Capítulo 2-"Decisiones y otras tonterías "

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-Mi esposo??-murmuré levemente como si la vida se me fuera en eso.

Una lágrima se escapó de mis ojos rodando por mis mejillas.

-¡Sabía que ella no estaba de acuerdo!-espetó Tayler. Se acercó a mí y me abrazó mientras miraba a nuestros padres con reproche.

Ambos me miraron como si me hubieran salido dos antenas encima de la cabeza. ¡Como si mi reacción fuera una total locura!.

¡¿Qué hay de mi libertad?!...¿Que hay de mis expectativas?

Un marido no estaba en mi lista de: "Cosas para progresar en el mundo de la literatura"…¡Ni siquiera estaba en mis planes!

Lo que yo quería era un pequeño departamento--¡silencioso!--donde pudiera escribir pacíficamente mis libros, y...Bueno...Tal vez no me molestaría la compañía de un cachorrito para alegrar mis días…¿pero un esposo?. ¡Eso frustraba rotundamente todas mis expectativas de vida!.

¡No quería un esposo!...¡Definitivamente no lo quería!

-Pe…pero…¡Hija!-tartamudeó mi padre sin terminar de entender mi actitud-…¡Es Daniel Claytton con el que te vas a casar!: el soltero más adinerado de la ciudad.

-Joder…-susurré-¡MIERDA!¡MIERDA!¡MIERDA!-me levanté bruscamente, acertándole un golpe, provocando que Tayler cayera al suelo-…¡USTEDES NO TIENEN DERECHO A COMPROMETERME! ¡ESTAN LOCOS SI CREEN QUE ME CASARÉ CON UN DESCONOCIDO!

-¡Amy cálmate!-dijo Tayler tratando de levantarse mientras se acariciaba la barbilla, puesto que por lo violenta de mi reacción lo había golpeado casualmente en el mentón.

-¡NO TAYLER!...¡¡¿CÓMO RAYOS QUIERES QUE ME CALME?!!...-rugí mientras mi rostro era un mar de lágrimas.

-Tranquila, Amy. Lo solucionaremos, yo...

-¡¡YA DEJÁ DE MENTIR, MALDITA SEA!!- grité fuera de mí-¡¿ACASO HAY ALGO MÁS?!, ¡¿ACASO AHORA NO SOLO ME HABEÍS CONSEGUIDO ESPOSO, SINO QUE TAMBIÉN ME HABEÍS CREADO UNA VIDA FICTICIA?!

Tayler se acercó y trató de acercarse a mí nuevamente, aunque un poco dudoso por mi posible reacción. Secó una de mis lágrimas dulcemente con su dedo pulgar y acarició mi cabello, tal como lo hacía cuando ambos eramos niños y yo llegaba a casa llorando por algún accidente que había tenido.

-Cálmate pequeña-susurró suavemente-…Todo estará bien…

Me quedé callada. Mi cabeza me dolía. ¡Mis ojos me ardían!. ¡Los putos ojos me ardían!, ¡¡y eso solo pasaba cuando trataba de retener lágrimas!!

De pronto, empecé a sentir un ligero mareo y decidí que lo mejor sería ir a mi habitación y pensar bien durante un rato.

Una vez que llegué al dormitorio, me recosté en mi cama y solté un suspiro.

-Amy...Tú eres una chica fuerte.-me dije a mí misma- ¡Tienes que resolver esto con madurez!

Suspiré.

Apreté mis puños y me eché a llorar infantilmente. Soy una idiota.

Mi esposo?? ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora