Pasaron semanas y el estreno de Romeo y Julieta se llevó a cabo, por supuesto Candy tuvo que vender esa entrada a otra persona. Porque ella no iría jamás a Broadway ni por equivocación.
Ella después de dos o tres días que permaneció en casa, regreso a trabajar al hospital donde se dedicaba por completo a su trabajo que era el único momento en donde mantenía su mente ocupada y no pensaba en el actor. Pero llegada la noche no lograba conciliar el sueño debido a diversas pesadillas que no se iban desde aquel día.
Debido a su trabajo tan absorbente y sus noches sin descanso, comenzaba a tener repercusiones en su estado de ánimo, su cuerpo y por ende sus defensas comenzaban a disminuir.
Un día que el doctor Lenarn le dijo que debido a su gran desgaste físico, se tomará unas vacaciones de dos semanas, ella salió temprano del trabajo y de mera casualidad Neil también pasaba por ahí.
—Candy, ¿que haces por aquí? Vamos te llevo a tu casa—Se ofreció amablemente y sin intención de maldad.
Candy acepto debido a que estaba ya muy cansada por todo lo que había pasado. Pero de pronto él no tomo la ruta que llevaba hasta la casa de Candy si no que fueron a una peletería de Chicago, cerca de un hermoso parque donde corrían niños y mascotas por doquier.
—Vamos Candy te invito un helado— Dijo alegre y con una gran sonrisa, cosa que a Candy le sorprendió.
—Bueno—contestó aun sorprendida. «Espero que no esté envenenado» pensó la rubia divertida.
—Aquí está el tuyo es de chocolate, tranquila no está envenenado— exclamó Neil y Candy se puso roja porque él había adivinado sus pensamientos. Así que soltó una carcajada.
—¿Que te pasa? Jaja ¿lo mismo pensabas?—Contestó a la acción que ella había tenido—Me alegro que vuelvas a reír, Archie dijo que has estado muy mal últimamente—le dijo con un tono ¿preocupado?.
—Vaya Neil, no pensé que estuvieras tan atento a lo que me pasa y menos que te preocupes por mi— Dijo riendo.
—Bueno Candy... Yo—Tartamudeo poniéndose ligeramente rojo.
Candy pensaba que quizá él había cambiado y que ya no era tan malo como antes. Pero le asustó todo lo que estaba pasando: ¿él se ofreció a llevarla a su casa, después le invito un helado y también se preocupaba por ella y por que no sonríe? Todo era tan sospechoso pero Candy decidió guardarse sus pensamientos para ella.
—Esta bien... Solo espero que no se te ocurra secuestrarme—musito alegre.
—Por supuesto que no... He cambiado—Afirmó sacando pecho.
—Claro— contestó bajando la cabeza y un poco desinteresada. A lo que Neil noto ese cambio repentino y adivino que estaba pensando en él otra vez, por alguna razón sintió coraje y celos. ¿Porque la hacía sufrir de esa manera?, ella era buena y ese maldito de Grandchester no la merecía.
—Candy... Que te parece si te invito a comer mañana—pregunto mirándola con esperanza. Candy se sorprendió ya que Neil no era de ese tipo chicos.
—Bueno—Acepto pensando que quizá Neil ya no era el mismo así que se propuso conocerlo más a fondo y quizá poder llevarse mejor.
—Bien... Te llevare a tu casa para que descanses—Dijo y la llevo, platicaron todo el camino de un perro que había tirado a una pequeña de tan solo cinco años.
Y por primera vez Candy pudo reír y sentirse feliz al lado del chico que más odio en su infancia y adolescencia: Neil Legan. Que por cierto se porto como todo un caballero, y la invito a comer, y así fue como decidió que iba a darse una oportunidad de convivir más con él. Él por su parte estaba intentando enamorar a Candy, que en esas circunstancias estaba demasiado susceptible para defenderse y escapar de las nuevas garras del amor que Neil preparaba para hacerla feliz.
ESTÁS LEYENDO
Amor sin alas [Editando]
FanfictionSentimientos encontrados orillaran demasiadas cosas y actos que simplemente serán movidos por aquellos momentos de vulnerabilidad; provocando mucho más, haciendo creer distintas versiones sobre la única realidad. Un sólo mal momento llevará consigo...
![Amor sin alas [Editando]](https://img.wattpad.com/cover/80958287-64-k204275.jpg)