Antes de nada, me habéis hecho llorar.
Ya tiene mi novela casi cinco mil visualizaciones, para algunas personas son pocas, pero para mí, madre mía, no sabéis lo importante que me habéis hecho sentir.
Nunca pensé que mi manera de escribir gustaría. ¡Gracias!
Daniel.
-¡Corre!-le grito a Karina entre risas y corro junto a ella por las calles de la gran ciudad que nos rodea.
-Daniel Martínez me voy a morir.-rechista y la agarro de la cintura para luego subirla a mi hombro y seguir con la marcha, ya ni rechista, y siempre rechista.
¿Para qué tanta prisa?
Bien, parecerá extraño pero ha ocurrido y como no llegue a mi casa pronto creo que habrá que llamar a los bomberos.
Hemos metido unas pizzas al horno hace un ratito y se me ocurrió la genial idea de ir al supermercado a comprar patatas.
Con las pizzas en el horno.
Por ir a comprar unas míseras patatas.
Ahora mismo me merezco un aplauso con dos ladrillos en la cara.
Bajo a Karina con cuidado de mi hombro dejándola en las baldosas que hay frente a la puerta de mi casa y me apresuro a sacar el juego de llaves que hay en mi bolsillo.
-Gorda mía, ¿no te puedes esperar a que entremos y quitemos las pizzas del horno?-digo nervioso intentanto meter la llave en la cerradura, y cuando lo hago tardo poco en abrir y correr al horno a sacar las pizzas.
-Entiéndeme Dani.-ríe y mete otra patata en su boca, cosa que me hace rotar los ojos, ponerme unos guantes en las manos y sacar las pizzas rápido con cuidado de no quemarme.
-Mira.-río.- Si se llegan a quemar hoy comemos piedras, de verdad.-bufo y río poniéndolas en dos platos grandes, aunque sean pequeñas.
-Tú comes piedras, yo patatas.-dice lo más orgullosa que puede masticando patatas.
Le quito la bolsa de las manos y ella hace una mueca desagradable.
-Al contrario, no habrías probado ni las migas que quedan destruidas al fondo de la bolsa.-aseguro y río.
Me mira con los ojos achinados y de un rápido movimiento coge una patata de la bolsa y se la come.
-Una preguntita.-dice con la boca llena y le doy paso para que siga.- ¿Por qué cada vez que como en tú casa o tú en la mía comemos mierda realmente buena?-cuestiona mirándo las pizzas.
-Comería de esa mierda toda mi vida, te lo aseguro. Es la comida que se ve que ha bajado del cielo por obra y gracia de lo que haya ahí arriba y la ha puesto en mi camino por algo.-río mirando la pizza.- Es el amor de mi vida, y si fuera legal, me casaría con esa pizza barbacoa que me mira con ojitos de bacon tiernos.
Karina empieza a reírse a carcajadas y su risa me contagia.
-No creo que te puedas casar con ella.-dice intentando parecer apenada y ríe.- Te la comerías o le pondrías los cuernos.
Y joder, como me conoce.
-Admite que tú también lo harías.
-No, perdona.-ríe y se acerca a mí.- He de decirte que tienes mente de rubio aunque tu moreno diga lo contrario.-río y enarco una ceja.- Yo no me casaría con una pizza, viviría soltera toda mi vida e iría de pizza en pizza.-ríe y eso me contagia de nuevo a mí.
-Admite que te casarías conmigo.-corto un trozo de pizza y lo llevo a mi boca.
Cursi.-replica mi mente.
-Cursi.-dice Karina y me quita el trozo de pizza de mis manos.
-Te pareces demasiado a mi conciencia.-hago una mueca de disgusto y ríe.
-Algo tendríamos que tener en común a parte de la pizza.-ríe y me guiña un ojo tomándose un trocito de esa deliciosa pizza que antes era mía.
-Tenemos muchas cosas en común, no te quejes.-le miro clavando mis oscuros ojos en los suyos.
-¿Como qué?-sonríe maliciosa y ríe mirándome.
¿Por qué me lo deja tan a huevo?
-Nos gusta comer.-asiente y sonríe.- Tú me quieres y yo te quiero, ¿no es cierto?-sonrío.
Niega y me acerco a ella.
-Orgullosa.-ríe y sonrío dejando un pico en sus labios cuando se quita la pizza de estos.
-Si no me quisieras volarían hostias y me verías con cara de aeropuerto.-le guiño un ojo y como pizza.
Sonríe mordiéndose el labio y podría jurar ahora mismo que es como una niña pequeña.
Completamente adorable.
Capítulo laarrgo porque estoy malita.
Os quiere esta autoraa aburridaa.
Bye🙌.
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A Que No Me Dejas.
Fiksyen RemajaMe dijiste que me querías. Advertencia: esta historia es completamente mía. Atrévete a copiarla. Siempre encuentro a los inútiles sin imaginación. ¡No copies historias! Att: la amable escritora:)
