Capítulo 40 Part 2

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Un hipo inesperado salió de mi boca ocasionando un sonido.

—Por cierto...¿sigues yendo a las Citas? —retomó la conversación como sí nada. Me apresuré a su lado y continué mi camino.

—Por ahora estoy de descanso. Pero solo iré a una por día. Y de vez...en cuando.

Un poco inclinada a mi izquierda toque la palma de mi mano mi mejilla un poco caliente. Exhale leve.

—¿Encontraste un trabajo estable?

—Sí.

—¿Dónde?

—En una empresa como auxiliar.

—Eso es bueno...

—Ah...por cierto—recordé y pensé tratando de distraerme,—En una mujer...deberías revisar sus notas en el teléfono, su cuenta personal y...con quienes se relaciona fuera del trabajo. Son sus amigos reales...—concluí.

—¿Se supone que pueda tomar su teléfono fácilmente? Eso está más protegido que una bomba nuclear.

Evite reír.

—Entonces revisa lo que publica en redes sociales y con quienes se reúne. Sí resulta ser tan astuta como dices...de seguro ocultará algo.

El asintió leve.

—Y también...quería preguntarte algo—recordé,—En la azotea.

—¿Y porque no lo hiciste?

—Por qué te fuiste—le reclame.

El sonrió cabizbajo.
—¿Qué es? Puedes preguntarlo ahora.

—Bueno...—suspiré,—Me reuní con alguien que de solo verlo me atemoriza y siento tanta molestia que lo único que quisiera es declarar la guerra...pero eso es más peligroso. Porque necesito que esa persona crea que estoy de su lado...¿qué debo hacer?

Me detuve.
Y el también lo hizo.

—¿Es peligroso?—se cuestionó,—Entonces debes ser buena con esa persona hasta que lo consideres necesario.

—¿Cómo hago eso?

—Actúa amable y finge escuchar todo lo que esa persona dice. Apoyarlo y servirle. Un narcista...lo que más le satisface es ser escuchado y creer que la víctima está siendo presa. Debes fingir ser su as.

Baje mi vista comprendiéndolo.
¿Convertirme en su as? ¿En el as de Han Ryun Ju?

—¿Es en el trabajo?—se cuestionó,—No lo lleves al extremo sí eres solo una auxiliar.

Desvió su vista y continuó. Avancé a su lado en silencio y en cuestión de segundos llegamos a los departamentos.

—Ya me iré—.levanté mi mano despidiéndome y me alejé, él tomó mi brazo atrayéndome a él y se inclinó frente a mí rostro.

—¿A mí no me sonreirás?—dijo en ese tono burlesco, arrugué mi nariz.

—¿Qué?—dije de inmediato,—No molestes.

El curvó sus labios y me solté.
—Está bien. Srita Diosa.

—Y no me llames así—señale al verlo por última vez para apresurarme y entrar a casa. Subí al segundo piso y tecleé el código digital. El sonido se escuchó y me quité los zapatos en la entrada. Metí mis pies en la pantuflas, me apresuré y abrí la puerta, Bonnie corrió desplazándose sobre mis piernas.

—Hola—agudice mi voz al verla, dejé mi bolso sobre la silla del escritorio y al recordar abrí la cortina de la pequeña ventana de mi habitación. Observé el edificio. ¿Seojun vive ahí? No está tan lejos...

Diosa de las citasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora