𝙩𝙪 {𝘾𝙚𝙨𝙖𝙧 𝙋𝙖𝙧𝙧𝙖 𝙮 𝙏𝙣}
Romansa𝙋𝙚𝙧𝙢𝙞𝙩𝙚𝙢𝙚 {𝘾𝙚𝙨𝙖𝙧 𝙋𝙖𝙧𝙧𝙖 𝙮 𝙏𝙣} 💌𝑺𝒆𝒈𝒖𝒏𝒅𝒂 𝑻𝒆𝒎𝒑𝒐𝒓𝒂𝒅𝒂💌 -Y es que eres tú La mujer que yo soñaba Que algún día me acompañara Y poderla presumir [...] No fue falta de amor. Fue falta de palabras. Entre silencio...
