-.-.-.-.-.-.-.-Capítulo 7-.-.-.-.-.-.-.-
Puedo decir con toda seguridad, que estos han sido… ¡los mejores 5 días de mi vida!.
David me ha llevado al parque de diversiones, como prometió…Y según su promesa, me compró algodón de azúcar!!...Y dos cajas de bombones!!
De las cuales no pude disfrutar mucho, ya que un idiota que comienza con “Da” y termine en “Vid” se comió la mayoría.
Nos subimos a diversos juegos mecánicos, la montaña rusa fue uno de ellos…En todo el transcurso de viaje de vuelta a casa no me despegué de David.
Parecía una ventosa colgada de su brazo.
¡Había quedado traumatizada!!...Juro que nunca volveré a subirme a una de esas cosas!.
David parecía satisfecho y no pudo quitar esa sonrisa estúpida de su cara en todo lo que nos tomó ir del parque a su casa.
Por otra parte, él se ha comportado como todo un caballero, después de que lo perdone (por segunda vez consecutiva) y me ofreció alojamiento en su casa…Mejor dicho…¡Mansión!
Y es la verdad!!...Ni yo misma sabía que él tenía un padre millonario que le daba lo que quisiese.
¡Esto ha sido un shock para mí! … Ya que según mis creencias, los ricos eran mimados y orgullosos…David me ha enseñado lo contrario, y no solo eso, ya que, gracias a él, también he descubierto que el tonto de Dereck también tenía buen sustento económico.
-David basta!-chillé entre risas.
Pero como siempre, él hizo caso omiso a mis peticiones (u órdenes).
El muy desgraciado no dejaba de hacerme cosquillas y bloqueó todos mis medios de escape con sus gigantescos brazos.
-¡Basta!-volví a gritar.
-No, claro que no…y más cuando le diste tu número a ese tío.
-Imbécil!...Tenía que ponerle saldo a mi móvil!!...si no le daba el número ¿Cómo se supone que iba a activarlo?.
David se masajeó la sien y entrecerró los ojos…Owwww…me encantaba cuando hacía eso!!.
Al verlo así, me daban ganas de besarlo y decirle lo mucho que apreció su apoyo.
Pero no!...Firmé el contrato y cuando yo prometo algo ¡¡lo cumplo!!
Suspiré de cansancio por causa de las cosquillas que mi querido amigo me había ocasionado minutos después.
-Da igual-dijo finalmente-…Me gusta tenerte entre mis brazos.
Reí por su comentario, y él no tardó en imitarme.
David se fue acercando lentamente hacía mí y sus ojos parpadeaban repetidas veces. Mis ojos se fueron cerrando sin mi consentimiento al sentir su aliento cerca.
<< Recuerda tu promesa >>
