La habitación se tornó con demasiada tensión en el ambiente. Pero no era una tensión incómoda como cualquier otra, sino aun con esto los presentes gozaban internamente de estar reunidos en ese lugar.
Terry estaba sentado en una posición incómoda frente a las mujeres del orfanato, tomando una taza de chocolate caliente, que al argumento de las mujeres fue la misma taza donde tomo chocolate cuando visitó el hogar por vez primera.
Candy entro y se recargo en el marco de la puerta, provocando que las miradas de las buenas mujeres se posaran en su hermosa figura. Los ojos de esas personas que para Candy significaban como unas madres, lloraban por poder ver nuevamente el rostro de la muchacha que creían había muerto, pero su corazón les decía que ella seguía viva.
Terry solo escuchaba el latir acelerado de su corazón, recordando todos los momentos vividos con la chica rubia del colegio, su pequeña Tarzan pecosa. Poco a poco fue girando su cuello y con él su cabeza, para quedar frente unos ojos que eran de un verde profundo, más hermosos que todas las esmeraldas juntas.
Ella se dejó inundar en el profundo mar azul verdoso de los ojos del chico, que con el reflejo del fuego en la chimenea, se veían aun más hermosos.
Candy sintió desfallecer por la mirada tan intensa pero preciosa que Terry le lanzaba, era una mirada de amor y tristeza. El se sentía el más dichoso en la faz de la Tierra agradeciendo al cielo porque le dejo volver a ver ese hermoso rostro, el rostro de su ángel.
La amaba, la mujer que amaba estaba frente a él y no sabia que hacer. Simplemente se limitó a observarla temiendo que solo fuera una alucinación y desapareciera en cualquier momento. Candy lloraba sigilosamente, tenía mucho que decirle pero las palabras no salían, solo admiraba su rostro que tanto amaba.
Los recuerdos en su mente de ella se agolparon rápidamente, todo lo vivido en su vida. Pensar que si no hubiera sido por su amigo Will ella no estuviera viva, y no volvería a ver a las personas que tanto quiere.
Terry se levantó lentamente, sin bajar la mirada, y seguir disfrutando de ese mágico momento. Los corazones de los jóvenes tomaron el mismo ritmo, latiendo con la misma intensidad y siguiendo el mismo compás. Candy se fue acercando poco a poco, hasta acortar la distancia entre los dos. Como si estuvieran solos en la habitación, Candy comenzó a hablar rompiendo el silencio.
—¿Es verdad lo que dijiste, todo fue un error y me amas... A mi?— pregunto ella tomando de un hombro al joven.
—Eres real... Estas viva—Dijo llorando de felicidad.
—Terry estoy viva... Mande un par de cartas explicando que fue lo que me impulso a no venir en todo este tiempo pero... Quizá se perdieron— contestó sin mirar todavía a las dos personas detrás de Terry.
—Candy... Mi amor claro que es verdad que te amo, te amo y siempre lo haré... Fui un estúpido por lastimarte en el pasado, por mi culpa casi mueres... Fuiste a la guerra y no pude hacer nada. Perdoname mi amor perdoname pecosa. Mi dulce niña por favor perdón...— exclamó Terry llorando aun más y poniendo sus rodillas en el piso.
—Terry... No hagas eso... También te amo, perdoname por dejarte aquí escapando de mis fantasmas que me atormentaban... Por ese impulso casi pierdo la vida y por ende la oportunidad de volver a verte, de volver a ver tus ojos...— Contesto poniéndose a la misma altura de él.
—Candy... Te amo, no quiero perderte, perdoname... dejame... Dame la oportunidad de hacerte feliz como te mereces—Respondió tocando su mejilla.
—Te perdono... Pero por favor no llores que me harás llorar, te amo y lo quiero intentar... Fui una estúpida por no averiguar que fue lo que ese día paso realmente. Pensé que habías cedido a las insistencias de Susana pero fue una incrédula—Dijo tomando su mano que posaba en su mejilla.
—Mi amor yo... Ella no me gusta, la detesto, te amo...— declaró y la beso en los labios que tenían un ligero sabor a sal por las lágrimas que caían cuando lloraba.
Candy solo respondió con amor al beso, dejándose llevar por el momento en que volvió a ver a Terry después de dos años de ausencia.
La joven percibió como su corazón se hinchaba de felicidad por ese cálido sentimiento que le provocaba aquel beso, robado una segunda vez más por el hombre que amaba. Ese gesto fue prolongado, pero los chicos volvieron a la realidad con un pequeño sonido que salió de la garganta de la srita Pony.
Los dos chicos se avergonzaron ya que habían olvidado por completo la presencia de dos personas detrás suyo esperando que lo notarán.
Candy con las mejillas rojas de vergüenza se levantó, y se dirigió a la srita Pony y después a la hermana María, dándoles un gran abrazo. Con lágrimas en los ojos las tres damas lloraban de felicidad porque Dios les dio la dicha de volver a abrazarse.
Pronto llegaron todos los niños que estaban en sus camas jugando y uno por uno saludó y beso a la joven rubia que era muy conocida en el orfanato.
Terry admiraba la escena pensando que Candy era muy linda con los niños y por un momento una imagen muy linda cruzó por su mente. "Cuando se convierta en madre..." pensaba y se puso colorado imaginandose que él era el padre.
"Sería hermoso... Criar un hijo a su lado, nuestro hijo" se decía y fantaseaba con ese momento que tanto anhelaba.
Todos comieron en el hogar de Pony después de una divertida lucha en el césped, jugaron y jugaron hasta que se cansaron, Candy, Terry y los niños del hogar. Después de una buena comida (cena) todos fueron a sus habitaciones, excepto dos jóvenes enamorados que prefirieron ir en la paz de la noche a los pies del padre árbol.
Terry había decidido ya no viajar y quedarse ahí con su amaba, sabía que había un problema que no le había contado a Candy. Susana había robado las cartas que la rubia mando a sus seres queridos desde Francia, avisando a todos las razones que tuvo para no regresar.
También esas causas ya habían sido explicadas a Terry que por supuesto lo entendió todo con calma, aunque culpandose por el dolor y sufrimiento que la joven tuvo que enfrentar por todo lo ocurrido.
Pero eso lo tenía que arreglar con Susana en otro momento, ya que en esos momentos solo quería disfrutar la compañía de Candy. Debido a que el tiempo que estaban juntos todo siempre era mágico, jurando que esta vez si haría feliz a su amada, incluso la convertiría en su esposa.
Sacarla de blanco, verla vestida de novia, jurar ante Dios el amor que le tiene, y formar una vida y familia juntos. "Ese día llegara pronto" pensaba el muchacho, mientras Candy soñaba con lo mismo.
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Amor sin alas [Editando]
FanficSentimientos encontrados orillaran demasiadas cosas y actos que simplemente serán movidos por aquellos momentos de vulnerabilidad; provocando mucho más, haciendo creer distintas versiones sobre la única realidad. Un sólo mal momento llevará consigo...
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