-𝐍𝐀𝐑𝐑𝐀𝐃𝐎𝐑 𝐎𝐌𝐈𝐂𝐄𝐍𝐓𝐄-
La noche era cálida y el mar susurraba abajo como si también quisiera dejarlos solos un rato. Cesar seguía abrazándola por detrás, sus brazos rodeándola como si tuviera miedo de que el viento se la llevara. Tn apoyó la cabeza hacia atrás, contra su pecho, y cerró los ojos un segundo, respirando el olor familiar de su perfume mezclada con sal y arena.
-Sabes... -murmuró él contra su cabello- estos tres meses... cada noche me dormía pensando en ti. En cómo te quedas dormida con la mano en mi pecho, como si necesitaras asegurarte de que mi corazón seguía latiendo para ti.
Tn sonrió, pequeña y suave, y entrelazó sus dedos con los de él sobre su cintura.
-Yo también, mi amor. La cama se sentía tan grande... tan vacía. Me despertaba en la madrugada y estiraba la mano buscándote. Y cuando no te encontraba, me dolía aquí -se tocó el centro del pecho-. Tres meses sin tus buenos días con besos, sin tus "chula, ven aquí un rato", sin que me abrazaras por atrás mientras hago el café...
César la giró despacio entre sus brazos para poder mirarla a los ojos. La luz de la luna le pintaba la cara de plata y él pensó, por milésima vez, que nunca había visto nada más hermoso.
-Te extrañé tanto que hasta las canciones me salían tristes -confesó, bajito-. Escribía y escribía, pero ninguna decía lo suficiente. Ninguna podía explicar que mi vida sin ti era como una guitarra sin cuerdas... que sonaba, pero no tenía alma.
Tn levantó la mano y le acarició la mejilla con el pulgar, como si estuviera memorizando cada línea de su rostro otra vez.
-Y yo extrañaba tu voz cuando cantas bajito en la ducha. Extrañaba cómo me miras cuando crees que no me doy cuenta. Extrañaba que me llames "mi reina" aunque haya hecho algo tonto. Extrañaba... todo de ti, César. Todo.
Él apoyó su frente contra la de ella. Sus narices se rozaron. El mundo se hizo pequeño, solo ellos dos y el sonido del mar.
-Perdóname por haber tardado tanto en decirte todo esto -susurró-. Por haberlo guardado en letras en vez de decírtelo mirándote a los ojos. Perdóname por los tres meses que perdimos.
-No hay nada que perdonar -respondió ella, con la voz temblorosa de ternura-. Porque volviste a mí. Porque escribiste esa canción tan hermosa que me rompió y me arregló al mismo tiempo. Porque ahora estamos aquí... y ya no vamos a separarnos nunca más.
César sonrió, esa sonrisa lenta y enamorada que solo tenía para ella.
-Nunca más, mi chula. Te lo prometo. De ahora en adelante, cada canción que escriba va a tener tu nombre escondido entre las notas. Y cada noche, antes de dormir, te voy a decir todo lo que siento. Sin guardarme nada.
Tn se puso de puntillas y le dio un beso suave, largo, lleno de todo el amor que habían extrañado. Cuando se separaron, los dos tenían los ojos brillosos.
-Te amo tanto... -susurró ella contra sus labios-. Tanto que a veces me da miedo de lo grande que es.
-Y yo te amo a ti -respondió él, besándole la frente, luego la nariz, luego los labios otra vez-. Te amo como el mar ama la orilla: porqué siempre vuelve, siempre te busca, siempre te necesita. Te amo como las estrellas aman la noche: brillantes solo porque tú existes.
- Te amo, mi amor - se acercó más, susurrando contra su boca, rozando apenas - Con todo el corazón.
Con todo el corazón. Ahí estaba otra vez, esa manera tan suya de decirse Te amo, esa manera que hace meses no se oía de ninguno de los dos.
ESTÁS LEYENDO
𝙎𝙞,𝙎𝙞 𝙚𝙧𝙚𝙨 𝙩𝙪 {𝘾𝙚𝙨𝙖𝙧 𝙋𝙖𝙧𝙧𝙖 𝙮 𝙏𝙣}
Romance𝙋𝙚𝙧𝙢𝙞𝙩𝙚𝙢𝙚 {𝘾𝙚𝙨𝙖𝙧 𝙋𝙖𝙧𝙧𝙖 𝙮 𝙏𝙣} 💌𝑺𝒆𝒈𝒖𝒏𝒅𝒂 𝑻𝒆𝒎𝒑𝒐𝒓𝒂𝒅𝒂💌 -Y es que eres tú La mujer que yo soñaba Que algún día me acompañara Y poderla presumir [...] No fue falta de amor. Fue falta de palabras. Entre silencio...
