36| La noticia

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Z O E Y

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Z O E Y

A las seis y media de la mañana, el aeropuerto de Santa Mónica empieza a cobrar vida. Evelyn aterriza con los primeros rayos de sol y Luke recoge el coche de alquiler para ir a buscarla. Deseo con todas mis fuerzas acompañarlo, pero él insiste en que es mejor que me quede con Sophie en el hostal. Aprovecho para darme una ducha y descansar un poco, aunque me resulta imposible cerrar los ojos por más de quince minutos. Cuando recibo un mensaje de Luke diciendo que ya están en camino de regreso, otro pitido interrumpe. En la pantalla de mi teléfono aparece un mensaje de mi madre.

Con un nudo en el estómago, leo que mi padre la llamó para contarle lo que había pasado y cómo nos quedamos varados en Santa Mónica. Con Minnesota a un vuelo de pocas horas, ella ha decidido venir. La noticia me inquieta. Sé que podría necesitar ese abrazo reconfortante que solo una madre puede ofrecer en momentos de desesperación, pero no me siento preparada para enfrentarla. La idea de su presencia me genera una mezcla extraña: por un lado, deseo estar cerca de mi familia; por otro, siento la necesidad de mantener cierta distancia, porque no es el momento adecuado para que mi madre saque a relucir el tema de la universidad en medio de esta situación tan delicada.

No soy precisamente buena manejando más de una cosa a la vez. Justo cuando termino de ducharme en la habitación compartida con Sophie, llega una tercera notificación. Observo a Sophie en la cama, todavía adormecida y por un momento temo despertarla; ha luchado tanto por conciliar el sueño, por el shock de haber visto a su novio desvanecerse frente a sus ojos, sintiéndose impotente, que no quiero arruinarle el descanso. Sin embargo, ella solo gira sobre su espalda y continúa en silencio.

El hostal es pequeño, casi como una encantadora posada de madera situada a poca distancia de la playa. Decido salir de la habitación y caminar hasta el patio de entrada. Justo cuando el sol comienza a asomarse tímidamente en el horizonte y la brisa suave de la mañana acaricia mi piel, tomo el teléfono y reviso la notificación.

Mis manos tiemblan, y siento cómo el dispositivo casi se escapa de entre mis dedos al mirar la pantalla. Parpadeo, incapaz de procesar el mensaje.

"Mi nombre es Melody Ricohn. Soy editora de la editorial Universo, y después de leer los primeros capítulos de tu manuscrito, estamos interesados en saber más para publicarlo como libro. Si te interesa, contáctame."

—¿Zoey? —mi corazón se detiene. El teléfono se desliza de mis manos y cae suavemente al suelo. Levanto la vista mientras me agacho para recogerlo. Frente a mí están Luke y la señora O'Connell.

—Lo siento, no los escuché llegar —acierto a murmurar, aún aturdida.

—¿Han llamado del hospital? —pregunta Luke, dejando entrever la ansiedad en su voz.

Esta mañana está especialmente distinto, con una barba incipiente y la mirada apagada.

—Nada aún, seguimos sin novedades —respondo, esforzándome por ocultar la emoción que aún me abruma.

Dos veces hasta prontoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora