CAPITULO 32 Esperanza.

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---Ryu---

Me siento tan decepcionado, tan estúpido, de solo ver a Kaoru besarse con su hermano hizo que me dieran nauseas, que me diera enojo, entendería si fuera la primera vez que lo hace, pero es la segunda.

Además son hermanos...

Sin olvidar que Kaoru es mi esposo y el padre de mis hijos...

Y yo que venía tan feliz porque quería decirle que tendríamos dos lindos hijos, nuestro fruto del amor que nos tenemos.

Simplemente corrí alejándome del palacio. Sin fijarme choque con dos personas.

-Lo siento. –comente sin verlos.
-¿Ryu?
-Z-Zess. –murmure y lo mire.

Él se sorprendió.

-¿Qué ocurrió? –pregunto Havi.

Solo negué con la cabeza y seguí corriendo.

-Espera... -escuche la voz de Zess.

Seguí corriendo hasta que sentí un fuerte mareo y estaba a punto de caerme si no es porque Zess me sujeto de la cintura.

-TEN CUIDADO. –grito y me abrazo.

Me sorprendí, ya que sí Zess no me hubiera sujetado tal vez mis hijos...

-Lo siento no quise gritarte.

Yo lo abrace fuertemente mientras él acariciaba mi espalda.

-Calma Ryu...
-Gracias.
-No tienes por...
-Sí, -sollocé- sino fuera por ti tal vez mis hijos...
-Estás a salvo. –me interrumpió- Esté pequeño angelito está bien.
-S-Son dos. –murmure.
-¿Eh?
-Estoy esperando dos. –lo mire.
-Que hermoso, -sonrió- Ryu lamento mucho lo que ocurrió el día de tu boda.
-...
-Me puse muy pesado contigo, cuando no debería.
-No pasa nada, -murmure- dejémoslo en asunto olvidado.
-Gracias.

Él me abrazo fuertemente mientras me acurrucaba en su pecho.

-¿Por qué lloras tanto? ¿Qué ha ocurrido?
-...
-Vamos a un lugar más privado, -comento mirando a las personas que nos observaban- Tal vez te incomoda hablar aquí.
-Vamos al oasis. –murmure.
-¿Dónde?
-Ven.

Comenzamos a caminar hacia los árboles, ese lugar me lo mostro Hiroki un día, dijo que si me sentía estresado o quería relajarme me recomendaría ir, además que era bueno ahora que estaba embarazado, me haría muy bien.

Al llegar me senté directamente en una piedra y mire el lugar.

-Impresionante. –comento.
-Lo sé.
-¿Ryu?
-No entiendo...
-¿Qué cosa?
-Porque, ¿Por qué lo hizo? –tape mi rostro con mis manos.

Sentí como sus brazos me rodeaban.

Sin poder evitarlo empecé a contarle todo, necesitaba desahogarme, gritar, llorar, necesitaba ser escuchado.

-Pero que rayos tiene en la cabeza, no porque sea el rey él puede hacer lo que quiera.
-LO amo, pero, ¿Qué está mal en mí?
-No hay nada malo en ti Ryu, -tomo mis manos y las beso- eres tan perfecto.
-No lo creo...
-Ryu, -toco mi vientre y me estremecí- lo siento.
-N-No estoy acostumbrado a que otros me acaricien mi vientre.
-Entiendo, -sonrió- no llores más amor, me duele verte así.
-Yo...
-Ese hombre no merece ninguna de tus lágrimas, tú mereces ser feliz a lado de un hombre que te ama.
-ESE SOY YO, -escuche el gruñido de Kaoru- MÁS TE VALE QUE SUELTES A MI REINA.

Con ayuda de Zess me levante y él me coloco detrás suyo.

-No me moveré.
-No te estoy preguntando.
-Zess. –murmure.
-Tranquilo yo...

Kaoru se acercó a nosotros y aparto a Zess de mi lado. Me tomo entre sus brazos y me cargo.

-¿qué rayos haces? –lo mire.
-Quiero hablar contigo.
-YO NO QUIERO, BAJAME.
-No te estoy preguntando, -se quejó- ahora nos iremos a nuestro reino.

Me llevo hasta su carruaje y en el camino no le dirigí la palabra, no quería verlo ya que el recuerdo me invadía y mis lágrimas caían por sí solas.

Sentí como quería acercarse a mí pero me aleje. Lo oí suspirar y decirle al chofer que se apresurará a llegar.

Abrace mi vientre y mordí mi labio para no sollozar.

Al llegar al palacio Kaoru me volvió a cargar y les dijo a todos que no nos molestaran, me llevo hasta su oficina y me dejo en el sofá.

-Ryu yo...
-No quiero verte. –respondí.
-Mi amor por favor...
-Kaoru basta, -lo mire- no quiero que me veas más la cara.
-Te amo.
-Quiero ir a dormir.
Me levante dirigiéndome a mi habitación pero él me detuvo abrazándome.
-No me dejes Ryu.

Suspire profundamente y lo mire.

-Estoy muy decepcionado de ti Kaoru, a partir de ahora dormiremos en habitaciones separadas.
-¿Qué?
-Respeta mi decisión, buenas noches.

Me aparte de él y salí de la oficina, le pedí a una chica que hace las labores que me indicará cuales son las habitaciones de invitados y me llevo hasta ellas, le pedí que fuera por mi ropa y que la bajara a la habitación que le indique.

Me recosté en la cama y frote mi vientre.

-Lo siento mis niños, estoy enojado con su padre, no puedo verlo, no quiero hacerlo, tampoco me quiero separar de él, lo amo, aunque él...



