Había una vez, una princesa pelirroja prisionera en un armario debajo de la escalera.
La princesa vivía en un castillo que no era suyo. Con un sufrimiento que no debería. Hasta que un día, un semigigante apareció en la puerta de este, tiñendo su des...
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Tal vez...
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REMUS Lupin nunca terminó de comprender que tenía la vida en su contra.
Parecía ser que cada vez que estaba bien, que contaba con algo de paz (la poca que se asentaba brevemente en su vida), había algo que lo cambiaba. Algo siempre llegaba a recordarle su pasado, ese que no lo deja respirar. Y esa vez llegó con un nombre que resonó en lo más profundo de su corazón:
Leonel August James.
James.
James como su mejor amigo. Pero sobre todo, como ella.
Llevaba el apellido de Macky. De su Macky. De la única mujer que logró entrar en su corazón. Y eso solo significaba una cosa: ella se había casado. Lo había superado.
La primera vez que se presentó, que oyó ese apellido salir de sus labios, sintió como su corazón se partía en dos. «Tal vez es de su hermano, debió tener hijos antes de morir», intentó convencerse.
Pero no era cierto. Algo se lo decía.
La forma en la que Leo se movía, como si lo supiera todo y nada a la vez, como hablaba, como sonreía. Era como ella. Y sus ojos, esos zafiros, eran iguales a los que lo habían conquistado en su juventud.