En el nivel tres el ambiente era de locos, literalmente. De vez en cuando algunos pacientes soltaban alaridos grotescos que le ponían los pelos de punta a Leda.
El doctor y los estudiantes (excepto Leda) ya estaban de regreso en el nivel uno, mientras que las enfermeras seguían ahí junto con Leda y el doctor Kubain.
El doctor Kubain era todo un personaje; tenía canas y debía tener como cincuenta años; una parte de su rostro tenía una enorme cicatriz de lo que debía haber sido una gran quemadura en el lado derecho, la cual abarcaba desde la frente hasta el pómulo.
Leda no quería sonar mala, pero era un tanto atemorizante.
-Son casi las tres de la madrugada, será mejor que regreses a la sede principal del hospital- se dirigió a Leda y ella asintió
-Fue un placer conocerlo, doctor Kubain
-Espera, antes de que te vayas, ¿te importaría que este sea el primer lugar que visites mañana en la práctica? Llegó una mujer de habla hispana a este nivel, pero resulta que no hablo español
-Sí, claro, eso sería fantástico- agradeció a Dios mentalmente por ser Latina
-Bien, no llegues tarde- dicho esto, Leda salió del despacho y tuvo que caminar por el pasillo completamente sola.
Sentía el impulso de correr, pero no podía hacerlo; si quería ser psiquiatra no podía correr por los pasillos por miedo a los pacientes, así que se obligó a caminar lentamente por el pasillo y también puso su mirada en cada ventanilla.
Esas fueron las miradas más frías que jamás vio.
Se sentía observada, ¿y quién no? Pero eran miradas horribles, era como si alguien te advirtiera con la mirada que quiere descuartizarte. De verdad quería avanzar más rápido.
En un momento llegó el ascensor y esperar a que llegara fue un martirio. Movía su rodilla y golpeteaba el suelo con un poco de desesperación; de repente sintió un jalón en su blusa.
-Ay- se quejó y al voltear se encontró cara a cara con Daniel
-Mi mamá sigue molesta- lloriqueó aún con el pijama, que en realidad era una bata de hospital.
El corazón de Leda casi se detiene, ¿estaba viendo un fantasma?
-Da...Da...- tartamudeó
-No puedo entenderte- le dijo y ella se preguntó si el sabía lo que pasaba
-¿Qué haces aquí? ¿Y tu mamá?
-Oye, ¿puedo preguntarte algo?- el niño lucía triste, unas ojeras bordeaban sus ojos y su piel era blanquísima, tanto que sentía que podía transparentarse lo que había tras él
-¿Sí?
-¿Porqué mi mami no me puede ver y tu sí?
-No sé, Dani a mi también me encantaría saberlo- era la verdad
-¿Nadie más puede verme? Veo mi cuerpo en una cama, ¿Qué me pasó?- Leda sintió mucha lástima hacia él
-Bueno, me alarmé mucho cuando te vi en esa camilla de hospital y recordé haberte visto en el aeropuerto; fue muy, muy raro y leí los documentos de lo que te pasó y dice que recibiste un disparo en el pecho
-¿Qué?- la cara del niño le dijo todo. Estaba aterrado
-En el aeropuerto me dijiste que tu mamá estaba enojada porque jugaste con un arma de tu padre- le recordó –Creo que te disparaste por error
-¿Me disparé?
-Dani, lo siento, pero estas en coma y los doctores ya te han resucitado varias veces
-Pero- sus ojos se humedecieron -¿Y mi mami? ¿No la volveré a abrazar? ¿Tampoco a mi papi?
-Daniel, lo siento tanto, en serio
-O sea que en este momento, ¿estoy muerto?- se enjugó un par de lágrimas
-Probablemente y creo que si te resucitan, desaparecerás de nuevo- rogó a Dios que el niño desapareciera –Quisiera ayudarte
-¡Eres doctora! Puedes curarme- se arrodilló –Por favor, por favor, te lo suplico, quiero abrazar a mis papás y jugar con mis amigos- él le abrazó las piernas; como aferrándose a la esperanza
-Dani, no soy doctora, apenas estoy estudiando- era esa impotencia lo que siempre había querido eliminar de su ser. No había un sentimiento más horrible que la impotencia porque esta no podías curarla ni reemplazarla.
