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Esa noche, Jungkook consiguió algo histórico: pudo dormir sin interrupciones hasta las nueve –lo cual era una especie de milagro, considerando que su reloj biológico constantemente lo hacía levantarse de la cama a las seis.
Cuando abrió los ojos, se tomó un tiempo para observar el bonito rostro de Jimin que se hallaba recostado sobre su brazo. Y con la punta de los dedos, lo acarició, sonriendo feliz.

Se quedó en aquella posición por unos minutos antes de salir de la cama, estirándose lentamente y caminando hacia el baño para tomar una ducha con total calma.

Cuando Jimin despertó, de forma automática buscó a Jungkook en la cama, demorándose un momento en notar el ruido que provenía del baño. Tomó el celular para revisar la hora y, era tarde. Pero aunque no pasaba de las diez de la mañana, ellos ya debían haberse marchado. Suspirando, se quitó la sábana y caminó por el cuarto recogiendo sus prendas, para luego vestirlas nuevamente.

Le dolía el cuerpo y los chupones ardían, pero intentó ignorar el dolor porque valió la pena.

No quería salir nunca más de ahí, nunca más tener que volver a enfrentarse a la realidad.

Saliendo del baño solo con la toalla enrollada en la cintura y un cepillo de dientes desechable en la mano, Jungkook dio una sonrisa amplia para Jimin, acercándose.

Dejó un brazo alrededor de su cintura y unió sus rostros, soplando el aliento caliente y mentolado contra los labios rellenos de Park antes de besarlos lentamente.

—Buen día. – Dijo en un susurro. Se alejó, tirando el cepillo de dientes y quitándose la toalla sin pudor alguno. De espaldas hacia Jimin, se concentró en secar algunas gotas de agua de su cuerpo antes de frotar la toalla en el cabello mojado.

Cuando se detuvo, los cabellos húmedos se veían ligeramente más oscuros que antes. Dejando la toalla sobre la cama, Jungkook empezó a vestirse sin prisa, poniéndose una bermuda y una camisa a botones, dejándola abotonada solo hasta la mitad.

Al terminar, se volteó hacia Jimin:

— ¿Quieres pedir el desayuno a la habitación o prefieres que salgamos? – Preguntó pausadamente, guardando su propia ropa en la mochila.

Jimin lo observó durante todo ese tiempo, desconfiando de la demora del mayor en alistarse y terminó por sonreír.

Caminando hacia el baño, lo miró por encima del hombro.

— Estás bromeando, ¿cierto? Ya deberíamos haber regresado a casa. — Usó un cepillo desechable para lavarse los dientes y aprovechó para lavarse el rostro. — ¿Qué van a pensar cuando lleguemos juntos? ¿No crees que es mejor que me vaya más tarde en un taxi?

— Creo que deberías escoger si tomaremos el desayuno aquí en la habitación o si iremos al buffet. – Repitió, soltando una risita.

Jungkook podría decir que no estaba preocupado, pero una pequeña parte sí lo estaba. Le preocupaba la reacción de sus padres, principalmente Segi; las actitudes exageradas de Yujin y su complejo de lady, y lo que eso podría perjudicar en el casamiento de Haewon.

Después de todo amaba a su hermana y perjudicar su boda de ensueños no estaba en sus planes. Si ella quería — y merecía – un día perfecto, Jungkook haría todo lo posible para que lo tuviera.

Pero, por encima de todo eso, le preocupaba el bienestar de Jimin y, sabiendo que ese ambiente lo incomodaba, así como a él, prefería retrasar su regreso a la casa de la playa.

Con la ropa debidamente guardada y con la tarjeta en mano, esperó por Jimin, sentándose en la cama.

Al salir del baño, Jimin encontró a un Jungkook relajado. Cruzó los brazos y se paró en su delante.

Wheeler-DealerHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora