Capítulo 23

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Nicholas la sacó rápidamente de la multitud y la llevó para que se sentara en una butaca frente a la barra de bebidas.
Tomó asiento y escurrió un poco su pelo para sacar la cerveza, pero lo que pudo sacar fue mínimo porque el olor y el líquido estaban impregnados tanto en su ropa como en su piel.
-Damian- llamó Nicholas a uno de los que atendían la barra –Necesito ver a Krystal
-Voy- el hombre desapareció de la vista de Leda en un santiamén y regresó en compañía de una voluptuosa mujer que no tenía problema en mostrar su buen físico.
-Nicho- saludó con mucho cariño; tenía un largo cabello con ondas de color caramelo y una piel bronceada a la perfección, delgada y con curvas muy femeninas. Usaba un corto vestido, muy atrevido pero con clase, que tenía un gran escote que dejaba a la vista casi toda su espalda y otro adelante que dificultaba que no solo los hombres pudieran verla a los ojos –Tenía rato sin ver tu lindo rostro por estos lados- su voz era muy seductora y apenas estuvo cerca de él, le dio un beso en la mejilla y acarició su rostro
-¿Qué tal, Krystal?- preguntó él retirándose un poco con cautela
-Nada nuevo, cariño, todo sigue igual por aquí- al sentarse en una butaca, su vestido se arremangó y empezó a beber de una copa que le dio Damian -¿Qué te trae a este lugar? No es completamente de tu tipo- dio un sorbo a su bebida y se quedó viendo a Leda como si fuera un insecto asqueroso que debía ser aplastado –A volar niña, esto no es de tu incumbencia- ¿Qué? Miró a Nicholas
-No, Krystal, ella viene conmigo- se movió y se paró tras ella
-¿Qué? Pero esta no tiene pinta de ramera ni de estar borracha aunque huela a alcohol- le arrojó unas servilletas de mala gana –Límpiate un poco nena, ¿qué le pasó a tu clase?- prefirió no decir nada y se dedicó a limpiar un poco su rostro
-Por favor, Krystal- pidió Nicholas amablemente
-Te has ablandado, cariño- ese comentario pareció ofenderlo porque apretó un poco la mandíbula
-Vine porque necesito que me hagas un favor- contó –No quiero entrar en detalles, el punto es que necesito dejar mi moto hoy esta noche y también necesito transporte, un taxi o algo
-Entiendo- retiró con asco las servilletas que Leda usó -¿Y tus amigos no pueden conseguirte eso?
-Mi celular está muerto y estoy seguro de que el de ella también- movió su cabeza señalando a Leda -¿Vas a ayudarme o no?
-Bien- aceptó pensativa -¿Y ahí qué gano yo? Aparte de un precio por mi cabeza
-Krys...- canturreó
-Tus favores siempre van mal acompañados, quiero algo que lo valga- se enderezó y entregó la copa a Damian para que le sirviera otro coctel
-¿Qué quieres esta vez?- preguntó –Tu casi nunca aceptas dinero
-Bien dicho, ya tengo dinero- felicitó -¿Te parece si me guardo mi favor para cuando lo necesite? Después de todo, somos amigos y confío en que mantengas tu palabra
-Bien- accedió -¿Tenemos un trato?
-¡Por supuesto! Me encanta hacer tratos con ustedes- dio un largo sorbo a la copa –Como buen gesto para conmigo, dile a Griffin que venga a visitarme- a Leda le sorprendió su petición porque ella era claramente mayor que él o al menos eso aparentaba
-Yo le aviso, pero si viene o no es cosa de él
-Convéncelo
-¿Va a ser ese tu favor?- ella puso mala cara y negó con la cabeza –Eso creí, el transporte Krystal, de verdad lo necesito ya- la chica movió su melena y se paró dignamente para pronto moverse entre las personas como si buscara a alguien.
Leda oyó a Nicholas suspirar; se oía cansado.
-Vamos- avisó él, entonces ella se dio cuenta de que Krystal les hacía señas desde la puerta.
A su lado, un hombre ya de edad se aguardaba.
-Nicholas, este es Ron- lo apuntó y él saludó con un asentimiento de cabeza –Él tiene un taxi, puedes pagarle cuando llegues pero no prometo que te cobre el mejor precio
-No sé si debería agradecer- confesó
-Es el único taxista que conducirá con esta lluvia, te lo puedo asegurar- cruzó los brazos –Con tal de que los lleve le he prometido que mañana beberá sin costo alguno, tómalo o déjalo
-Lo tomo- decidió Nicholas –Supongo que el gracias no sobra
-No me agradezcas, cariño, no te hice un favor, hicimos un trato ¿lo recuerdas?- subió una ceja mientras lo miraba fijamente
-No lo olvidaré, llámame cuando necesites que te regrese el favor y dalo por hecho
-Por eso eres mi favorito- sonrió con malicia y desapareció de regreso en su local.
Cuando salieron, lo hicieron lo más rápido que pudieron; cubrieron sus cabezas y corrieron a subirse en el asiento de atrás del taxi, una vez dentro, Nicholas le explicó al taxista por donde debía ir.
Krystal tuvo razón, los autos afuera eran pocos, muy pocos y la mayoría de personas estaban resguardadas en algún restaurante o bajo techo. A ella le pareció que la tormenta cada vez se ponía peor.
Se oían las ráfagas de viento soplar y no se veía casi nada, había neblina y el granizo daba fuertes golpes sobre el vehículo, tanto así que Leda no pudo evitar pensar que el taxista debía tener un fuerte problema con el alcohol como para arriesgar el carro de esa manera solo por unos cuantos tragos gratis. Detestaba juzgar de esa manera, pero era inevitable no pensar en ello.
-¿Será muy atrevido pedirle minutos? Le pagaré por ellos, desde luego- cuando él quería ser amable, de verdad que podía serlo
-Claro, sus padres querrán saber donde están- Ron le dio su celular, un viejo Nokia gris, y Nicholas se rió por lo bajo debido al comentario del taxista; Leda en cambio, pensó que él tenía razón –No creo que la recepción sea muy buena con este viento, pero puede que sirva
-Gracias- apenas lo recibió, apretó las teclas necesarias para marcar un número de memoria y al terminar, llevó el celular a su oreja.
Leda no quería escuchar, las conversaciones telefónicas son privadas, pero el carro era pequeño.
-Hey- saludó –Sí, estoy bien- contestó tras una pausa –Sí, está conmigo- no quería pensar que hablaba de ella, pero ¿con quién más estaba? ¿Ron? –Ella no estaba en el edificio, Jack, la llamé y le dije que se alejara, que yo iba por Leda- él se dio cuenta de que lo veía por el rabillo del ojo –Vamos para allá, luego hablamos- acto seguido colgó y devolvió el celular, agradeciendo nuevamente.
-Aún hay mucho que no sé, ¿verdad?- preguntó viendo la cabecera del asiento del frente
-Ni te imaginas

I R R E A LDonde viven las historias. Descúbrelo ahora