Capítulo 23

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CAPITULO 23.

Sus brazos temblorosos rodean mi cuerpecito con temor, dejando escapar unas leves quejas de dolor cuando se va incorporando poco a poco de la camilla con ayuda de su novia, apretándome con fuerza contra su pecho lleno de olores medicinales, acariciando mi cabeza con tanto cariño como si nada hubiera pasado.

Además, quería tanto este abrazo que me costado un par de minutos venir desde un extremo a otro de la habitación, teniendo miedo a que se desvaneciera y no volviera a verlo, y porque todavía siento el removimiento del castaño aún cuando el viejo Miranda se había ido de la habitación con Brian hace un par de minutos.

-Creí a verte dicho que te fueras - masculla cerca de mi oído.

-No podía dejarte solo - confieso, devolviéndole el apretón con cuidado y ocultando mi rostro entre su cuello y su hombro.

-Ya - se ríe, apartándose de mi y subiendo la ceja indignado - Tenemos que hablar de tu vocabulario irrespetuoso.

-¿Disculpa?

- "No quieres una mierda, joder " - dice imitando mi voz, luego, deja escapar pequeños suspiros cuando voltea a mirar a su novia. Dejándome en claro que tenemos una conversación pendiente - Necesito que me hagas un favor, enana.

Asiento con la cabeza, abriéndole espacio a Evolet en el delgado colchón, pasando su brazo sin durar por mis hombros, abrazándome como si fuera una especie de Baymax pequeño que va a protegerla.

Observo con atención al pelinegro inflar determinadamente sus pulmones con aire a pesar que le doliera hacerlo, desviando sus ojos a donde está su hermano mayor, durmiendo a mi espalda. No obstante, cada palabra que sale de su boca hace que mi cuerpo se pusiera de pie de un solo golpe, retrocediendo por inercia mientras niego con la cabeza una y otra vez, dispuesta a evitar lo que tiene pensado hacer el hijo menor de está familia.

Sin embargo, antes que terminara de contarme de lo que se había enterado mientras estaba secuestrado en la fábrica, mis pies toman rumbo hacia la salida, escuchando como llama mi nombre con desesperación mientras que a su vez voy maquinando las palabras que le diré al pelirubio y  procesando que tengo que enfrentar a penas ponga un pie en su despacho, repitiendome una sola cosa en la cabeza.

Quiero ahorcar a Wyatt por lo que está dispuesto hacer solo para que su padre mafiante lo acepte en el negocio.

No me jodas.

En serio, no me jodas.

Mi pecho sube y baja constantemente, tanto que comienzo arder por la ansiedad y los nervios que se mezclan como sal y harina con la rabia acomulada de Leo en mi interior.

Sin embargo, a pesar que mis pisadas retumbaran por las delgadas paredes y caminara con pasos fuertes a medida que iba aumentando la caminata, mi cuerpo es detenido bruscamente cuando choco con algo blando a mitad de camino, haciéndome voltear con rabia, lista para empezar una pelea.

-¡María! - exclama, acomando sus gafas con nerviosismo, evitando mis ojos como si realmente tuviera miedo de que me los tragara vivo.

La última vez que el chico de los ojos gris y las cejas pobladas fue el día que desapareció su amigo, al igual que la japonesa, uniéndose a Brian en la investigación policíaca, teniendo como mano derecha a la empresa multimillonaria de sus padres en búsqueda de Nick, olvidándose todo lo que le rodeaba, tal cual lo hizo el jefe de la familia.

Luego, por lo que sé, el niño de mamá y papá fue arrastrado a la empresa, viajando a Italia como representante de unos de los eventos más famosos del país pero por lo visto regreso en menos de una hora a penas le notificaron que su amigo está de regreso a casa.

THE SANDFORD || TERMINADADonde viven las historias. Descúbrelo ahora