Entonces el niño se atacó a llorar.
-¿Qué me pasa?- mientras el lloraba, se hacía más y más transparente.
Leda tenía lágrimas en los ojos y lo veía estupefacta. Lo revivieron.
Sonó un timbre y las puertas del ascensor se abrieron; entró y presionó el botón del primer piso una y otra y otra y otra vez.
De acuerdo, podía ver a un niño muerto, ¿eso era tan raro? Se preguntaba si ese era el único que podía ver.
El ascensor se abrió y ahí estaban las enfermeras conversando.
-Hasta mañana- se despidió y ellas respondieron moviendo sus manos de lado a lado.
Afuera estaba oscuro y helado; cruzó el patio y llegó hasta la reja, en donde le abrieron los guardias.
Caminó por el estacionamiento de regreso al hospital principal. Había viento y se abrazó un poco para combatirlo.
Su trenza rebotaba en su espalda y la blusa hondeaba.
-¡Doctor!- gritó un señor -¡Ayuda!- escuchó por entre los autos y corrió hacia lo que originaba el escándalo.
Entre los autos, un señor trataba de ayudar a su esposa que tenía repetidos espasmos. Mujer de edad, espasmos, ojos muy abiertos: ataque al corazón.
Leda corrió al hospital para avisar y salió con varios doctores y enfermeras hacia donde se encontraba la paciente.
Ellos la subieron a una camilla, pero la mujer ya estaba quieta; entonces,mcon ayuda de un desfibrador intentaron reanimarla.
-Descarga- avisó la enfermera y puso la herramienta en el pecho de la mujer
-De nuevo- pidió el doctor y la enfermera obedeció
-Descarga- la mujer se agitó cuando el desfibrador la tocó, pero quedó quieta cuando lo quitaron
-Nuevamente- pero nada pasó
Leda vio que Annie estaba ahí, completamente asustada. No la había visto en medio del escándalo; al voltear hacia atrás, el hombre que había traído a la mujer, lloraba mientras veía la escena.
-¿Qué hora es?- preguntó el doctor
-Son las tres horas con cincuenta y siente minutos- contestó la enfermera
-Declárela muerta- dijo secamente y el hombre que la acompañaba lloró a lágrima viva y se acerco a su difunta, a la que llamaba mamá –Llévela a la morgue, enfermera- el doctor desapareció de regreso en el hospital.
No era el doctor más amable, pero ese era el protocolo y tras ver tantas muertes en su carrera, ya no le afectaba una más.
Leda se sintió mal por el hombre y se acercó a Annie.
-Ojala hubiéramos podido hacer más- le dijo la morena
-Sí, pero cuando llegó ya era tarde- se quedó viendo a las personas alejándose y no supo si alucinó, pero en lugar de que fueran las dos enfermeras y el hombre, vio a otra mujer al lado de este último.
Se quedó como hipnotizada viéndolos alejarse, sin quitarle la mirada de encima a aquella que no vestía el uniforme de enfermera. La mujer giró hacia atrás, como si sintiera la mirada de Leda y casi se detiene su corazón.
No más, suplicó mentalmente, deseando desaparecer en ese instante.
Oía su nombre a lo lejos; la llamaban. Leda, Leda, pero estaba observando a la anciana y ella también la veía a los ojos; era una mirada fija e intimidante.
Puedes verme, leyó los labios de la viejita y negó con la cabeza; pero es que eso era aún más estúpido. ¡Acababa de contestarle!
-Leda, ¿qué ves?- era Annie la que la llamaba. La anciana comenzó a acercarse y Leda quiso correr o esconderse
-Vámonos- la jaló y caminó rápidamente hacia donde recordaba que Annie había estacionado su Dodge Stratus 2005 de color azul marino.
Annie retiró los seguros de la puerta utilizando su llave y se sentó en el asiento del piloto. Antes de subir, Leda echó un vistazo a su alrededor pero el estacionamiento ya estaba desierto.
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I R R E A L
ParanormalIntercambio académico: Proceso por medio del cual a una persona se le da la increíble oportunidad de viajar a otro país para ¿estudiar? Una latina estudiante de medicina es elegida para un intercambio académico que la lleva a un lugar completamente...