-¿Ves? Tu novia me defiende, solo porque le gusto que me acostara con ella –Julian en un hábil movimiento, movió a Oriana y se tiró sobre Peter, ambos cayeron al piso bruscamente, comenzaron a golpearse. Ori estaba desesperada, mientras María y Eva reían. Julian le dio un puñetazo en los labios, pero Peter le lanzó uno al ojo. Se golpearon con odio, hasta que Peter se levantó rápido y le dio una patada en el estómago a Julian, quien gimió de dolor, el le dio otra, riéndose burlón. Entonces Ori no lo soportó y se lanzó sobre la espalda de Peter, arañándole los brazos. Peter le dio un codazo para que lo soltara, y este llegó a las costillas de Ori. Entonces, ella gimió y Peter golpeó otra vez a Julian, demasiado fuerte, esta vez, el muchacho escupió sangre.Ori se horrorizó. Para su suerte, dos policías pasaban por el lugar y vieron la escena. Peter iba a correr, pero lo detuvieron. María y Eva corrieron del lugar. La policía tomó a Peter detenido y llamó al carro policial. Julian con ayuda de su novia y uno de los uniformados logró levantarse.
-Necesitamos ir a un hospital –le rogó Ori al policía.
-Ahí viene el carro –dijo indicando el auto policial –los llevaremos a ver las lesiones y luego a la comisaría –replicó el policía.
-Amor, tranquila, estoy bien –dijo Julian abrazándola.
-Julian, mírate, no estás bien –dijo ella. Efectivamente, los labios de el sangraban, tenía un gran enrojecimiento en el ojo y en las mejillas, probablemente moretones luego.
-Si estoy bien mi amor, solo son unos golpes –dijo con la voz entrecortada. Dos carros policiales llegaron al lugar, en uno de ellos subieron a Peter esposado y en otro a Julian y Oriana. Ella lloraba aún temblorosa, realmente estaba preocupada por Julian, sacó una pañoleta de su bolso, que usualmente usaba como cintillo y la puso la comisura de los labios de Julian, que no dejaban de sangrar. El se recostó un poco y cerró los ojos. Le dolía todo el cuerpo, demasiado. Pero no quería que ella se diera cuenta o se preocuparía más de la cuenta. Su estómago le dolía, los músculos de todo el cuerpo, y sentía como su nariz y labios sangraban.
Llegaron al hospital, ambos entraron en salitas diferentes, a ella la revisaron pero nada andaba mal con ella, solo sabía que se le iba a formar un buen moretón en las costillas. Suspiró y se dispuso a esperar a Julian. Cuando salió, llevaba algodones en la nariz, un poco de algo que era como una crema en los labios, y en otras zonas enrojecidas de su rostro. Caminaba lento, se notaba adolorido. Sonrió un poco al ver a su novia. El policía les indicó que fueran al auto, necesitaban ir a la comisaría.
-Apenas salgamos de aquí, irás a dormir –indicó su novia. El asintió.
Llegaron a la comisaría, ahí estaba Peter. Los llevaron a una sala, a declarar.
-Entonces niños ¿cómo ocurrió esto? –preguntó el policía. Ori levantó la mano como si estuviera en el colegio. –señorita...
-Mi novio y yo caminábamos tranquilos, y él se acercó con dos chicas de la escuela a molestarnos, me dijo cosas horribles, y ahí comenzó todo –dijo ella –luego comenzó a golpear a Julian en el suelo –dijo indicando a su novio –y me lancé sobre él, me dio un codazo y bueno, ahí llegaron ustedes.
-Pero él comenzó –dijo Peter mirándonos con odio.
-Tú la llamaste puta. –replicó Julian con odio.
-Es lo que es –dijo Peter fulminando a Oriana con la mirada. Ella no lo miró.
-Jóvenes, es suficiente –dijo mirándolos a ambos. –bien, ustedes dos se pueden ir –dijo indicando a Julian y a Oriana -no quiero verlos en algo así otra vez –ambos asintieron –en cuanto a ti, te quedas dos horas, por no mostrar respeto. –Peter hizo una mueca de enfado. Julian tomó de la mano a Ori, y como pudo caminó hasta afuera.
-Amor, llamaré a Maxi por si puede venir por nosotros –dijo Julian, Ori asintió. Maximiliano pasó por ellos, se preocupó bastante por Julian, luego los dejó en casa de el. Diana, su madre, escandalizó bastante al verlo llegar herido, pero Julian la tranquilizó diciéndole que estaría bien.Su madre lo regañó por ponerse a pelear en la calle. Pero Ori la tranquilizó contándole todo. Los dejó por fin solos, porque su novia se ofreció para cuidarlo.
-Siento esto –dijo Julian.
-Yo lo siento , fue Peter... no debí haberme metido con ese imbécil –dijo ella rodando los ojos.
-No te preocupes linda, ya pasó –sonrió. –mañana es tu cumpleaños, y estaré todo machucado –dijo frunciendo el ceño.
-Pero estarás conmigo, después de muchos cumpleaños, esta vez, eres oficialmente mi novio –ambos sonrieron. –no sé como no me di cuenta antes.
-Quizás porque me comporté como un tonto –dijo Julian –intentando aparentar algo que no era. Pero ya no importa, estoy contigo y me transformé en un cursi –ella sonrió y le besó cortamente los labios. -¿te quedarás conmigo?