---Nowaki---

Mi hijo, se ve tan hermoso, aunque su mirada hay tristeza, por fin lo he encontrado, ahora debo planear una estrategia para llevármelo de este lugar.

Él volteo hasta donde estábamos y baje un poco mi cabeza para que la capucha me cubriera un poco mejor.

-¿Por qué está vestido así ese señor? –pregunto mi hijo.
-Es porque es un monje James.
-Ah. –suspiro.
-Vamos James que tienes que recoger tus juguetes.
-Sí tía.
¿Tía?
-Antillano es mejor volver al barco y planear una estrategia.
-Quiero abrazarlo.
-No sabemos cuántos hombres de Sangre negra haya en este lugar, podemos poner en peligro varias vidas.
-Está bien.

Caminamos de vuelta al barco donde reuní a todos mis tripulantes, me quite la capucha y los mire.

-Quiero que todos revisen este lugar, busquen en todos los rincones, quiero que me reporten lo que observen, les doy una semana.
-Sí capitán.
-Miyagi solo 4 días, no quiero que mi hijo permanezca más aquí.
-Se lo prometo capitán, no pasaran más días.
-Eso espero.
-Por lo mientras yo me acercaré a ese lugar.
-Pero capitán.
-No haré movimientos en falso.
-No te arriesgues.
-Necesito darle fuerza a James.
-Pero...
-Miyagi me conoces bien.
-Ah, -suspiro- pero yo lo voy a acompañar.
-Gracias.

Esperé a que anocheciera y tanto Miyagi como yo nos dirigimos hasta ese cerro donde estaba una casa muy grande.

El acceso a ella es muy pesado, pero encontramos la manera de subir. Al llegar nos quedamos a observar, la casa y solo había algunas luces prendidas.

Pude ver a mi niño en el comedor junto a la pelirroja y un pelinegro. Todos comían y aunque mi niño reía de momentos su mirada mostraba tristeza.

-Debo de sacarlo de aquí. –murmuro.
-Hiroki no lo hagas, no sabemos cuántos hombres de Akuma se encuentran aquí.
-Pero...
-Mira si quieres solo hablemos con tu hijo para que esté tranquilo.
-Está bien.

Esperamos a que las luces se apagaran, me di cuenta que la habitación de mi hijo estaba hasta el piso de arriba.

-¿Cómo llegaremos?

Mire alrededor y vi que había un árbol cerca. Empecé a escalarlo y llegue al balcón de su habitación.

-Tú solo vigila. –comente.
-Así será.

Saque una navaja y le quite el seguro a la ventana, lentamente la abrí.

-¿Quién eres tú?

Me sorprendí de ver a mi hijo parado a lado de su cama y con un quinqué en sus manos.

Sonreí y me estaba acercando pero él se hacía para atrás.

-¿Quién eres?
-James. –me baje la capucha.

Sus lágrimas comenzaban a resbalar y se aventó a mis brazos.

-Papá. –sollozo.

Lo abrace fuertemente y besé su frente.

-James, estoy aquí mi niño.
-Pensé que te había pasado algo.
-Tranquilo mi niño, no pasa nada.
-Quiero ir con mami, por favor llévame con mi mamá.
-Así será James, pero primero debo de tener la zona segura.
-¿Eh?
-Prometo que te sacaré de aquí lo más pronto posible.
-¿Lo prometes?
-Así será hijo, solo síguete portando como siempre.
-Sí. –me abrazo.

Platicamos un poco más y lo tuve que dejar, ya que perdí la noción de tiempo y estábamos a unas pocas horas para que amaneciera.

En los siguientes días mi tripulación reviso todo el poblado para observar si alguna persona pudiera impedir que me lo llevara.

-ANTILLANO. –escuche gritara un tripulante.
-¿Lucas? ¿No deberías estar en el reino de Castilla?
-Sí pero...
-¿Pero qué?
-Lamento traerle malas noticias.
-¿Qué pasa? –me preocupe.
-Esto. –me dio un sobre y lo abrí.


La familia real lo invita a usted y a su familia a la unión matrimonial de:

Tomoya Havi y Kamijou Hiroki

Que contraerán matrimonio el día viernes a las 3 de la tarde en el palacio.




Me sorprendí ante lo que leí y apreté la invitación.

-¿Antillano? –pregunto Miyagi.
-ALISTEN EL BARCO, PREPAREN LAS VELAS, MIYAGI VIENES CONMIGO.
-¿Qué?

Me olvide de los disfraces, me prepare para ir por mi hijo, debo impedir esa maldita boda.

Llegamos a la casa.

-Nowaki alto.
-Ya no puedo esperar.
-¿Qué ocurrió?
-No hay tiempo, debemos ir por James.
-Pero...
-Vamos.

Patee la puerta y entramos.

-Pero que... -se asustó la mujer.
-PAPÁ. –grito James y corrió a mis brazos.
-JAMES ALEJATE DE ESE...
-Es mi papá, -se aferró a mi pierna- quiero estar con él.

El pelinegro estaba a punto de sacar un arma y Miyagi lo detuvo.

-Lo siento pero él es mi hijo y lo apartaron de mi lado, ahora debo llevármelo.
-Pero...
-Con su permiso.

Cargue a James y lo lleve hasta el barco.

-ES HORA, RETIREN EL ANCLA.
-¿Qué pasa Nowaki? –gruñó Miyagi.
-Hiro-san, -lo mire- se casará con mi hermano.
-¿Qué?
-Se casa el viernes.
-Eso es dentro de 3 días.
-Sí, y estamos demasiado lejos.

Alma de Piratas (Nowaki x Hiroki)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora