El avión aterrizó en Los Angeles después de tres horas de vuelo; a mi lado, Grant se encontraba dormido. Había sido una semana pesada para él, ya que tuvo que adelantar muchas de sus escenas para poder asistir a los Golden Globes. Puse mi mano sobre su hombro y lo sacudí suavemente, para despertarlo.
-Hey, baby, ya llegamos.
Abrió lentamente sus ojos y miró a su alrededor, un poco confundido.
-Ya llegamos -le volví a repetir.
Después de tomar nuestros bolsos nos dirigimos hacia la salida, donde nos esperaba un auto para llevarnos a nuestro hotel. Al llegar, Grant se encargó de hacer el check-in mientras yo lo esperaba sentada en un sillón, siendo consciente de repente de lo que me esperaba al otro día.
Subimos al ascensor en silencio, ninguno de los dos hablaba debido al cansancio, nuestros dedos entrelazados transmitían aquello que no se decía con palabras. Grant abrió la puerta de nuestra habitación y me dejó pasar primero, como el caballero que era. Al entrar, quedé con la boca abierta; sobre la cama había un ramo de flores enorme, incluso más grande del que me había regalado cuando me preguntó si quería ser su novia (si eso era posible) y al acercarme pude ver que al lado había una caja rectangular plateada. Me di vuelta y miré a Grant, que estaba de brazos cruzados, apoyado sobre la pared.
-¿Por qué...? -empecé, pero no pude terminar la pregunta, las palabras parecían quedarse atascadas en mi garganta.
-Feliz primer mes -contestó él con una sonrisa.
-Pero yo no te compré nada. -Fue lo único que me salió decir.
Grant largó una risita.
-No me importa, lo único que me importa es que estas aquí conmigo. -Se acercó y rodeó mi cintura con sus brazos.
Pasé los míos alrededor de su cuello y levanté la mirada, directo a sus ojos.
-Gracias -le dije sincera.
Se acercó y me besó suavemente en los labios.
-¿No vas a abrirla? -preguntó, señalando con la mirada la caja que estaba sobre la cama.
Me separé de él y la tomé, pensando en lo que podría haber allí dentro.
-Oh, no -le dije al ver lo que era.
Grant me miró preocupado.
-¿No te gusta?
Lo miré.
-¿Estás loco? ¡Me encanta! -le dije, dándole un abrazo fuerte.
Grant tomó mi mano izquierda con delicadeza y yo miraba mientras tomaba el anillo y lo colocaba en el dedo del medio.
-Supongo que así será cuando te proponga casamiento -dijo tomando mi mano.
Levanté la mirada sin decir nada, todavía procesando lo que acababa de escuchar, descifrando si me lo había dicho en broma o si lo estaba diciendo en serio. Grant notó mi silencio y negó con la cabeza, con los ojos bien abiertos.
-No es que tenga planeado hacerlo -dijo, un poco desesperado, un poco asustado.
Yo seguía mirándolo, sin saber muy bien que decir.
-Mierda... no es que no quiera casarme contigo -agregó.
Abrí la boca, pero lo cerré al instante.
-Mejor me callo, ¿no? -Dicho esto, se sentó en el borde de la cama, rendido.
Me acerqué y me coloqué entre sus piernas, apoyando mis manos sobre sus hombros.
-Soy un idiota -dijo apenado-. Háblame -me pidió.
Sonreí de lado.
-No eres un idiota -le dije, acariciando su pelo-. Es solo que tus palabras me tomaron por sorpresa, nada más.
-Te vi tan en blanco que entre en pánico, lo siento.
-No te preocupes, de verdad. Creo que... es un poco pronto para hablar de casamiento, ¿no crees?
Grant suspiró y asintió.
-Si, lo es.
Tomé la caja que ahora se encontraba a su lado y saqué los aros que todavía se encontraban allí.
-No tenías que regalarme esto, lo sabes ¿verdad?
-Quería hacerlo -me contestó, acariciándome la cintura.
Eran unos aros de oro rectangulares, de dos piezas, con piedras verdes en cada una. Me los probé.
-Hermosa -me dijo Grant.
No pude evitar sonreír, ruborizándome un poco.
-¿Esto es para mañana? -le pregunté.
-Si quieres usarlos, sí, claro.
Lo besé en los labios, tomándolo por ambos lado de la cara.
-Gracias.
-Lo que sea por ti.
Grant tomó uno de los aros con delicadeza.
-Me dijiste una vez que te gustaba el color verde, por eso elegí estos.
- ¿Sabes por qué me gusta el color verde? - le pregunté, negó con la cabeza -. Es el color de tus ojos.
Sonrió de oreja a oreja.
-Te amo -me dijo.
-Te amo -le respondí.
No hicimos mucho durante el resto del día, Grant se ocupó de que todo estuviera listo para el día siguiente y yo me dediqué a observarlo caminar por todo el dormitorio, el celular pegado a su oreja. Cuando estábamos acostados en la cama, listos para dormir, me preguntó:
-¿Lista para mañana?
Sabía a lo que se refería. Me estaba preguntando si estaba lista para decirle al mundo que estábamos saliendo. Le dije la verdad.
-Más lista que nunca.
**
Aclaración, por si andan un poco perdidos en el tiempo en donde transcurre la historia: estos vendrían a ser los Golden Globes 2016.
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La luz en mi vida [Grant Gustin]
FanfictionPor primera vez desde que Liz llegó a Estados Unidos, sentía que era cien por ciento feliz. No más noches llorando, no más pensamientos negativos. Es increíble cómo puede cambiar tu estado de ánimo solo por conocer a una persona. #12 en Flash [27/0...
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