-𝐍𝐀𝐑𝐑𝐀𝐃𝐎𝐑 𝐎𝐌𝐈𝐂𝐄𝐍𝐓𝐄-
Habían pasado casi tres semanas desde que César regresó a casa. Tres semanas de pequeños avances que se sentían como victorias enormes: desayunos que compartían sin prisa, noches donde ya no dormían espalda con espalda, mensajes durante el día solo para decir “te extraño” o “ya voy para allá”. La terapia los jueves se había vuelto un ritual sagrado. Parecía que por fin estaban caminando en la misma dirección.
Pero el amor reconstruido no es una línea recta. A veces da un paso atrás para tomar impulso.
Hoy era jueves por la noche. Tn había cocinado algo especial: mole verde con pollo, arroz rojo y tortillas recién hechas. (Una nueva receta que le había enseñado su mamá y su suegra).
Puso la mesa con velas (nada exagerado, solo dos pequeñas que olían a vainilla), puso la playlist que habían hecho juntos en la terapia y hasta se cambió de ropa: un vestido sencillo que sabía que a César le gustaba. Quería que esa noche fuera de las buenas. Habían quedado en que él llegaría a las ocho después del ensayo con Carlos y Cristhian.
A las ocho y media, Tn ya estaba mirando el celular cada dos minutos.
A las nueve y cuarto, la comida se estaba enfriando y ella empezó a sentir ese nudo conocido en el estómago.
“No es nada”, se repetía.
“Solo se les fue el tiempo, como siempre.”
Pero la mente no obedecía. Empezaron a llegar las imágenes, los miedos: César riendo con sus hermanos, perdiendo la noción del tiempo, llegando cansado y sin ganas de hablar… como en los meses malos.
Y luego, sin querer, apareció el fantasma de Luis: “¿Y si César sigue pensando que yo…?” y el de la Gorda: “¿Y si él la vio estos días y no me dijo?”
A las nueve y veinte, Tn apagó las velas. El olor a vainilla se mezcló con el de la comida fría y le dio náuseas. Se sentó en el sillón con las rodillas antrelazadas, mirando la puerta. No estaba enojada. Estaba asustada. El miedo de que todo volviera a ser silencioso.
Cuando la llave giró en la cerradura eran las nueve y cuarenta y tres.
César entró con la guitarra al hombro, el cabello revuelto y cara de cansancio. Sonrió al verla.
—Amor, perdón… se nos fue la mano grabando una rola nueva. Carlos quería ya grabarla completa y…
Se detuvo al ver la mesa. Las velas apagadas. Los platos intactos. La cara de su esposa.
—…Shit.
Tn no levantó la voz. Solo habló bajito, como si tuviera miedo de que si gritaba todo se rompiera otra vez.
—Te esperé. Quería que fuera una noche bonita. No algo especial-exagerado… solo… nuestra. Pero entiendo. El ensayo es importante. La música es tu vida.
César dejó la guitarra contra la pared y se acercó despacio.
Se arrodilló frente a ella para quedar a su altura.
—No es que sea más importante. Es que… perdí la noción del tiempo. Te juro que cada vez que tocábamos pensaba “ya voy, ya voy”. Pero luego empezamos a improvisar y…
Tn lo miró a los ojos. Tenía lágrimas, pero no las dejó caer.
—No es la hora. Es que… por un segundo pensé que estabas evitando volver.
—No estoy evitando nada. Solo me distraje. Pero te juro que cada que termino, pienso en llegar aquí. Contigo.
—Entonces avísame cuando se vaya a alargar. No quiero imaginar cosas.
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𝙎𝙞,𝙎𝙞 𝙚𝙧𝙚𝙨 𝙩𝙪 {𝘾𝙚𝙨𝙖𝙧 𝙋𝙖𝙧𝙧𝙖 𝙮 𝙏𝙣}
Romance𝙋𝙚𝙧𝙢𝙞𝙩𝙚𝙢𝙚 {𝘾𝙚𝙨𝙖𝙧 𝙋𝙖𝙧𝙧𝙖 𝙮 𝙏𝙣} 💌𝑺𝒆𝒈𝒖𝒏𝒅𝒂 𝑻𝒆𝒎𝒑𝒐𝒓𝒂𝒅𝒂💌 -Y es que eres tú La mujer que yo soñaba Que algún día me acompañara Y poderla presumir [...] No fue falta de amor. Fue falta de palabras. Entre silencio...
