29.

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𝐍𝐀𝐑𝐑𝐀𝐃𝐎𝐑 𝐎𝐌𝐈𝐂𝐄𝐍𝐓𝐄.

César volvió a ver el reloj.
01:47 a.m.
Nada.

El sonido de las llaves entrando en la cerradura fue suave, como si ella esperara que él ya estuviera dormido. Lo estaba, en teoría. En la práctica, llevaba casi una hora mirando la televisión apagada desde el sillón, esperando que ella llegara. Otra vez.

Escuchó sus pasos y contuvo la respiración, como si aún quedara la posibilidad de que entrara a la sala y dijera: “¿Platicamos un rato?”
Pero no.

Solo el clic de la puerta de su habitación cerrándose.

Y el silencio otra vez.

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Carlos: ¿ Ya le dijiste? —preguntó mientras cenaban tacos en la banqueta de un foodtruck en Tucson.

Estaban los tres, como en los viejos tiempos, en conciertos y finalizando su día conversando de todo y a la vez de nada.

Cesar: Lo intenté, wey —respondió dejando la salsa sin tocar—. Pero apenas dije “ Elizabeth ” y me cortó en seco.

Cristhian: ¿Y por eso estas así? Si no quiere escuchar, no le cuentes —dijo con un tono neutro—. Tú no le estás fallando.

Cesar: No quiero que se entere por otro lado. Que la Gorda está cerca, que me ha escrito, que nos hemos visto con ustedes… aunque no pasa nada. Pero tú sabes cómo se pone.

Carlos lo miró de lado

Carlos : ¿Y ella? ¿Te dice con quién sale? Porque sabemos que no es solo con las niñas.

César tragó saliva. Guardó el taco en su servilleta sin terminar.

Cesar: Luis.

Cristhian: ¿Luis? —repitió arqueando una ceja—. ¿Otra vez él?

Cesar: La acompaña a todos lados. Fotos, cafés, comida, eventos. Hugo su manager me dijo que ya lo ven casi como parte del equipo.

Carlos: ¿Y tú qué haces? —preguntó

César bajó la mirada.

Cesar: Espero.

Cristhian: ¿Esperas qué? —dijo serio.

Cesar: Que me lo diga. Que sea ella quien tenga el valor. Aunque duela.

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Flasback-
•Días atrás•

La noche estaba en silencio, con solo el suave zumbido del refrigerador llenando el espacio entre ambos. Tn se encontraba en la cocina, desmaquillándose frente al reflejo oscuro de la ventana. Llevaba una camiseta grande de César, el cabello recogido en un moño alto y desordenado.

César se apoyó contra el marco de la puerta, observándola un momento antes de hablar.

Cesar: ¿Tienes un minuto?

Tn lo miró por el reflejo sin girarse.

Tn: Si me vas a reclamar por dejar los focos prendidos, ya sé. Lo olvidé otra vez —dijo sin emoción, mientras pasaba el algodón por su mejilla.

César soltó una leve risa por la nariz, pero enseguida se puso serio.

Cesar: No. No es eso. Quiero hablar… de algo importante.

𝙎𝙞,𝙎𝙞 𝙚𝙧𝙚𝙨 𝙩𝙪 {𝘾𝙚𝙨𝙖𝙧 𝙋𝙖𝙧𝙧𝙖 𝙮 𝙏𝙣}Donde viven las historias. Descúbrelo ahora