-Sí, apenas sean las doce, seré mayor de edad y podré hacer lo que quiera –Julian soltó una risa.
-Muy madura –dijo el rodando los ojos. Ella se río.
-Bien –dijo ella –sácate la remera. –Julian la miró sorprendido, prácticamente se le salieron los ojos. Sintió un calor recorrerle todo el cuerpo. Pero ella comenzó a reírse –no seas pervertido Julian, solo veré que tal están esos golpes –dijo rodando los ojos.
-Graciosa –dijo mientras se quitaba la remera. Se recostó mientras ella miraba su abdomen. Intentó concentrarse y no parecer perturbada en absoluto con el torso desnudo de él.
-Eso se va a poner más feo ¿los ineficientes médicos no te dieron ninguna crema o algo así? –preguntó ella arqueando una ceja. Julian sonrió, mientras su mano iba a la mejilla de ella.
-Me dieron unas pastillas por sí me duele demasiado –contestó Julian.
-Traeré hielo –anunció Oir. Se levantó, Julian la observó salir de su habitación. Sonrió triunfante, le encantaba que se preocupara de él. Se sentía pleno, todo parecía mil veces mejor. Ella volvió con tres bolsas de hielo de diferentes tamaños. –bien, ponte esta en el estómago, justo donde terminan las costillas.
-Pero está fría –protestó. Ori arqueó una ceja, y le sonrió coqueta. Julian se mordió el labio cuando ella se acercó a él de manera sensual. Lo iba a besar, hasta que él gimió, pues ella había puesto la bolsa de hielo en su estómago. -¡AH! –chilló mientras cerraba los ojos –loca –dijo fulminándola con la mirada, ella sonrió divertida. –tramposa.
-Lo siento, eres muy terco lindo –dijo mientras tomaba otra bolsa de hielo y la ponía bajo su ojo. Julian cerró los ojos. –es para que no se vean tan mal mi amor –le dijo con dulzura
-Eres una dulzura –dijo él irónicamente –está muy frío el de mi panza, quema.
-Lo siento, realmente es por tu bien –el suspiró frustrado. -¿qué hora es?
-Diez y media –dijo Julian
-Avisaré a Catherine que me quedo aquí –dijo Ori mientras tomaba el celular
-A tu madre –corrigió Julian
-Lo que sea –dijo ella rodando los ojos. Julia suspiró. La madre de Ori le permitió quedarse con Julian, claramente, era mejor para ella, podía estar con Roberto tranquila. –bien, me quedo contigo –dijo dándole un suave beso en los labios.
-Me gusta la idea –dijo el –mucho hielo por hoy –se sacó el hielo de su panza, lo dejó sobre la mesita de noche, ella dejó el que le tenía en la cara también –ven acá preciosa –ella se recostó, abrazando con mucho cuidado a Julian. Sus manos se entrelazaron casi por acción propia. –el día que... -Julian comenzó a hablar de pronto –el día que te vi los cortes... bueno, antes de eso... ¿te diste cuenta de lo que hicimos? –preguntó Julian mientras miraba el techo.
-Uhm –ella se sonrojó de inmediato –fue algo... extraño.
-Fue mejor que no pasara –contestó Julian. Ella frunció el ceño.
-¿Por qué? –preguntó
-Porque... -se sentó para poder mirarla a los ojos –no quiero que seas una más de las otras, digo, no quiero que sea algo de locura del momento... ¿entiendes –ella sonrió –tu primera vez debe ser más que eso...
-Eres un cursi –dijo ella mientras miraba con ternura esos ojos cafés que la volvían loca –pero no me interesa donde ni cuando Julian, si es contigo, está todo bien.
-¿Estás segura? –preguntó el–digo, debes estar muy enamorada para hacerlo y... -ella le tomó las mejillas de forma muy cuidadosa.
-Estoy segura de que te amo –dijo ella mirándolo a los ojos. Julian la miró embobado. Se acercó lentamente a sus labios y cerró los ojos. Ese beso fue diferente, algo cambió, algo que ninguno de los dos notó. Sus labios se movieron suavemente, disfrutando el momento. Pero la puerta se abrió y ambos se separaron de golpe.
-¡Perdón! –la voz de Diana hizo que ambos soltaran una risa nerviosa. Ella los miró con sorpresa, Julian estaba sin camisa.
-No me mires así –dijo Julian –no es lo que crees, estaba poniéndome hielo.
-Uff... creí que... -Diana rodó los ojos –no importa, Julian, ven un momento lindo. -Ori les sonrió.
Julian le dio un beso en la frente y salió de su habitación, cerrando la puerta. Ella se sentó en la cama de él, su piel estaba erizada, sus manos temblaban. Algo sucedía, algo había cambiado entre ella y su novio, no sabía que muy claramente, pero sabía que era importante. Recordó lo que Julian habló sobre su primera vez, y sonrió. Ella ahora sabía lo que quería. Antes le parecía un tema tan lejano, no se entregaría a cualquiera. Pero ahora le parecía la mejor idea del mundo. Era algo así como ¿destino? Quizás, pero sabía que Julian era ese "indicado". No le interesaba lo que el hubiese hecho antes. Eso era pasado, Julian era su presente, su ahora. Le seguía dando vueltas en la cabeza la conversación con el. De alguna manera, sabía que ocurriría tarde o temprano, y con él. Quizás ahora se estaba dando cuenta que estaba lista.
