Cuando me desperté me sentí confusa. ¿Dónde estaba? Noté como unos brazos me tenían rodeada. Me di la vuelta lentamente y le vi a él. ¿Cómo he llegado a la casa de mi profesor? Y lo que es peor, ¿qué pasó anoche?
Me moví para liberarme de sus musculosos brazos y él se despertó.
– Buenos días Sofi – dijo desperezándose. – ¿Te acuerdas de algo de anoche?
– No.
– Vaya, que lástima. Si quieres repetimos y te hago recordar.
– ¿Qué? No hicimos nada, ¿verdad?
– No sé, dímelo tú.
Intenté recordar lo máximo posible. No me lo había tirado, ¿no?
– Es broma Sofía. No hicimos nada salvo dormir.
– Joder, menudo susto. Te odio.
– Sabes que no. Joder las 2 de la tarde. ¿Quieres que vayamos a comer algo?
– No me hables de comida aún.
– Resaca, jajajajaja. Anda, vamos a levantarnos.
-Salimos de la cama y vi como se me quedaba mirando.
– ¿Qué pasa?
– Si no te importa no vayas enseñando tu ropa interior. Me desconcentro.
Mierda, llevaba la camiseta subida. Que vergüenza. Me puse roja.
– Vamos a ver la tele anda.
Bajamos al salón y pusimos la televisión.
Me senté cerca de él y me recosté en su pecho. No me dijo nada. Noté su corazón acelerado y como subía y bajaba su pecho por la respiración.
– Sofía, esto no está bien.
– ¿El qué?
– El haber dormido juntos y que ahora estemos así. Te saco 10 años, eres menor de edad y joder, soy tu profesor.
– Tampoco estamos haciendo nada malo, ¿no?
– No sé Sofía. A la mierda.
Y me besó. Primero me quedé paralizada pero poco a poco empecé a hacerme a sus labios. Besaba lenta pero intensamente. Me cargó y me sentó encima de él. Puso sus manos en mi culo desnudo (llevaba tanga) y nos besábamos cada vez con más intensidad. Poco a poco fuimos parando y abrimos los ojos. Nos quedamos mirando. Los tenía grises. Era la primera vez que le miraba.
– ¿Ves? Esto es lo que no está bien. No está bien que despiertes este deseo en mi. Tengo novia desde hace cuatro años, tú solo eres una cría y joder, eres mi alumna. Esto se nos ha ido de las manos.
– Lo siento David. No quería ocasionar esto. Creo que debería de irme.
Me levanté. Me temblaban las piernas. No sabía como sentirme.
– No te vayas Sofía. Me gustas, ¿sabes? Es sólo que esto es raro. Llevo observándote un año, desde que me mudé a esta casa. Te he visto ir al gimnasio mil veces, pasar con tus amigas o pasear a tu perro. Y siempre me has llamado la atención. Cuando fui a tu casa por primera vez y te vi supe que no serías solo una alumna. Y la he cagado yo por haber aceptado tu invitación a dormir juntos. Debería de haber dormido en el sofá. No tendría que haberte besado pero es que no he podido evitarlo.
– Pero David, tienes novia. No me gusta ser la distracción. Yo si no te importa voy a recoger y a irme.
Subí las escaleras y me puse mi ropa. Mi madre no estaría en casa, así que no tendría problemas para entrar.
– Muchas gracias por todo, te veo el lunes a las 8. Y siento haber puesto todo esto patas arriba.
Y me fui. No pensé que todo esto iba a acabar así. Vaya mierda. Pero joder, que bien besa.
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Mi profesor de francés.
RomansaSofía necesitaba ayuda en francés pero no pudo imaginar que su profesor iba a ser un universitario atractivo que cambiaría totalmente su vida.
