-.-.-.-.-.-.-Capítulo 39-.-.-.-.-.-.-
Me reincorporé lentamente en el sofá.
Solté un bostezo y viré mi rostro para observar al ángel que dormía junto a mí.
Esbocé una sonrisa al ver a Daniel tan tranquilo y pacífico. Soltaba leves resoplidos con su boca entreabierta. Respiraba lentamente haciendo que su pecho subiera y bajara conforme iba tomando o expulsando aire.
-Amy?...-murmuró levemente con los ojos cerrados.
Me recosté encima de él y empecé a jugar con su cabello.
-¿Qué sucede?…-respondí en un murmullo.
Daniel bostezó, se acomodó en el sofá y me rodeó en un abrazo.
-No quiero que te vayas…¡Quédate conmigo!
Reí.
-No me iré a ninguna parte…Son las…-miré el reloj de la pared-…¡siete de la mañana!, ¿A dónde podría ir?
El chico se encogió de hombros, abrió sus ojos y ladeó una sonrisa.
-No lo sé…-acarició mi espalda mientras me observaba fijamente-…¿A dónde quieres ir?
-A ningún lado…-me acomodé encima de él-…Quiero quedarme aquí.
Daniel ensanchó su sonrisa y negó con la cabeza, divertido.
Pero, de pronto, abrió sus ojos como si acabara de enterarse de algo, bufó y, acto seguido, chasqueó con la lengua.
-¿Qué ocurre?-inquirí con preocupación por su cambio de ánimo.
-¡Mis padres vienen a visitarnos!-espetó-¡Eso es lo que ocurre!
-¿Y qué hay con eso?
-¡Que William va a venir!, ¡Él siempre quiere que todo esté perfecto y en buen estado!... ¡¿Qué pasará cuando vea este desastre?!
Dirigí mi vista a la habitación.
Daniel tenía razón, nuestra casa era un desastre…Sobretodo por lo de ayer…
Palomitas de maíz regadas en el suelo, la ropa interior del rubio junto a los Cd´s, las mantas tiradas en el suelo, y…¡esperen!...¿eso era un condón?
-¡Lo ves!-extendió sus brazos señalándome todo el lugar-…Si William viene y ve todo esto seguramente me castrará.
-¡Estás exagerando!
-¿Ah, sí?, ¡¿Eso crees?!-exclamó indignado-…¡El día de nuestra boda casi me deshereda por que no quise ponerme la corbata!
