"No todo dura para siempre. Y menos si es un castillo de mentiras con un hermano feroz soplando."
Elizabeth
Existen diferentes maneras de arruinar momentos específicos de la vida. Como por ejemplo, el tono de llamada personalizado que provenía de mi celular.
Una llamada de William.
-Ay, mierda -balbuceé mientras me alejaba de él, de ese beso, de esas aguas que parecían pecaminosas ahora mismo.
William no lo sabía, pero me dió la excusa perfecta para no tener que lidiar con Erickson ahora mismo y ese beso. Ese... jodido beso que no debió gustarme tanto.
-Dime -seguía chorreando agua, las manos resbalaban el celular pero hice como si todo estuviera bien.
-¿Por qué tardaste tanto en contestar? Deberías de estar en horario de receso ahora mismo -no podía verlo pero era evidente la elevación de decibeles a medida que iba hablando, cuestionando.
Enojándose conmigo.
-Estaba en el baño -reajusté el agarre del celular. Sentía que resbalaba por el agua que ahora también goteaba por mi frente.
Se hizo un silencio de segundos que me mantuvo en vilo antes de que volviera a hablar.
-Bueno, estoy parado afuera de tu salón de clases, Elizabeth -comentó como si nada, mientras yo sentía todo demasiado frío, demasiado rígido-. Y resulta que no te veo.
Erickson había salido ya del agua, y se detuvo justo detrás de mí, divirtiéndose con mi situación mientras respiraba en mi nuca. Lo aparté con el ceño fruncido.
-Tuve que salir un momento a comprar unas cosas para el equipo. El director me dió permiso. Ya sabes, bebidas energéticas y eso. -por favor, que se lo crea. O estaré en graves problemas.
Erickson volvió a acercarse, volvió a respirar suave contra mi nuca, haciéndome erizar mientras sus dedos trazaban caminos arriba y abajo por mis brazos.
-¿Ah sí? Hola director. Buenos días, ¿cómo se siente?
Que suerte de mierda, joder.
-Y bueno, ¿cuándo llegas de ese bosque donde estás metida? Te doy media hora para llegar a la escuela, Elizabeth. No me hagas ir a buscarte.
-¿Eh? -ni siquiera sabía que decir y la llamada ya se había caído. Eso solo significaba que el reloj empezaba a contar en reversa.
-¿Estás bien? -preguntó Erickson a mi espalda, mientras que yo sentía que todo se volvía más pequeño, más sofocante alrededor.
Terminé dando un manotazo a la mano que intentaba posar en mi hombro.
-¡Todo esto es culpa tuya, joder! -grité mientras me alejaba de él-. ¡Si no fuera por ti, nada estaría tan jodido en mi vida ahora mismo!
-Oye, cálmate...
-¡Desearía que no molestaras tanto!
-Elizabeth...
-¡No me toques, carajo!
Di media vuelta, furiosa con todo, con la vida, conmigo misma antes de subirme a la camioneta y marcharme de ese lugar. De él.
Solo pensaba en la reprimenda de William, en sus gritos y miradas acusadoras. Sí, en él es que debería de pensar y no en el toque de los labios de Erickson.
Me salté un semáforo, ansiosa por llegar lo antes posible. Me salté otro, faltaba poco para llegar al instituto.
En el tercero, mi camioneta se volcó por el choque con otro auto.
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Rompecorazones 1: BROKEN
RomanceEmpecemos por el principio: por el olor de un libro nuevo, por las ansias de conocer la historia que aguarda escrita entre sus hojas. Aventurémonos entre las líneas, saboreando las palabras que nos cuentan sobre la vida de Elizabeth, una chica con t...
