12| Conversaciones nocturnas

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—Quisimos hacer un pastel, pero se nos quemó.

Zoey y Luke miraron su obra culinaria y luego a Sam, desde su camilla podía notar el olor a quemado.

—No sé por qué esperábamos que el resultado de las magdalenas fuera diferente —murmuró Luke.

—Van a dejarme una cicatriz fea en la espalda si me operan. ¿Y si mis ultimas magdalenas son estas quemadas? —Se preocupó Samuel, nervioso. De verdad tenía ganas de probar lo qu Luke y Zoey habían hecho para él. pero si esa era su ultima cena antes de ser operado, sentía que podía permitirse ciertas preferencias, como que el chocolate no estuviera quemado o que el relleno no se chorreara por los lados.

—El miedo es para las nenas —Le recordó Luke.

—¡El miedo es para todos! —le reclamó Zoey, ciertamente llena de dudas.

—Eso lo dices porque eres una niña.

—Es normal que sientas miedo porque a nadie le gustan las agujas. —ella lo ignoró, se dirigió a su amigo —¡A mí me aterran! Pero vas a ver que después de la cirugía tendrás una super fiesta y Luke te regalará uno de sus videojuegos, Sam.

—¿Cómo? —preguntó el oji-azul. Nadie le había puesto al tanto de esa recompensa.

—Yo te prometo que lo hará, sino, llamaré a Cassie para que lo obligue —Le aseguró Zoey con determinación.

—Como si hiciera caso a lo que dice Cassie Payne —le reclamó Luke.

—Pues eso díselo a tu alter ego —empezaron a discutir entre los dos. Samuel los detuvo y nuevamente, se centraron en el tema.

—Escúchame, Sam, —Luke volvió a llamarle la atención —el miedo es de nenas. Repítelo.

Zoey blanqueó los ojos.

—No vas a cambiar nunca

—Pues díselo a tu alter ego.


Z O E Y

—Al final, no lo hacemos tan mal —intento ver el lado positivo.

—Te sobró una estaca —me advierte Luke, frunciendo el ceño.

—¿Y eso qué importa?

—Deberían sobrar cero, no una —insiste con tono serio.

—Está de más.

—Si sobran, es que algo hicimos mal.

—Siempre hay una de suplencia.

Dos veces hasta prontoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora