16| Igual que siempre

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flashback

—No me puedo creer que todo haya salido así de bien. —Zoey celebró con una sonrisa tan grande que casi se olvidó de la otra noticia que su madre le había dado esa mañana.

La pimienta que Luke había dejado caer en la cabeza de Tayson hizo que todos sus compañeros pensaran que tenía piojos, y la maestra llamó a la madre de Tayson creyendo que su cabeza era un complejo turístico de liendres.

—Probablemente lo rapen y se verá muy feo — se burló Luke. Alos dos les provocaba gracia solo pensarlo.

Se habían convertido en un equipo extraordinario, tan bien que nadie los había descubierto. Ahora, caminaban hacia sus casas con una sonrisa triunfante y un ego hinchado por el éxito.

—Tengo el regalo ideal de Sam para su cumpleaños —le comentó Zoey a Luke, cambiando de tema.

—Es injusto que lo hayas pensado sola y no me hayas dejado ser parte —le replicó Luke, aunque en realidad no estaba molesto. Desde hacía dos años, ambos competían por idear el mejor obsequio y eso no cambiaría por pasar al siguiente año.

—Bueno, tú también puedes dárselo, pero no creo que quieras.

Eso llamó la atención de Luke.

—¿Qué harás? —preguntó con curiosidad.

—Le voy a regalar un beso.


Z O E Y

Cassie Payne sigue siendo igual de guapa.

Nunca di por hecho que los años la desgraciaran, pero me sorprendo al tenerla de nuevo delante y ver que sigue resultando cautivadoramente hermosa.

Su piel bronceada resplandece con un brillo cálido, mientras que su cabello rebelde y de tono caramelo, suelto hasta la cintura, parece salido de una sesión de fotos de moda. Tiene una figura perfectamente esculpida, con una cintura delicada y largas piernas esbeltas que parecen sacadas de un cuento de hadas.

—Míralo, es la viva imagen de alguien a quien le han roto el corazón —dice Sam.

Junto a Sophie, que también está en el asiento trasero, jugamos a las cartas mientras él habla. Sophie aparta la vista de su mazo y, sin querer, lanza una mirada compasiva hacia el chico de ojos azules.

—Debe de estar muy triste —comenta.

—Yo lo veo igual —respondo.

Sam coge una carta de la baraja y, mientras analiza su siguiente jugada, me quedo observando a Luke. Conduce con los auriculares puestos, como si hubiera perdido todo interés en lo que sucede a su alrededor. No nos ha querido hablar desde que subimos a la camioneta; no le hizo ninguna gracia que nos interesáramos por lo que le sucedió a su exnovia.

Dos veces hasta prontoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora