7| Mudanza mezcla de nostalgia

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flashback

—¿Alguna vez han besado a una chica? —preguntó una vez Zoey, en octavo grado cuando por segundo año consecutivo habían coincido en los salones y ya ni Luke ni Sam pudieron deshacerse de ella.

Sam giró la cabeza y se distrajo de esperar a la maestra Albernati.

—¿Por qué lo preguntas? —consultó.

—Besar es asqueroso —refunfuñó Luke.

—Quiero saber cómo se siente. —Zoey respondió con ganas— En la fiesta de Cassie Payne jugarán a la botella y quiero probar. ¿Iremos, verdad?

De los tres era la mas entusiasmada. Zoey no se parecía mucho a las otras niñas de la escuela; le gustan los disfraces, las muñecas y el rosado. Pero también le encanta tirarse con la patineta, llenarse de barro y dar patadas de karate que fueran directas a la cara de Luke.

—Iremos. —le confirmó el oji-azul. Secretamente también estaba entusiasmado —Por una vez que me invitan a algo.

—Eso porque eres el Grinch de los cumpleaños —bromeó Sam, pero la risa le provocó una tos fuerte.

—O porque ahora con esta tos ahuyentas a todos —le rebatió Luke. Samuel llevaba un mes entero con tos persistente.

Zoey suspiró soñadora.

—Besar debe ser increíble.

Luke se encogió de hombros.

—Besar es solo juntar babas; es pegajoso y lleno de gérmenes.

—¡Eso lo dices porque nadie te ha besado!

El ceño de Luke se frunció y se sintió acorralado. Había aprendido que con Zoey era mejor no entrar en batallas absurdas, porque, de alguna manera, siempre lograba ganar y darle la razón lo frustraba aún más.

—Eso no es verdad.

Era evidente cuándo Zoey no soportaba las dudas, porque sus labios, del color de los melocotones, se apretaban tanto que parecía que se iban a quedar blancos.

—Este año voy a dar mi primer beso —anunció ella con determinación. No era que no la hubieran besado antes, sino que en clase muchas chicas ya lo habían hecho y no soportaba quedarse atrás. Eso la llevaba a hacer cosas impulsivas, incluso un poco tontas.

—¿Y ya sabes con quién? —preguntó Sam.

—Tengo varios candidatos en mente.


L U K E

Tres días después es lunes. Meto la mano dentro de la pecera transparente y acaricio las escamas verdes de mi mascota, es un dragón barbudo. Lo tengo desde los doce, y hasta el día de hoy, puedo decir que no existe otro animal más aburrido e inútil que este.

Dos veces hasta prontoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora