𝐍𝐀𝐑𝐑𝐀𝐃𝐎𝐑 𝐎𝐌𝐈𝐂𝐄𝐍𝐓𝐄.
La noche siguió entre verdades que habían guardado ellos mismos bajo llave.César soltó un suspiro largo, uno que parecía arrancar algo desde el fondo de sus pulmones.
Era ahora, era el momento de hablar de todo lo que dolía.
-Tn, yo sospechaba de Luis desde el primer segundo en que lo vi -confesó César, dejando que su mirada se perdiera en la oscuridad- Sé que era tu mejor amigo de años, que te conocía mejor que nadie, pero había algo en su forma de estar presente que no me cuadraba. Nunca quise decir nada porque no quería ser el típico tipo inseguro que te alejaba de tu gente. Pero el día de nuestra boda... ese día todo cambió.
Tn frunció el ceño, confundida. Recordaba la boda como un sueño, especialmente aquel momento en que Luis subió a cantar.
-¿Te acuerdas de la canción que cantó? -preguntó César con una sonrisa amarga- Tú pensaste que era un detalle mío, que yo le había pedido que la cantara para ti. Te vi tan feliz, tan emocionada... que no tuve el corazón para decirte que yo no sabía nada.
-¿No fue idea tuya? -susurró ella, sintiendo un frío repentino.
-No. Y por eso, cuando terminó de cantar, fui a buscarlo. Quería preguntarle que onda, entender por qué se había tomado atribuciones que no le tocaban. Pero antes de entrar al salón donde estaba, escuché voces. Eran Yaki, Virlán, Cornelio y él. Estaban hablando de ti, de nosotros.
César hizo una pausa, apretando la mandíbula al recordar las palabras exactas.
-Escuché a los plebes cuestionándolo, preguntándole por qué había cantado eso si era nuestra boda. Y entonces lo oí. Luis no solo lo admitió, sino que cuando me vio entrar y lo encaré, no se achicó. Me miró a los ojos y me confirmó que sí, que estaba enamorado de ti. Me dijo en mi cara que haría todo lo posible por separarnos, que él te conocía más y que yo solo era un estorbo en su camino.
Tn sintió que el mundo le daba vueltas. De repente, cientos de recuerdos empezaron a reacomodarse en su cabeza. Aquellas veces que Luis aparecía justo cuando ella y César tenían una discusión, las llamadas nocturnas "para saber si estaba bien", los abrazos que duraban un segundo de más.
-¿Por qué me lo ocultaste? -preguntó Tn, con la voz quebrada- Si me hubieras dicho que él te dijo todo eso, yo jamás...
-Porque confiaba en ti -la interrumpió César, mirándola con una mezcla de dolor y ternura- Sabía que para ti él era muy importante, tu hermano de vida. Pensé que si te lo decía, ibas a pensar que estaba loco de celos o que quería manipularte. Y también, Tn... tuve miedo. Miedo de que si te ponía a elegir, quizás te dieras cuenta de que él te conocía mejor que yo. Me sentía tan pequeño a su lado que preferí callar y "competir" en silencio, intentando ser el mejor esposo para que no tuvieras razones para mirar a otro lado.
Tn lloraba sin consuelo, dándose cuenta de la carga tan pesada que César había llevado solo durante tanto tiempo. El "mejor amigo" no era un apoyo, era un saboteador silencioso que ella misma había metido en su hogar.
-Y lo de la Gorda... -César bajó la voz- Al principio, cuando ella regresó, mi intención nunca fue volver a ser su amigo. Pero cuando empecé a ver que Luis siempre estaba ahí, que tú le contabas tus penas a él y no a mí, me sentí desplazado. Ella era la única persona que no sabía nada de Luis, la única con la que no sentía que tenía que competir. Me apoyé en ella porque sabía que tú estabas con él, y me sentía solo, Tn. Muy solo.
-Fuimos unos tontos -dijo ella, tomando las manos de César entre las suyas- Dejamos que personas ajenas llenaran los huecos que nosotros mismos estábamos cavando. Yo nunca vi a Luis como nada más que un amigo, pero me equivoqué al darle el lugar que te correspondía a ti.
César asintió, acercando su silla a la de ella hasta que sus rodillas se tocaron.
-Ya no hay secretos -sentenció él- Ya no hay "Gorda", ya no hay "Luis", y sobre todo, ya no hay silencios. Si vamos a intentar esto, no puede ser para volver a lo de antes. Lo de antes nos trajo a este patio, rotos y cansados.
-Tienes razón -respondió Tn, secándose las lágrimas con determinación- Ya no hay secretos. Si nos duele algo, lo decimos. Si tenemos miedo, lo hablamos. No vamos a empezar de cero, vamos a empezar de nuevo, pero con los ojos bien abiertos, los dos poniendo de nuestra parte.
No se estaban prometiendo un camino sin baches. Se estaban prometiendo no volver a soltarse cuando el camino se pusiera difícil. Y por primera vez en meses, el aire entre ellos se sintió ligero, porqué finalmente habian dejado de guardar secretos.
César estiró la mano y, por primera vez en mucho tiempo, le acarició la mejilla con una suavidad que le devolvió el alma al cuerpo.
-Va a ser difícil -advirtió él- Reconstruir la confianza es más lento que romperla. Pero si los dos ponemos el mismo esfuerzo... esta vez puede ser mucho mejor.
Tn se inclinó hacia adelante y apoyó su frente contra la de él. En el silencio de la noche, ya no se escuchaba el peso de lo que se ocultaban, sino el latido de dos personas que, a pesar de las heridas y los sabotajes externos, se seguían eligiendo por encima de todo.
César se recargó en el respaldo de la silla y se pasó la mano por la cara, agotado.
-Ya no quiero seguir así... -dijo al fin, sin mirarla todavía- No quiero seguir llegando a un cuarto vacío, ni despertarme pensando en si tú también estás despierta del otro lado preguntándote lo mismo que yo.
Tn levantó la cabeza despacio.
-Yo tampoco -admitió- Pensé que separarnos nos iba a calmar, que iba a acomodar las cosas... y lo único que hizo fue alejarnos más. Cada día sentía que te perdía un poquito.
César la miró entonces, con los ojos rojos, honestos.
-Ya no quiero seguir durmiendo lejos de ti-murmuró, sin apartar la vista de ella -Quiero regresar a la casa -soltó, casi como si tuviera miedo de decirlo en voz alta- No porque ya esté todo bien... sino porque ya no quiero arreglar lo nuestro desde lejos. Me cansé de extrañarte estando casado contigo.
A Tn se le quebró la respiración.
-Regresa -dijo sin pensarlo- Ya perdimos demasiado tiempo creyendo que teníamos que estar solos para sanar. Yo ya no quiero sanar sin ti.
César asintió, con una pequeña sonrisa cansada.
-Mañana mismo regreso a la casa. A nuestra casa.
Ella apretó sus manos con fuerza.
-Volvamos juntos -dijo- Y mañana vamos con la psicóloga. Los dos. Yo ya no quiero cargar esto sola, ni que tú lo cargues solo.
-Trato hecho -aceptó él- Si vamos a reconstruir, lo hacemos bien. Con ayuda. Sin orgullo. Sin silencios.
Se quedaron callados un rato, solo respirando juntos, como si estuvieran aprendiendo otra vez.
-Me da miedo -confesó Tn en voz baja- No perderte... sino volver a lastimarte sin darme cuenta.
-A mí también -admitió César- Pero me da más miedo seguir lejos de ti fingiendo que así estamos mejor.
------------------
¿Se acuerdan de los mejores amigos de Tn?
Creo que ya se dijeron todo lo que se tenían que decir. Hasta ya van a volver a vivir juntos. Ya se viene puro amorsh🙊.
Acuérdense de votar y comentar que me siento ignorada cuando no lo hacen.
¡LAS AMO!♡
ESTÁS LEYENDO
𝙎𝙞,𝙎𝙞 𝙚𝙧𝙚𝙨 𝙩𝙪 {𝘾𝙚𝙨𝙖𝙧 𝙋𝙖𝙧𝙧𝙖 𝙮 𝙏𝙣}
Romance𝙋𝙚𝙧𝙢𝙞𝙩𝙚𝙢𝙚 {𝘾𝙚𝙨𝙖𝙧 𝙋𝙖𝙧𝙧𝙖 𝙮 𝙏𝙣} 💌𝑺𝒆𝒈𝒖𝒏𝒅𝒂 𝑻𝒆𝒎𝒑𝒐𝒓𝒂𝒅𝒂💌 -Y es que eres tú La mujer que yo soñaba Que algún día me acompañara Y poderla presumir [...] No fue falta de amor. Fue falta de palabras. Entre silencio...
