-.-.-.-.-Capítulo 30-.-.-.-.-
Abrí los ojos lentamente en tanto que mi visión se iba adecuando a la iluminación del dormitorio.
-¿Qué rayos ha pasado?-pregunté mientras trataba de levantarme.
-Sufriste de un desmayo, no preocuparse, estar bien en pocos minutos.
Froté la parte adolorida con cuidado y descubrí que en esa zona había una especie de crema fría que, según Katsumi, servía como anestesia.
-Es un remedio asiático?-pregunté con intriga.
-No…-rió la chica-…Yo haber comprado eso en una tienda.
Asentí con la cabeza lentamente, no por estar procesando la información, sino porque en realidad sentía que no tenía nuca.
-¿Dónde están ellos?-inquirí refiriéndome a Daniel y David.
-Están afuera…-sonrió con tristeza-…Les he dicho que hacer las paces…
-No creo que te hagan caso Kat,-suspiré-. Pero gracias por la intentarlo…
Katsumi agachó la cabeza y guardó silencio. Yo tampoco no me atreví a decir nada. Ya me sentí suficientemente rara y sobretodo…Culpable…
Daniel y David eran amigos antes de que yo llegara. Todo fue por mi culpa, de lo contrario ellos seguirían amistados.
Ahora tendría que elegir a uno de los dos, o quedarme sin ninguno.
-¿Qué harías tú?-solté de la nada.
Kat me miró extrañada y enarcó ambas cejas haciendo que sus delgados ojos se ensancharan un poco.
-¿Eh?
-¿Qué harías tú…-repetí-…en mi lugar?, es decir…-me acomodé en el sofá-…¿Cómo sabes que lo que haces es correcto?
-Pues…-vaciló-…En mi familia no dejarse llevar por el corazón, no totalmente…Primero tener que coordinar con cerebro. Si ambos estar de acuerdo, entonces ser lo correcto…
-En palabras más sencillas…
-Si esto…-señaló su corazón-…y esto…-apuntó a su cabeza-…estar de acuerdo, entonces saber que está bien…
Guardé silencio. No tenía nada que decir.
-¿Entonces, qué hago?
-Bueno…-susurró-…David ser buen amigo, y por lo visto tú ser la que él quiere…Pero, Daniel también ser es buen chico, sé que no hacer nada para lastimarte…-hice una mueca-…Y no decirlo solo porque él ser mi primo.
