CAPÍTULO 29

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-levanta el brazo por favor- dijo uno de los peritos mientras otro anotaba. Hice lo que pidió.
-¿puedes decirme de manera ordenada y comprensible lo que sucedió?- preguntó mirándome fijo.
-¡llegué a casa y subí a mi habitación, y ahí estaba Brandon esperándome sentado en mi cama, se aproximó a mi y comenzó a acariciarme el rostro y me tomó muy fuerte del mentón, luego me insulto y en ese momento  escupí su rostro el me cubrió la boca con su mano y me cargó hasta mi cama, luego hizo presión sobre mi trozo con sus piernas y allí arrancó mi chaqueta junto a mi blusa, me besó el trozo y los senos mientras yo gritaba y lo arañaba- dije y el perito tomó mi mano y comenzó a quitar los pedazos de piel de Brandon.- luego me golpeó porque yo no permitía que abriera mis piernas- dije avergonzada. ¡No conozco a estas personas y estoy contándoles todo esto!.
-¿los golpes cuantos fueron aproximadamente?- preguntó examinando mi rostro.
-¡aproximadamente siete golpes en el rostro!- contesté tratando de recordar.
-¡de acuerdo?, ¡Greg anota por favor!- dijo hablándole a su compañero.- ¡tiene lesiones en el rostro moderadas, en sus muslos tiene irritaciones de primer grado, tiene hematomas en Brazos y piernas, no posee traumatismo, respiración irregular, sin fracturas, eso es todo!, ¡gracias señorita McCourny!- dijo y ambos se fueron. ¡Estoy exhausta!.
Llegaron mis abuelos y se quedaron junto a mi. Me examinaron nuevamente y medicaron mi anemia.
Volví a casa, tomé un extenso baño. ¿Que diablos he hecho para merecer esto?, las lagrimas no dejaban de escapar y simplemente no podía detenerlas. Una vez limpia puse mi pijama y me acosté en el cuarto de huéspedes, ya que no quiero estar en mi habitación, que está destrozada.
Comencé a llorar por todo lo que me había sucedido. ¡No he visto a Matt!, ¿dónde rayos está?. Decidí llamarlo, pero me enviaba al buzón.
¿Que diablos?. Necesito oír su voz, es lo único que quiero ahora. Desearía estar en sus brazos y poder dormir junto a él. Pero al parecer tiene algo mas importante que hacer. Me siento enfadada, ¡lo necesito y ni siquiera me atiende la llamada!. Estoy hace que mis lagrimas cayeran y cayeran por horas. Desearía que mi padre pudiera estar aquí conmigo. Mañana es mi maldito cumpleaños y me harán una maldita fiesta, ¡diablos!.
Aun el sol está iluminando el cielo de Boston, pero mi jaqueca por mi maldita borrachera de anoche y por toda esta maldita mierda!, solo me acurrucaré en la cama y me haré lo mas pequeña posible. ¡Solo quiero desaparecer, olvidar todo lo que ha sucedido en estos tres meses, todo excepto Matt, el es lo único que tengo, lo único que me hace bien y lo único que he hecho bien!, ¡lo amo tanto, aunque en ocaciones como esta me haga odiar su ausencia!, es un muchacho tan especial, puede ser sexy, torpe, serio y adorable a la vez!. Es un momento muy reflexivo y hay varias cosas que debo aclarar, como ¿que haré con la empresa de mi padre ahora que tendré 18 años?, ¿que pasará con mi madre?, ¿cómo seguirá el caso de la muerte de mi padre?, ¿por qué desde su muerte nunca se ha iniciado un proceso legal?, ¿quien lo mató?. ¡Pero hoy no puedo pensar en todo eso!, ¡tengo una terrible jaqueca!. Tras sumirme en todos mis pensamientos, pude conciliar en sueño.
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Percibía que alguien me observaba. ¡Solo espero que no sea nadie desagradable!. Me incorporé un poco y restregué mis ojos. Vaya apenas estaba encendida una lámpara, giré mi vista y había un hombre en la habitación. Brinqué de la cama y corrí al interruptor de luz, la encendí y allí estaba Matt, quien reía, mientras mi pulso se iba por las nubes. Le lancé un cojín.
-¡eres un maldito idiota!- le grité furiosa y el continuó riendo.

Mentiras PiadosasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora