Daniel.
¿Sabéis lo que es pasar por una mala experiencia y tengas que hacerte fuerte?
Mirad, yo no tengo padres, tengo a mi hermana, y la verdad, vivir la mayoria de tiempo sin apoyo paterno ni materno cuesta, cuesta mucho.
Que yo no soy así porque un día haya dicho, pues oye, ahora vengo aqui y me hago el guay porque quiero estar por encima de todos.
No.
La vida me la tiene bien jugada, y para ganarle, tengo que jugar a su nivel.
Me encuentro sentado en un banco del jardín con mis amigos, y vemos pasar de fondo a Karina.
No he tenido la oportunidad de conocerla bien, yo vine a esta ciudad hace poco más de un año, pero a mi me contaron que se pasaba de chula, y que nos "quitó" a jose, porque el se juntaba con nosotros.
Mis amigos se levantan.
-Vamos Martínez-se dirige así mi compañero señalando a Karina que se dirigía a su casa con una bolsa con ropa, creo.
Suspiro y me levanto, a lo que ellos sonríen triunfantes.
-Karina-grito y me mira con una expresión de temor mientras nos acercamos a ella, ya lleva un mes así, desde lo de la sal ya ha pasado un mes-.
Está inmovil, antes huía, ya ni eso.
-¿Y eso que no te mueves?-dice mi amigo dirigiendose a ella, coge su bolsa de ropa, la cual ella suelta para no oponer resistencia, la revisa, saca una camiseta y se la enseña- niña, que a ti esto no te viene-la tira a su lado junto a la bolsa y rie junto a mis amigos-.
Ella se mantiene en silencio, quieta.
-¿Cuando vuelven tus padres?-dice mi otro amigo rodeandola con los demás-.
¿Cómo? ¿Que no está con sus padres?
-No lo se-tartamudea-.
-Mejor-rie mi amigo y le mete una patada a lo que era una camiseta blanca, que ahora es marrón por la tierra-.
Mi mejor amigo, Carlos(moreno de ojos azules del capitulo dos) se acerca a ella y la mira superior.
La empuja de los hombros y cae en la tierra mojada por los aspersores
Ríe y yo me quedo mirandole anonadado.
Vale.
Que yo me he pasado alguna vez.
Bueno quien dice alguna dice... ¿Tres meses?
No me acuerdo ya.
Pero el la ha dejado, por lo que estoy viendo, llorando en el suelo.
Está llorando tio.
-¿Martínez?-me mueve mi amigo Carlos- ¿Vienes o qué?
-No, me quedo para-me callo un segundo- para verla llorar un rato más, es divertido-le miento, le miro y lo oculto tras mi falsa sonrisa-.
-Va, adiós tio-desaparecen de allí por una callejón-.
Desvío mi mirada de ellos y la dirijo a ella que nada mas cruzar nuestras miradas se echa hacia atras sollozando y sus manos resbalan contra el barro.
Me da pena, no os voy a mentir.
Recojo su camiseta del suelo, le tiendo una mano pero es obvio que ella no va a aceptar mi ayuda.
Suspiro y me agacho a su altura.
Tiene miedo.
Mucho.
-No te voy a pegar, te lo prometo-le susurro y la miro mientras ella llora-.
ESTÁS LEYENDO
A Que No Me Dejas.
Teen FictionMe dijiste que me querías. Advertencia: esta historia es completamente mía. Atrévete a copiarla. Siempre encuentro a los inútiles sin imaginación. ¡No copies historias! Att: la amable escritora:)
