Capítulo 14.

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Karina.

Me pongo mi sudadera de philpark, subo mis pantalones elásticos hasta mi cadera y cojo la mochila del suelo.

Aprieto mi cola alta por última vez y hecho un poco de corrector bajo mis ojos, en mis ojeras notables.



Bajo las escaleras de caracol de mi casa, cojo una barrita que puse anoche sobre la mesa, la guardo en mi mochila y luego cojo mi móvil junto a los auriculares, los conecto y pongo la reproducción aleatoria en mi móvil.

Hurt de Christina Aguilera inunda mis oídos y salgo de mi casa.



Ya han pasado cuatro días desde que Dani me tiró a la piscina.

Y no.

No he vuelto a hablar con él.



Ando despistada con la mirada fija en mi teléfono, concretamente en un libro, en una de mis novelas favoritas, "La emperatriz de los etéreos".

Lo de andar despistada me suele dar muchísimas malas pasadas.

Como la que me acaba de ocurrir a culpa de algo, o más bien de alguien, que ha dejado mi móvil en el suelo, pero de milagro salvado por mi funda.



-Disculpe, no miraba por donde iba-musito, me agacho a coger el móvil, me levanto y paso por al lado de aquella persona a la que no he mirado a la cara, por simple vergüenza -.


-Algún día me vas a perdonar, Karina-dice el chico al que ya había dejado un metro atrás-.


-Mierda-susurro al darme la vuelta y mirarle a los ojos, ya que me está mirando-.



El miedo se apodera de mi e intento salir corriendo.

Intento.

Porque Daniel ya me tenía agarrada del brazo.



-Suéltame-digo seca e intento zafarme de su agarre-.


-Tenemos que hablar-dice y se acerca un paso más a mi-.



Consigo que deje de agarrarme el brazo gracias a mi increíble y seductora cara de cordero degollado.

No, es coña.

Le he ido a meter un codazo, cosa que no iba a hacer porque no me atrevo, pero el al parecer se ha creído que si y pues me ha soltado.



-Esa frase solo la dicen los novios, y tu y yo ni somos novios ni tenemos que hablar-comienzo a andar dirección al instituto de nuevo-.


-Que sí que hay que hablar-se sitúa a mi lado y anda al mismo compás que yo-.


-Ya si eso luego-suspiro y entro a la clase-.


Si, ya estoy en clase, mis cortas piernas dan para mucho.


-Hola cerda-me saluda Ángel, decido no responderle y sentarme en mi sitio, ya que el profesor acaba de entrar-.


-Buenos días-nos saluda y carraspea su grave voz- hoy vamos a trabajar en el patio el atletismo, espero que estén preparados-coge su cuaderno y sale de la clase seguido por nosotros-.



Bajamos al patio y atiendo a la explicaciones.



-Los chicos tendréis que dar dos vueltas y las chicas una-ordena aquel cascarrabias-.


Carlos levanta la mano y el profesor le da el turno de palabra.


-Karina da dos vueltas, ¿no?-ríe a carcajadas junto a los demás, menos Dani, maldito falso-.


-Déjate de cuentos y a correr ya.



Bajo las mangas de mi sudadera por el frío.



-Tú-me llama Carlos y me giro viéndolo con Dani- como te vuelvas a colar en la casa de Dani la caída no será a la piscina-ríe y Dani agacha la cabeza-.


-Tranquilo-digo firme pero con temor- no me volveré a colar-miro a Dani que levanta la cabeza un momento para mirarme pro luego yo la aparto-.


-Ves Dani-murmura Carlos-poco a poco es como se destroza a las personas, palabras sencillas pero claras, para escarmentarlos-ríe-.


-Vale-suspira Dani-.



Si lucha puede perder,

Si no lucha está perdido.



Perdonad la irregularidad de capítulos pero tengo bastantes exámenes.

Capítulo dedicado a mi niña, a DanisuInWords


A Que No Me Dejas.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora