CAPITULO 9 Cortejo.

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---Shinobu---

Me siento tan mal por mi amo Hiroki, en verdad él ha sufrido tanto y hay veces que no tengo el tacto para tratar esos temas, odio a veces mi forma de ser, juré que siempre mantendría la sonrisa de Hiroki reluciente y ahora lo he hecho llorar.

-Lo siento amo. –baje la mirada.
-Shinobu, -me miro- yo lo siento, no debí reaccionar así.
-Pero es...
-Shinobu por favor, no digas más ¿sí? –sonrió.
-Así será.
-No te sientas mal, -comento- soy muy sensible para esto.
-No príncipe yo...
-Shinobu...
-Lo siento Hiroki.
-Así está mejor, -suspiro- ¿Y James?

Me levante de mi asiento y camine hacia la puerta.

-Aquí está.

Hiroki se levantó y se sorprendió de ver a un peliazul con ojos de igual color cargando a su hijo.

-Duque Sakurai. –murmuro.
-Príncipe Hiroki, solo llámeme Touya.
-¿Amo? –lo mire.
-Ah, -me miro- él es el Duque Touya.
-Viene a enamorar a mi mami. –comento James.
-Vaya. –sonreí.
-Waa James, no digas eso. –se sonrojo mi amigo.
-Sí es la verdad mami.
-Muy cierto. –sonrió el Duque.

Al mirarlo me recordaba bastante a alguien, pero mi mente no procesaba la información así que decidí dejarlo de lado.

-Me retiro, lo dejo en sus manos Duque Sakurai.
-Tú también puedes llamarme Touya.
-Debo mantener respeto a un Duque, yo solo soy un sirviente, -hice una reverencia- ¿Me llevo a James?
-No, -comento Hiroki- quiero que se quede conmigo.
-Está bien.

Camine hacia la salida y empecé a caminar por todo el reino. Lo que más quería era distraerme en estos momentos, no pensar en cosas que me hicieran sufrir, no lo aguantaría.

-Buenos días Shinobu. –saludaron algunas chicas.
-Buenos días señoritas. –sonreí.
-Kyaaaa, tan adorable. –gritaron.

Seguí caminando hasta que sentí unos brazos rodear mi cintura.

-Shinobu-chin, ¿Cómo has estado?
-Bien. –respondí cortante.
-¿Eh? ¿Acaso he hecho algo malo?

Sentí unas ganas de golpearlo y decir que era de lo peor, solo respire profundamente y lo mire a los ojos.

-¿Por qué lo preguntas Miyagi?
-Pensé que me recibirías con un beso.
-Mmmm.

Bese su mejilla y seguí caminando.

-¿Shinobu?
-Miyagi, tengo cosas que hacer, así que deja de fastidiarme.
-¿Fastidiarte dices? Sabes que si sigues con esa actitud puedo ir a un burdel y...
-¿Y qué haces aquí?
-¿Ah?
-Sí tantas ganas de tener sexo tienes vete a un burdel, nadie te detiene.
-¿Dónde está tu amor? –me miro con nostalgia.
-En la posada.
-Shinobu...
-Sabes, -suspire tratando de contener mis lágrimas- tienes razón, lo nuestro es simplemente atracción y nada más.
-¿Qué?
-Lo siento Miyagi, -me aparte- por favor búscate a alguien que te caliente en tus noches porque yo no soy ninguna ramera.

Seguí caminando y escuche los pasos de Miyagi acercarse, así que acelere un poco mis pasos, no quería verlo, me pondría a llorar y no quiero doblegarme ante él.

-SHINOBU. –tomo mi brazo.
-¿Te importaría soltarme?
-Tú eres mío. –gruñó- Fui el primero en tenerte y seré el último.
-Miyagi no soy una ramera.
-Eres mejor que ellas.

Me voltee y le di un golpe.

-NO ME COMPARES.
-Yo no quise...
-Sí ya terminaste tengo cosas que hacer y no me gusta que las personas piensen cosas que no son.
-Shino...
-SHINOBU.

Al voltear mire Shiki corriendo hacía donde estaba y me sostuvo entre sus brazos.

-S-Shiki, ¿Q-Qué haces aquí?
-Quería verte, deseaba hacerlo. –sonrió.
-Me sorprende verte, pensé que vendrías dentro de cuatro meses.
-Adelante mi viaje. –sonrió.
-¿Quién es él? –pregunto Miyagi.
-Soy Shiki el conde de las islas del sur, ¿y tú?
-Yo soy Miyagi el sirviente del Duque Sakurai.

Ambos se miraron intercambiando miradas desafiantes, mientras yo trataba de alejarme de aquellos...



---Hiroki---

-Buenos días Hiroki. –tomo mi mano y la beso.
-B-Buenos días Touya. –murmure.

Aquel peliazul bajo a mi hijo y siguió jugando con sus carritos.

-¿Podemos caminar un poco? –comento.
-Pero James...
-Aquí estaré mami.
-Supongo. –suspire.

Empezamos a caminar por todo el jardín, conversamos un poco de su vida y algo de la mía. Luego de un rato él tomo mi mano.

-Hiroki yo, -me miro- estoy enamorado de ti.

