CAPITULO 23 Coronación del rey. Parte II.

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---Kaoru---

Desesperación, ansiedad, miedo, entro otros sentimientos me empiezan a invadir de no ver a mi amado Ryu por ningún lugar, no quiero creer en las palabras de Yuri, no quiero hacerlo, Ryu no me dejaría por ese idiota de Zess, él me ama, me lo ha dicho, me lo ha demostrado tantas veces, incluso esperamos a nuestro primer hijo...

¿Por qué se fue sin decirme nada?

Tengo que hacer algo.

-¿A dónde vas hermano? –me detuvo Hiroki.
-Lo siento, debo buscarlo.
-Yo sé que él vendrá.
-Pero...
-¿Confías en él?
-Mucho.
-Entonces cálmate un poco.
-La ceremonia ya va a empezar. –comento uno de mis guardias.

Toda la gente comenzaba a murmurar, sentí que de un momento a otro me quebraría e iría corriendo en busca de mi amado.

-LAMENTO LA TARDANZA.

Todos volteamos a ver a la entrada donde se encontraba mi amado Ryu un poco agitado.

-RYU.

Corrí a su lado y lo abrace.

-Lo siento, -susurro- alguien destruyo mi ramo de flores y tenía que remplazarlo.

Me mostro el arreglo que le había comprado y estaba deshecho.

-Lo lamento.
-Mi amor, -bese toda su cara- no tienes nada que disculpar, solo que no te desaparezcas así, dime todo lo que ocurra, juro ayudarte.
-No quería que te molestarás conmigo.
-Jamás podría molestarme contigo, -lo abrace a mi pecho- pensé que te habías ido, que no querías casarte conmigo.
-Baka, -se sonrojo- tú sabes que te amo, que esperamos un bebé y que eres mi vida entera.
-Ryu, -lo bese- estás aquí, lamento haber dudado de que aparecerías.
-Eres un tonto o ¿Qué?
-Solo un poco. –reí.
-¿Está todo listo? –pregunto el sacerdote.
-Así es, -tome la mano de Ryu- estamos listos.
-Pues empecemos la ceremonia.

Caminamos hasta el altar que colocaron en la sala principal, pude ver como Yuri tenía un semblante de enojo mientras rechinaba sus dientes.

No permitiré que digan cosas de mi amado, no lo dejare, Ryu será mi esposo y lo tendrán que respetar como se debe.

El sacerdote comenzó a dar la ceremonia y en todo momento tome la mano de Ryu quien estaba sonrojado agarrando las rosas rojas, él se ve tan hermoso, es único es mi amado.

-Yo Kaoru te tomo a ti Ryu como mi esposo, ante todos los presentes prometo amarte y cuidarte el resto de nuestras vidas, aceptaré todas tus virtudes y defectos, así mismo me ofrezco a ti con todas mis virtudes y defectos, te ayudaré cuando me necesites, estaré contigo eternamente, porque es contigo con quien quiero compartir toda mi vida, te protegeré y te cuidaré cuando enfermes, así que confía en mi porque prometo darte felicidad.

Bese su mano y coloque el anillo en su dedo.

-Yo Ryu, prometo amarte, honrarte y apreciarte siempre, prometo permanecer junto a ti en lo bueno y en lo malo, prometo serte fiel en lo próspero y en lo adverso. Seré muy comprensivo contigo en la enfermedad y tristeza, te entregare mi alma y mi amor. Prometo aparte con toda mi alma y mi corazón por toda la eternidad. Este anillo será el símbolo de nuestro amor y nuestra felicidad, te amo Kaoru.

Tomo mi mano y con algo de nervios me lo coloco.

-Por el poder que me es transferido, yo los declaro esposos.

Tome su mentón y lo bese tiernamente mientras él se aferraba a mis brazos. Todos los presentes comenzaron a aplaudir mientras abrazaba a mi amado.

-Eres mío Ryu, simplemente mío.
-Soy feliz a tu lado.
-Por fin seremos felices.
-Soy feliz desde que te conocí. –se sonrojo.
-Esas son mis líneas.

Junte nuestras frentes y lo volví a besar.

El sacerdote acomodo sus cosas puesto empezaría la ceremonia para ser coronado con rey del lugar. Algunas personas nos felicitaban, entre ellos se encontraban mi hermano y su novio, Miyagi, aunque busque a Shinobu con la mirada pero no lo encontré.

El sacerdote nos pidió sentarnos en los tronos.

-Hoy es un gran día, por dos motivos muy especiales, -comento- uno, por la unión de dos bellas almas que se aman con locura, y ahora estarán siempre juntos.

Tome la mano de Ryu y la bese.

-Y la segunda, porque hoy con el poder que me transfirió el gran Cardenal de Santo Domingo, voy a proclamar a Kamijou Kaoru, él rey de Castilla.

El sacerdote me coloco una corona y me dio un cetro.

-Y a Isaka Ryuuichirou, ahora esposo del rey Kaoru, lo declaro, -sonrió- rey de Castilla, aunque mejor dicho sería reina.

Mi amado se sonrojo desviando su mirada mientras le colocaban una corona más pequeña.

-Ante ustedes, les presento a los reyes de Castilla.

Todos comenzaron a aplaudir mientras tomaba la mano de Ryu y sonreía.

-Eres mi linda reina.
-I-Idiota, -murmuro- soy hombre.
-Pero ese es tú título.
-Por tu culpa.
-No te enojes conmigo. –lo mire.
-Solo, -se sonrojo- solo porque te amo.


Alma de Piratas (Nowaki x Hiroki)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora