---Akihiko---
Maldita sea ese maldito se atrevió a patearme.
Hijo de puta, lo mataré.
Ese infeliz me quito a mi diversión.
Esos chicos son míos.
Tienen a mis hijos, ya los he marcado y solo son míos.
Me levante como pude y camine hacía la bóveda de mi barco donde encontré a todos mis esclavos dormidos y otros jugando.
-¿QUÉ DEMONIOS HACEN?
En cuanto me escucharon se levantaron y se acercaron frente a mí.
-BOLA DE IMBECILES, POR SU DESCUIDO MI PRISIONERO ESTÁ LIBRE.
Algunos palidecieron.
-Andando cabrones los quiero en cubierta. –gruñí.
-Sí c-capitán.
Todos comenzaron a correr y le ordene a tres de mis mejores hombres dirigirnos a mi camarote.
-En cuanto tenga a Miyagi, quiero que lo maten.
-Así será.
Al llegar a mi camarote intente abrir pero estaba trabada la puerta.
-MALDITA SEA ABRAN ESA ESTUPIDA PUERTA CABRONES. –grite.
-Sí capitán.
Estos imbéciles comenzaron a forzar la puerta.
Está vez ordenare que lo decapiten y le regalare la cabeza a mi lindo rubio.
Me follare a los dos con fuerza.
Sin importarme si están bien o no.
-¿POR QUÉ NO HAN TERMINADO?
-La puerta está un poco atorada.
-PUES EMPLEEN MÁS FUERZA.
Asintieron y comenzaron a patearla.
-¡¡¡¡¡CAPITÁN NOS ATACAN!!!!
-¿Qué mierda? –me sorprendí.
Gruñí y mire a estos idiotas.
-ACABEN CON MIYAGI, YO ME ENCARGO DE LO DEMÁS.
-A la orden capitán.
Me dirigí a la cubierta y pude ver a varios hombres pelear con mis esclavos.
-Maldición... -chasquee la lengua.
-¡¡Akuma!!
Voltee lentamente encontrándome con ese idiota.
-Antillano, -sonreí- no, mejor dicho Nowaki, al fin estamos frente a frente.
-¿Dónde está mi Hiro-san?
-Hablas de mi esclavo sexual.
-Imbécil...
-Es la verdad, eso es para mí.
-Te mataré.
-Inténtalo, -me pasaron mis dos espadas- no creo que puedas.
Él saco sus espadas y sonrió.
-No tendré piedad contigo.
-Quiero ver que tan bueno eres. –reí.
Él corrió hasta donde me encontraba y mis espadas chocaron con las suyas haciendo que el sonido retumbara todo el lugar.
Empezamos a luchar con nuestras espadas, quería enterrarle una de mis espadas y él bloque con una agilidad.
-Maldito...
-Me he vuelto más fuerte. –sonrió.
-Pero jamás me alcanzaras.
Empecé a atacarlo en el lado izquierdo pero logro contrarrestarlo.
Corrí hasta el mástil siendo seguido por él.
-Oye Antillano, alguna vez te he dicho que tan estrecho es Hiroki, -sonreí- que arrebatarle su virginidad fue lo más excitante.
-PERRO INFELIZ.
Corrió hasta mí y me agache, él enterró su espada en el mástil y le di un golpe en las costillas y luego una patada pero logro bloquear con sus brazos.
-Sí que te mueves rápido. –comente.
-Te mataré.
-¿Por qué? ¿Por qué me cogí a Hiroki? O mejor dicho ¿Por qué me lo cojo a cada rato?
Él me miro con odio y saco su espada con fuerza.
Me sorprendí de tal acción y mire a mi mano derecha.
Me aventó otras espadas.
Estas son especiales porque tienen veneno.
-¡¡Nowaki!! –grito mi castaño y voltee a verlo.
-HIRO-SAN.
Ese pelinegro estaba protegiendo a mi propiedad, gruñí y aproveche el descuido de Nowaki.
-ESTÁ VEZ NADIE TE SALVARÁ.
---Ryu---
Me siento más tranquilo de que se hayan llevado a esos idiotas.
Por un momento pensé que mis hijos estarían en peligro pero, gracias a Zess ellos están a salvo, me siento más relajado.
No me había dado cuenta que me había quedado dormido hasta que sentí como me abrazaban.
Al abrir mis ojos encontré a mis niños dormidos pero Zess estaba del otro lado de la cama abrazándonos con cariño.
Me levante de la cama y vi como Zess abría sus ojos.
-Lo siento no quise despertarte. –murmure.
-No pasa nada ya estaba despierto.
-Oh.
-¿Quieres algo de comer?
-¿Acaso lees la mente? –reí.
-Solo un poco.
-Zess, gracias.
Él negó con la cabeza y sonrió.
-No tienes nada que agradecerme.
-Me salvaste a mí y a mis hijos, además nos diste un lugar donde estar por...
-Deberías de ir con Kaoru, los dos deben hablar.
-Tengo miedo.
-¿A qué le tienes miedo?
-A qué él ya no me ame.
Él empezó a reírse y cruce mis brazos.
-No me parece gracioso lo que dije. –desvié la mirada.
Él se acercó a mí y me abrazo.
-No quise lastimarte, -me tomo del mentón- si me reí es porque Kaoru te ama igual o más que yo, él jamás te cambiaría por nadie, ahora que lo pienso tal vez todo tiene una explicación.
-Pero...
-Mi niño, aunque sé que no tengo oportunidad contigo quiero que seas feliz.
-Yo...
-No llores, -limpió mis lágrimas- lo único que quiero es ver una sonrisa, mereces ser feliz.
Lo abrace fuertemente y él acaricio mi espalda.
-Así que, nos tomaremos otra semana de "vacaciones" y terminando volveremos al palacio, ¿te parece?
-S-Sí. –me sonroje.
-Ahora iré a preparar un poco de comida, por lo mientras descansa un poco más con los hermosos angelitos.
-Gracias.
-No tienes nada que agradecer. –beso mi frente.
-Espero que encuentres a la persona indicada, que te corresponda y te haga muy feliz.
-Gracias por tus buenos deseos.
-Te lo mereces.
-Eres tan bueno.
Revolvió mi cabello y salió de la habitación.
Me recosté de nuevo a lado de mis gemelos.
Los abrace y sonreí.
-Son idénticos a su padre.
Kaoru...
A pesar de que eres un idiota.
Yo te amo más que a nada en la vida.
Así que descansaré un poco más...
Y cuando llegue.
Aclararé las cosas con él, para ser la familia que debemos de ser.
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Alma de Piratas (Nowaki x Hiroki)
Fiksi PenggemarEl amor no solamente tienen que ser de la misma clase social, ¿Qué pasará entre un príncipe y un pirata? Kamijou Hiroki es el cuarto príncipe del reino del oeste, es un chico dulce, tierno, amigable, serio, amable, una persona bastante buena, a sus...