Al escuchar esas palabras mi corazón comenzó a latir desenfrenadamente, sentí como mis mejillas comenzaban a sonrojarse y desvié mi mirada.

-E-Es imposible.
-Lo es, -tomo mi mano y la coloco en su pecho- mi corazón late por ti, te amo.
-T-Touya n-nos acabamos de conocer y...
-Te conocí hace muchos años, solo que no me recuerdas, me enamore a primera vista de ti.
-Touya yo tengo un hijo y...
-LO amare como si fuera el mío.
-¿Por qué eres así?
-¿Así como?
-Tan bueno y tan directo.
-Es mi forma de ser, -sonrió- es lo que haces que haga.
-E-Es que yo...
-Hiroki, -me tomo del mentón- permíteme enamorarte, darte todo mi corazón y hacerte feliz.
-Y-Yo no...

Las imágenes de aquella vez que me encontré con Nowaki vinieron a mi mente.

-No puedo.

Cuando estaba a punto de irme sentí los cálidos brazos de Touya rodearme y pegar mi cabeza a su pecho.

-Déjame curar las heridas del pasado, permíteme amarte debidamente.
-¿T-Touya?
-Te amo Hiroki, así que no importa el tiempo que tenga que esperar.
-Suenas como un masoquista. –sonreí.
-Tal vez lo sea. –me tomo del mentón de nuevo
-¿Q-Qué haces?
-¿Puedo besarte?
-E-Eso... -sentí mis mejillas arder.

No entiendo porque una parte de mi quiere aceptar ese beso, no entiendo porque me sonrojo fácilmente o porque sus palabras me hacen sentir tranquilo y seguro.

-LO siento, no quiero hacerte sentir incómodo.
-Sí... -murmure.
-¿Cómo?
-N-No lo repetiré.
-Te amo Hiroki.

Se acercó hasta mis labios y comenzó a besarme tiernamente, yo coloque mis brazos en su pecho y él bajo su mano hasta mi cintura.

Sentí miles de corrientes eléctricas pasar por todo mi cuerpo, esto es algo que jamás pensé sentir de nuevo, me agrada, me trae recuerdos felices, pero no quiero hacerme falsas esperanzas.

-Wiii, tengo papi. –escuche gritar a James y me aparte de Touya.
-J-James pero que dices...
-Pero ustedes...
-Claro que sí hijo, -sonrió Touya y lo cargo- sí tú quieres puedo ser su padre.
-Siiiiiiiii.
-Pero debes ayudarme a convencer a tu mami.
-Te ayudaré...
-Ustedes dos... -suspire.



---Ryu---

¿Qué acaba de decir?

¿Esto debe ser una cruel mentira?

-¿Q-Qué? –lo mire.
-Ya sé que tú eres pirata.
-M-Me estás confundiendo. –murmure.
-Ryu, no me importa lo que seas.
-Basta...
-Yo te amo tal cual eres.
-BASTA.
-Ryu. –me abrazo.
-Tú no sabes nada, -solloce en su pecho- soy un vil...
-No, -me tomo del mentón- tú eres lo más hermoso de la vida.
-No sabes lo que dices...
-Lo sé muy bien, por eso te lo digo.
-Kaoru por favor...
-Ryu, mírame.
-Yo...
-Por favor.

Lo mire a los ojos y pude ver amor, ternura y preocupación.

-Te amo y no me importa tu pasado, yo solo quiero ser tu presente y futuro
-T-Tú eres un príncipe y yo...
-El amor de mi vida.
-Kaoru por favor, déjame ir... -pedí.
-No lo haré, jure que cuando te encontrara no te apartaría de mi lado.
-Eres cruel... -murmure.
-Más cruel es haberme dejado solo por tantos años. –beso mi frente.

Ya no puedo aguantar tanto tiempo lo que siento, mi corazón está a punto de salirse de su lugar, no puedo negar mis sentimientos...

-Te amo. –solloce.
-Ryu...
-Te amo, te amo, te amo tanto...
-Yo también te amo. –tomo mi mentón y me beso dulcemente.

Me siento feliz de ser correspondido, de que no me odiara por ser lo que soy, siento que puedo morir de felicidad...

Supongo que debo aprovechar hasta que este momento hermoso termine y tenga que irme...

Sé que mereces a alguien mejor Kaoru pero mi amor por ti es inmenso...



---Cerca del puerto---

Un barco de la marina embarcaba en el reino de Castilla, un hombre que se distinguía entre los demás, con un porte de superioridad, un hombre alto de cabello rubio cenizo largo y ojos grises mirando hacia el palacio.

-Capitán ya bajamos sus pertenecías y las instalamos en su residencia, hemos hablado con los guardias.
-Bien hecho soldado. –sonrió aquel rubio.
-Capitán Havi, ¿Qué lo trae a este reino? –pregunto un guardia real.
-Venía en busca de la tripulación de sangre negra pero se nos perdió de vista por estos rumbos.
-¿Los piratas? Aquellos tan desalmados.
-Así es pero, tal parece que regresaron a su isla.
-Oh.
-Además me llego la invitación del cumpleaños del príncipe Kaoru.
-Qué alegría.
-Así es, -sonrió el rubio- tengo ganas de conocer al pequeño doncel.

Alma de Piratas (Nowaki x Hiroki)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora