10| Una parada forzosa

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Flashback

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—¡Sam, apúrate, nos van a ganar! —exclamó Zoey, alentándolo mientras corrían en la cancha.

Décimo año había empezado de la peor manera; con clase de gimnasia muy temprano a la mañana.

—Estoy... estoy yendo —respondió Sam, esforzándose por alcanzarlos.

—¡Un poco más, O'Connell! —gritó el profesor, animándolo desde la banca.

—Incluso Luke nos acaba de adelantar. Y nunca es bueno en nada.

—¡Oye! —se quejó el susodicho que recién los alcanzaba de mala gana —. La semana pasada te gané a ti.

—Adelántense, ustedes pueden contra él —les sugirió Sam. Necesitaba respirar un poco más.

—¿Estás seguro? —preguntó Zoey, mirándolo de reojo. Él asintió con confianza.

Zoey y Luke volvieron a correr en la competencia improvisaba. Todo lo que fuera un desafío se lo tomaban literal. Corrieron con tanta fuerza que, al cruzar la meta, el corazón les latía tan fuerte que podían escucharlo en sus oídos.

—¡Fue un empate! —exclamó Luke, apenas unos milisegundos después de que Zoey le adelantara.

—Eso dice porque has perdido —le contestó ella, con una sonrisa desafiante.

—Por supuesto que no —replicó—. Estoy seguro de que el profesor Emerson...

Las palabras quedaron en el aire cuando escucharon unos gritos. Al darse la vuelta, vieron que todos sus compañeros estaban formando un círculo en el centro de la cancha.

—¿Por qué Samuel está en el suelo? —Le preguntó Zoey a Luke, sin entender nada.


Z O E Y

—No tenemos gato —da la mala noticia Sam, desde la cajuela.

—¿No te ibas a encargar de traer uno antes de la salida? —le farfulla el oji-azul.

—Y lo busqué, pero al final terminé encontrado una radio a mitad de precio y lo olvidé.

—Pues ahí tienes tu radio rota. —le reclama, molesto. Está tirando en el suelo, observando la rueda —A ver si te entretienes con ella hasta que lleguen los del servicio técnico.

—Llamo, pero salta la contestadora. Ya se terminó su horario de trabajo —advierto, lo veo levantarse—. Seguramente tendremos que esperar hasta primera hora de la mañana para llamarlos de nuevo.

—Miren el lado bueno, tenemos empanaditas, sillas y un par de latas frías en el frigobar. ¿Qué más podríamos pedir? No es que tengamos prisa —intenta Sophie optimizar la situación.

Dos veces hasta prontoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora