Daniel.
Te quiero mucho, voy al instituto, nos vemos nena.
Y lo envio.
¿Cuándo me he convertido en esta cosa?
Iug, me doy miedo, pero bueno, me acostumbraré.
La verdad es que le he mentido un poco, porque ya estoy en el instituto.
-Martínez.-Me llama mi amigo y presto toda mi atención en lo que tenga que decirme.- Hoy es el día.-Dice animado y ríe, lo que provoca una mueca de tristeza en mis labios.
-Ángel no puedo hacerlo.-Susurro dolido.- La quiero demasiado.
-No seas moñas, era el trato, tú la enamorabas y tú ganabas. Los tíos no se rajan, Dani, y mírala, por ahí viene. Húndela.-Termina diciendo y sonríe.
No puedo, la voy a cagar, mi niña, no le puedo hacer esto.
Cada paso que da hacia mí hace que los poros de mi piel se dilaten por nerviosismo.
Se me clavan como cuchillos.
No quiero que se acerque más.
Aunque ya es tarde.
Está frente a mí.
-Hey, hola-dice sonriéndome y noto que está un poco dolida por algo.
-¿Estás bien?-susurro y ella asiente lentamente, aunque dudo un poco.- Me alegro.-le sonrío y ella me devuelve la sonrisa, pero tiérnamente.
-Vete.-le susurro con miedo.- Vete ahora que no te he hecho daño.-Susurro con un nudo en la garganta mirándola fijamente.
Siento que sea corto, pero necesito que el siguiente lo narre Karina, os quiero.
ESTÁS LEYENDO
A Que No Me Dejas.
Teen FictionMe dijiste que me querías. Advertencia: esta historia es completamente mía. Atrévete a copiarla. Siempre encuentro a los inútiles sin imaginación. ¡No copies historias! Att: la amable escritora:)
