Enamorarte es como apuntarte a la cabeza con una pistola y no temer disparar.
–– ¿Cómo llamáis a este... lugar?–– Su mirada resbaló del tazón para centrarse en el rostro de Zeta y JT. Estos correspondieron su mirada, y, justo antes de devolverla a su esperado desayuno, Zeta respondió, autoritario:
––Lo llaman La Cueva.
«Un poco más frio, muchacho, y ni el polo Norte te alcanza» Sus cejas se encorvaron ante aquella respuesta.
––También lo llaman "La ciudad de las profundidades"–– JT, el cual se acababa de llenar la boca con un buen cucharon de cereales de colores y leche, le acababa de responder, y oh sí, le estaba sonriendo con la boca llena.
Celeste le ofreció una de sus peores miradas, amenazadoras y haciendo que el muchacho borrara aquella expresión alegre de su rostro para nuevamente centrarse en lo que comía.
––De acuerdo, ¿y que se supone que hacemos aquí? En plan... por qué motivo nos arrastraron hasta La Cueva–– Martina estaba llena de dudas. Normal ¿no? Quería respuestas, y las quería ya mismo.
Una voz carraspeo por detrás suya, An la miraba desde su actual posición –levantada y con los brazos en jarra– Celeste, inmediatamente, se movió a su derecha, deslizándose por la madera para abrirle hueco.
––Traen aquí a personas que pueden traer el caos a la ciudad, demonios, ángeles, y cuando están preparados se les dejan salir, es como... un adiestramiento, aprender a ocultar lo que eres, aprender a controlarlo. Normalmente convivimos entre nosotros, pero somos seres diferentes a los mundanos. Si por algún casual esos humanos se ven involucrados con nosotros, deben de ser trasladados hasta aquí para que el secreto no salga de ellos. Somos pocos, exactamente 160. Antes éramos 400, pero se fueron marchando poco a poco y cada vez se nos hace más difícil encontrar a esos Milagros. Da igual en que ciudad estés, siempre habrá una ciudad subterránea.
«Espera ¿Milagros? ¡Ha dicho demonios y los toman por Milagros! Esto no puede ser cierto. No»
––Pero... Si pueden traer el caos a la ciudad... Implica que también traigan la salvación ¿Me equivoco?
––No, no te equivocas.
–– ¿Entonces nos podemos marchar con el permiso de...?
––El alto cargo.
«Genial, el viejo malhumorado que arregla las cosas con violencia es el que deja salir a los Seres, así irán »
––Deja de juzgar al libro por su portada, Gata. Ahórrate eso.
––Espera... ¿Cómo?– « ¿Me acaba de leer los pensamientos? »
––Exacto–– Espeto. Y sin demorarse más tiempo, emprendió el caminar hacia las oficinas del "supremo"
Las miradas de perplejidad de mis 3 compañeros me informaban de que no tenían ni idea de lo que acababa de ocurrir. Estaban igual de sorprendidos que yo.
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El futuro Incierto
Teen FictionCuando todo el mundo padece y se transforma en todos tus miedos. Cuando un amor irracional se alberga en tu corazón, pierdes los hilos de tu destino y te encuentras sola en medio de un mar de dudas y peligros. Martina, una joven diseñadora gráfica...