Karina.
-No te quiere.-me susurra mi querida amiga al oído.
-Deja de decir que me quieres.-susurro mirando al frente.
-No voy a hacer esa estupidez.-intenta entrelazar su mano con la mía y la aparto, a lo que para en seco obligándome a detenerme.
Le miro, y me vuelvo a perder en mi consuelo, en sus ojos, así que decido bajar la mirada, y aprieto los ojos.
-¿Es que ya no me quieres?-susurra intentando buscar mi mirada, y yo lo noto, y un nudo se forma en mi garganta.
Respiro hondo, y expulso el aire.
-Contesta.-ordena firme pero sin sonar autoritario y un extraño sollozo se escapa de entre mis labios.
Muerdo mi labio y entreabro los ojos, y estos se aguan, para observar sus pies.
-Así que es cierto.-susurra con cierto dolor.-El café se enfría, el cigarro se apaga, y el amor no dura para siempre.-hace una pequeña pausa.- ¿Cuándo has encontrado a tu mitad exacta?-susurra.- Siento no ser una media naranja, no puedo complementar a nadie, Karina.-dice roto y una lagrima se escapa de el rabillo de mi ojo.- No puedo comprementarme ni a mi mismo, ¿qué hacer con un caso como el mío? Te alejaste como un cachorro la primera vez que me preocupé por ti, y ahora quieres hacer lo mismo.
Noto que una gota cae sobre mi zapato y luego otra, y otra, y mi pelo se empapa a malas penas, y ya un rastro de lágrimas huye por mis mejillas.
-Sí, te quiero, ¿vale?-rechisto como una niña pequeña y mi pecho se encoje a cada vez que respiro debido a la presión de las lágrimas.
Noto que ya no caen gotas sobre mi pero que sigue lloviendo a mi alrededor.
-¿Cómo vienes a la ciudad del amor, de la luz, de la lluvia, sin paraguas?-susurra divertido y elevo la mirada.
-Los hombres no lloran, me lo dijo mi padre.-sigo con mi mirada una lágrima que resbala por su mandíbula.
-También me lo dijo el mío.-la retira con la manga de su jersey.-Lástima que no esté para recordármelo a diario, pero tranquila, el está ahí,-señala el cielo.-y aquí.-señala su corazón.
-¿Chantaje emocional?-ríe mi amiga.-Que típico.
Que te calles.
-No quiero.-ríe.
-Quiero volver a casa.-susurro por primera vez.
-¿Dejarás a Elena y me dejarás abrazarte y besarte a la hora que yo quiera?-susurra pegando mi cuerpo al suyo.
Miro a Elena, y se difumina ante mi.
-Me dijiste que me querías.-grita y yo tapo mis oídos.-¡Te odio!-exclama y aprieto mis ojos.
Los brazos de Daniel me rodean y susurra palabras en mi oído.
-Estoy aquí, Kari, estoy aquí.-repite constantemente y me aferro a él.
Nos queda un largo viaje.
Hola bonitas, un capítulo más, perdonad la tardanza💖.
ESTÁS LEYENDO
A Que No Me Dejas.
Ficção AdolescenteMe dijiste que me querías. Advertencia: esta historia es completamente mía. Atrévete a copiarla. Siempre encuentro a los inútiles sin imaginación. ¡No copies historias! Att: la amable escritora:)
