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𝐍𝐀𝐑𝐑𝐀𝐃𝐎𝐑 𝐎𝐌𝐈𝐂𝐄𝐍𝐓𝐄.

La tarde caía con lentitud sobre el parque. El cielo comenzaba a teñirse de tonos anaranjados y violetas, mientras la brisa suave movía las hojas de los árboles. En una de las bancas más apartadas, lejos del bullicio y de miradas curiosas, dos personas se sentaban casi como si nada.

Pero nada era casualidad

Luis tenía los brazos cruzados, los ojos fijos en el cielo teñido de naranja. A su lado, ella jugaba con la etiqueta de su botella de agua, nerviosa. La Gorda. Así la habían llamado siempre, aunque su figura hacía tiempo había dejado de justificar el apodo. Pero el nombre se había quedado, como los sentimientos que alguna vez tuvo por César… y que ahora, fingía tener bajo control.

Luis: No te tensiones tanto —dijo el con media sonrisa, mientras revisaba algo en su pantalla—. No somos criminales. Solo estamos… acelerando un proceso inevitable.

Gorda: No sé, güey —respondió ella bajando la voz—. Esto ya está yéndose de las manos. Dices que todo va bien, pero... él está mal, Luis. Lo veo. Y tú también lo ves. Está apagado.

Luis: Está cayendo redondito —dijo sin siquiera mirarla—. No necesito hacer mucho. Mi silencio, mis pausas, esas miradas de "culpa" que no explico… lo están consumiendo más que cualquier confesión. Y lo mejor es que sé que nos vio ese día.

La Gorda lo miró, frunciendo el ceño.

Gorda: ¿Cuál día?

Luis: El del jardín. Cuando ella y yo estábamos afuera. No pasó nada, pero la tensión se cortaba con cuchillo. Reíamos, hablábamos cerca… Y entonces sentí la puerta. Fue como una corazonada. Volteé rápido, pero ya no estaba. Lo juro, fue él. Nos vio.

Ella desvió la mirada, incómoda.

Gorda: ¿Y crees que por eso ya no insiste? ¿Que se está rindiendo?

Luis asintió.

Luis: Sí. Desde entonces ya no la busca. No discuten. No intenta hablar con ella. Está empezando a dejar que las cosas mueran solas.

La Gorda bebió un poco de agua, con la garganta seca. Lo pensó dos veces antes de hablar.

Gorda: Yo también estoy haciendo mi parte —dijo al fin, bajando la voz—. Lo invito a salir, lo distraigo, lo hago reír cuando lo noto apagado. Le digo que piense más en él, que deje de ser el único que intenta salvar lo que ya no existe…

Luis: Y ni así lo olvida —interrumpió con amargura—. No importa lo que hagamos. Ella sigue siendo su centro. No se atreve a hablar mal de ella, ni a cuestionarla. La defiende incluso cuando lo está matando en silencio.

Gorda: La sigue respetando —dijo ella casi con admiració—. Eso es lo más cabrón. Que aunque sabe que algo pasa, no la traiciona ni con la lengua. Sigue creyendo en ella. Esperando que vuelva.

La Gorda bajó la cabeza.

Gorda: No sabes lo difícil que ha sido para mí. Intento ayudarlo, sí, pero a veces… a veces también me duele. Porque por más que me esfuerce, por más que esté ahí, él sigue mirándola como si fuera lo único valioso en su vida.

Luis apretó los labios, guardando un silencio denso.

Luis: No quiero que la olvide —dijo por fin—. Quiero que la vea como lo que es: alguien que lo tuvo todo y lo dejó ir. Quiero que sufra, que se dé cuenta. Que la culpa lo consuma. Que cuando la vea feliz con alguien más, entienda lo que perdió.

La Gorda lo miró de reojo, con el corazón latiendo fuerte.

Gorda: ¿Y si no se da cuenta?

Luis se encogió de hombros, con una sonrisa amarga.

Luis: Entonces ya será demasiado tarde para ella.

Ambos se quedaron callados, mirando en direcciones distintas. La Gorda respiró hondo, con los ojos cerrados por un momento.

Lo hacía por César.
Pero ya no estaba segura de estar haciéndolo bien.

El otro chico la miró de reojo. Sabía que había cruzado una línea. Que esto no era solo una amistad mal manejada. Era algo más.

Luis, con los ojos fijos en la nada, sonrió sin humor.

Luis: A veces el amor necesita un empujón… y a veces, necesita un castigo.

Y sin más, se puso de pie.

Ella lo siguió, aunque en su interior, algo le decía que estaban jugando con fuego.

Y que ese fuego ya comenzaba a arder.


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Ya no se que onda, aun me faltan capítulos
de pelea y ustedes ya quieren reconciliación :(

Este capítulo es como el contexto del final del anterior.

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𝙎𝙞,𝙎𝙞 𝙚𝙧𝙚𝙨 𝙩𝙪 {𝘾𝙚𝙨𝙖𝙧 𝙋𝙖𝙧𝙧𝙖 𝙮 𝙏𝙣}Donde viven las historias. Descúbrelo ahora