26| La represa Hoover

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Z O E Y

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Z O E Y

A la mañana siguiente, los rayos del sol se cuelan tímidamente entre las nubes. La carretera está vacía, Sophie y yo estamos sentadas en la parte trasera del coche mirando el paisaje que se despliega frente a nosotras: un desfile monótono de árboles marchitos y espacios abiertos que parecen interminables. En el asiento del conductor, Sam y Luke intercambian palabras vagas que soy incapaz de descifrar. Me pregunto si se trata de un último intento de reconciliación después de que todo se haya arruinado... por mi culpa.

—¿Realmente crees que se marchará? —Sophie rompe el silencio en la parte trasera. Me doy cuenta de que ha dejado de prestar atención al paisaje para enfocarse en lo mismo que yo; ellos dos y su conversación indescifrable.

—Quiero pensar que no...—soy sincera, al menos lo intento —No sería así si no hubiera abierto la boca; he provocado un completo desastre.

La sinceridad de mi boca duele, decirlo en voz alta no hace que la culpa sea menos. Desearía volver al tiempo atrás y ser capaz de cambiar mis acciones, me llenaría la boca con las frituras más picantes de todas para que esas palabras no salieran de mis labios. Y por supuesto, borraría también lo otro.

—No eres culpable de las decisiones que Sam ha tomado. —Sophie busca consolarme, pero me distraigo con la fantasía tonta de my yo presente viajando al pasado —Es fatal que haya sucedido así, pero no te sientas la responsable. Tengo la esperanza de que cuando pongan un pie fuera de la camioneta, se den cuenta de lo imposible que es abandonar al otro en estas circunstancias.

Una vez más, el silencio se convierte en el quinto pasajero. Mis ojos se desvían hacia las maletas que descansan a varios metros de distancia, pesadas como la culpa que llevo. No solo arruiné su amistad, sino que también besé a Luke y arruiné todo nuestro proceso, sin embargo, lo más triste es que eso ya no es el mayor de mis problemas.

—Puede que sea más fácil para ellos, si haces un último intento para convencerlos—Sophie vuelve a dirigirse a mí y esta vez su voz suena más firme, —Sam necesita a su mejor amigo en esto, y si no ha logrado convencer a la necedad de Luke, es hora de enviar al solado con mayor experiencia.

Me doy cuenta que con eso últimos sus ojos apuntan ligeramente a mí.

—¿Y piensas que esa soy yo? —musito, si no fuera porque todo se siente tan fuera de lugar, soltaría una risa —Soy el solado mejor preparado para sacarlo de sus casillas, no para que las recupere.

—Eso es lo que piensas porque no has intentado probar algo diferente. —insiste, y no tengo energías para poner en tela de juicio su fe. —A Luke le cuesta salir de su zona de confort, pero a ti también. Si se concentraran menos en las diferencias y más en descubrir los parecidos, hace mucho tiempo que Sam ya no sería el intermediario entre ustedes y habría podido disfrutar de su amistad sin dolores de cabeza.

Dos veces hasta prontoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora