Capítulo 26-"De regreso al parque de diversiones"

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-.-.-.-.-.-Capítulo 26-.-.-.-.-.-

Y ahí estaba yo… La tonta y desdichada Amy Petterson… En un bote de remos con dos idiotas detrás de mí…

El cómo llegué a esta situación es toda una historia…

Todo comenzó con…Pues…Comenzó cuando David me llevó al parque de diversiones…

Al principio todo estaba bien…Algodón de azúcar, chocolate, juegos mecánicos, chocolate, fotografías estúpidas y ¡CHOCOLATE!

Después de pagar las entradas…David me tomó de la mano y me arrastró hasta un centro recreativo que consistía en…¡Mojarse!...En el sentido bueno, no sean malpensados…

Los chorros de agua salían de debajo del suelo estrepitosamente…Y lo peor…¡Estaban por todas partes!

David me obligó a entrar diciendo que después de “jugar” me compraría ropa para reemplazar la mojada.

Los asistentes nos dieron las respectivas explicaciones sobre prevención y luego entramos junto con el grupo.

Entré un poco desconfiada…¡¿Y si me daba pulmonía?!..Aghj! ¡David tendría que pagar TODOS y cada uno de mis gastos médicos!

Caminé al lado de mi tonto acompañante con cierto temor a que un chorro me dejara completamente empapada…Pero, ustedes ya saben que mi suerte no es nada buena, y por lo tanto…De todas las 15 personas que conformaban mi grupo…¡Yo fui la primera en mojarme!, ni siquiera David, que estaba a mi costado, se mojó…Al contrario…Se burló de mí después de que caí de culo al suelo por el horrible impacto.

-La gatita se ha mojado finalmente…-rió.

-Oh ¡Cállate!

El chico me ayudó a levantarme y luego de que me acostumbré a la temperatura, empezamos a jugar como en los viejos tiempos…

Lo único que se oían eran risas y algún que otro grito chillón de mi parte, por culpa de David que no dejaba de hacerme cosquillas e intentaba besarme…Solo de broma, claro está.

Me estaba divirtiendo a lo grande... Parecía una adolescente chiflada que no tenía otra cosa mejor que hacer…¡Y eso me encantaba!

Se podría decir que todo estaba color de rosa…Hasta que lo vi… Y entonces toda mi alegría se desvaneció.

Dejé de jugar y me quedé inmóvil viendo a esa parejita, que no eran nadie más y nadie menos que Daniel y una castaña.

Ambos se veían muy unidos, se abrazaban como si fueran novios y de rato en rato, Daniel depositaba un beso en la mejilla de chica.

David notó lo quieta que estaba, y desvió su vista en la dirección a la que yo miraba.

Colocó sus manos en mis hombros y me giró para que deje de ver esa escena que tanto me lastimaba.

Mi esposo?? ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora