Pasaron seis años desde la última vez que Sam y Luke tuvieron noticias de Zoey, su amiga de la infancia.
Ahora, Zoey ha vuelto a la ciudad porque Sam la necesita.
Todos los buenos recuerdos de Samuel los protagonizan sus dos viejos mejores amigos...
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flashback.
—¿Por qué tenemos que hacerle caso a tu madre? Acaba de arruinarnos todos los planes de verano —murmuró Luke. A los nueve años, ya había desarrollado un talento especial para convertir el mal humor en un arte.
Sam lo miró sin rebuznar.
—Porque es mi mamá.
—Y tiene otras dos hijas que seguro querrán jugar a las princesas y a esas cosas del té que solo las niñas pequeñas creen que son divertidas.
—Darcy y Daisy tienen tres añitos, ni siquiera saben lo que es un té.
Sam llevó las manos a la cadera y en vez de iniciar una pelea para defender a sus hermanas, empezó a andar hacia la vereda del frente. A Luke no le quedó otra que seguirlo.
—Es muy injusto que tengamos que invitar a esa niña nueva a nuestra competencia de patinetas. Nos va a atrasar.
Se pararon frente a una casa de ladrillos blancos con el patio lleno de cajas y algunas de ellas, ya desparramadas, repletas de muñecas, vestidos de princesas y un juego de tazas de plástico.
—Es solo hasta que empiecen las clases. —Le recordó Sam mientras cruzaban el campo minado —Ya verás que cuando empecemos séptimo grado, se conseguirá amigas y ya no será la niña nueva de la cuadra.
Luke torció la boca y sintió como Sam le palmeaba la espalda.
—Confío en tu palabra. —le dijo después. —Porque sabes muy bien que jamás en la vida Luke Dyer jugaré a las tardecitas de té.
Z O E Y
Soy una cobarde. El corazón latiendo a mil por hora me delata. Creí que había aprendido a controlarlo, pero últimamente se ha vuelto rebelde. No me hace caso cuando le suplico que no exhiba mis nervios.
O mejor dicho, mi culpa.
Porque esta vez, me siento como un perro con la cola entre las patas detrás de una puerta. No es una imagen alentadora, pero ¿cómo más se enfrenta a los amigos que abandonaste y, cuando uno enfermó gravemente, ni siquiera fuiste capaz de enviar flores?
Ahora bien, ¿cómo se actúa con viejos amigos después de varios años sin verse? ¿Y qué es lo primero que se dice cuando uno de ellos te odia?
He leído suficientes reencuentros en novelas para saber que suelen ser intensos. Pero en la vida real, lejos de correr a sus brazos, de disculparme y de que me perdonara, cuando vuelves a la vida de alguien con quien has estropeado todo, el corazón se encoge, la vergüenza te consume y lo último que puedes hacer es soltar el discurso que un vuelo de avión te dio tiempo suficiente para preparar.