Capitulo 12

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Candy se quedó estupefacta con lo que le dijo el joven, no pudo creer que de verdad le haya dicho eso, que la amaba y que estaba dispuesto a volverlo a intentar.

No sabía que hacer, estaba segura de que era el momento de recuperar lo que perdió... Aunque le costaba mucho trabajo creer en la veracidad de las palabras del joven, Terry mostraba en su mirada sus sentimientos, lo que su corazón sentía y ella no dudo de eso. Pero lo difícil era que ella ya había sufrido demasiado, quería correr y escapar de todo lo que le pasaba.

Tomó entre sus manos delgadas la caja negra que él le dejo, y sacó ese lindo collar de esmeralda. Lo guardó con lágrimas en los ojos, y decidió regresar a la mansión de los Andley, para descansar y pensar en lo que iba a hacer con respecto a Terry.

Al llegar a su habitación, se miró al espejo y no se reconoció. Aquella jovencita llena de vida estaba desapareciendo, ahora se veía como una Candy distinta a lo que ella era.

Por lo que decidió tomar el consejo de su príncipe de la colina y sonrió ampliamente mientras se colocaba el collar de esmeralda. Era un hermoso complemento con esa sonrisa de felicidad. Después se lo volvió a quitar y así alistarse para ir a dormir.
La luz tenue de los rayos del sol entraba por los grandes ventanales, Candy se despertó con una felicidad que hacía mucho no sentía.

Todo gracias a lo que Terry le había propuesto la noche anterior sobre volver a intentarlo. Pues ella estaba más que dispuesta para decirle que sí.
Con un buen ánimo bajo a desayunar, pero lamentablemente alguien que ella había olvidado por completo la estaba esperando.

Neil había llegado junto con su padre la noche anterior, y ahora ya estaba sentado en la mesa desayunando mientras esperaba que bajará su hermosa "novia".

Ella por supuesto cambio su estado de ánimo por uno de molestia. Tuvo que, por una más de las millones de ocasiones, fingir que quería a Neil, y como ese comportamiento no le parecía justo para ninguno de los dos, estaba pensando en hablar muy seriamente con el joven para terminar su relación y afirmarle que ella amaba a otro, al que justamente jamás olvido.

Mientras que él pensaba cosas completamente distintas y contradictorias a los planes de ella. Los Legan solicitaron a la tía abuela y a Albert que se hiciera una celebración en honor a la tan esperada llegada de sus integrantes, por supuesto después de una larga ausencia por asuntos de negocios y que afortunadamente habían logrado exitosamente sacar adelante.

Por lo que en esa noche se realizó una gran fiesta de bienvenida, en donde todos los familiares, amigos y demás personas lucían radiantes. Por supuesto los Legan tenían no sólo como fin el dar la bienvenida a los hombres de la familia si no... otras situaciones.

Candy vestía muy elegante en esa ocasión, y por supuesto tenía que hacerlo al ser miembro de una de las familias más poderosas y acaudaladas de los Estados Unidos. Por lo que Eliza cada vez que la veía se moría de coraje al solo poder admirar esos lindos vestidos y joyas que la chica utilizaba, pero ¿que podía hacer ella si la elección de su hermano por tomarla como esposa muy pronto ya estaba hecha?

La cena y el baile fueron particularmente hermosos para todos los invitados, menos para una persona en especial, Candy. Y la parte que seguiría a continuación de todas éstas, sería la peor que tenía que vivir.

Los tonos de la música cambiaron, y las expresiones de los rostros en cada una de las personas también cambiaron junto con ellos. Para todos había llegado la señal que esperaban, Neil Legan tomo la palabra y sostuvo de la mano de Candy mientras sacaba una caja roja de terciopelo, y la abría arrodillándose frente a la chica, diciendo las palabras que había ensayado previamente.

Candy no supo que hacer, ella no amaba a Neil y jamás lo haría, es más ni siquiera a esas alturas podía entender el porqué del comienzo de una relación amorosa con el joven.

Ella tomo su pecho con sus dos manos e hizo lo que su corazón le dictaba, se negó rotundamente a la petición del muchacho, sin importarle la humillación que le hizo pasar a Neil frente a todos los invitados a esa cena.
Como era de esperar, la Sra. Legan y su hija Eliza, armaron un gran escándalo donde seguían menospreciando a Candy pero Albert intervino y la mayoría de las personas se retiraron del lugar debido al gran alboroto.

Solo las personas más cercanas a Candy se quedaron, por fin después de tanto tiempo volvieron a estar de acuerdo con la decisión de la dulce Candy. Y la felicitaron por tomar las riendas que la guiarían a una vida feliz y placentera sin mas sufrimiento.
Como era seguro que no iba a pasar al lado de Neil. Toda esa noche la joven durmió tranquilamente y sin pesadillas que la atormentaran, por supuesto siempre soñando con Terry y un futuro a su lado.

Amor sin alas [Editando] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora