Capítulo 18

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Ethan era probablemente la única persona en el mundo que hacía estallar la mente de Thomas.

Cada vez que Thomas lo tocaba saltaba como un cohete. Además de esta noche, solo en otra ocasión había reaccionado así. En el instituto, donde Ethan había sido la cosa más sexy en kilómetros a la redonda. Ahora miraba su silueta contra la luna, desnudo y más atractivo que cualquier mujer u objeto que jamás hubiese visto antes. Una ola de emociones atravesó rápidamente el rostro de Ethan. Ethan pensaba que Thomas no lo conocía, pero él lo hacía. Lo conocía lo suficiente como para saber que estaba a punto de arrepentirse.
Se estaba arrepintiendo del sexo. Eran dos personas que disfrutaban el uno del otro como acababan de comprobar haciéndolo una vez.

Y otra vez.

Thomas se dio cuenta de que la suerte de no ser descubiertos se estaba casi acabando, se tragó el deseo de tomarlo de nuevo en el sillón que tenía a tres metros. Además, sería más convincente en sus argumentos para seguir haciéndolo como conejos, si Ethan creía que Thomas estaba preocupado por el decoro. Si los descubrían desnudos en el balcón, no sería bueno para sus carreras.

Thomas se inclinó para recoger las ropas de Ethan.

— Sería bueno que te comenzaras a vestir —le dijo entregándole sus ropas.

Ethan parpadeó un par de veces antes de seguir sus instrucciones y comenzó a vestirse.
Cuando él se volvió nuevamente hacia Thomas, él sonrió al verlo, parecía un hombre muy satisfecho.

— ¿Qué pasa? —Pregunto— ¿Hay algo malo con mi ropa? Oh, Dios, nunca vamos a escapar de esto, ¿no? —La preocupación estaba impresa en sus ojos y alrededor de sus labios.

— Estás perfecto, tu ropa está bien y nadie tendrá la menor idea de lo que hemos estado haciendo aquí, —dijo mientras él se ponía su ropa— nadie excepto nosotros.

Ethan se apartó, pero no antes de que Thomas pudiera ver el brillo del deseo en sus ojos, una satisfacción primitiva que no podía ocultar.

— Hablando de nosotros... —empezó Ethan y Thomas extendió sus puños para detenerlo.

— ¿Puedes ayudarme con esto?

Pensativo, Ethan volvió a su lado y mientras estaba ocupado colocándole los broches en los puños de la camisa, Thomas hablo.

— Eres un amante increíble, Ethan —le dijo cerca de su oreja, Ethan casi dejó caer al suelo el broche que sujetaba con el logotipo de los Giants.

— Por favor, Thomas, vamos a fingir que esto nunca ha sucedido.

— Dime la verdad —lo persuadió, esperando estar haciendo lo correcto— ¿Realmente quieres hacer eso?

Ethan abrió la boca, casi habló, luego se lamió los labios. Observar el movimiento de la punta de su lengua sobre la curva de su labio superior, puso a Thomas de nuevo duro como una piedra.

— No voy a mentir —dijo Ethan con una voz que apenas era un susurro— Lo que acabamos de hacer ha estado bien, muy bien en verdad. Pero sabemos que no podemos hacerlo de nuevo. Nunca, nunca más.

Pero algo en su voz, el modo en que sus dedos rozaban contra las muñecas mientras estiraba los bordes de las mangas, le hizo preguntarse a Thomas, si Ethan secretamente quería que lo convenciera para continuar donde lo habían dejado.

— Bueno, ahora te voy a decir la verdad como la veo yo.

Ethan lo miró con sus ojos verdes muy abiertos.

— Hay fuego entre nosotros. Tú y yo somos buenos juntos.

Ethan movió la cabeza alejándose, Thomas lo tomo de la mano acercándolo.

— No tiene sentido negarlo, tenemos química y queramos o no, no creo que sea bueno para ninguno de nosotros intentar ignorar las chispas.

Ethan suspiró, los ojos fijos en sus manos juntas.

— Simplemente, no veo como podría funcionar esto.

Tenía que convencerlo de una vez por todas para que lanzara la precaución al viento y pasara un maldito muy buen tiempo con él.

— Míralo de este modo: Vamos a estar juntos todo el día, casi cuatro semanas, ya estoy en tu casa y tú eres mi acompañante en todos los eventos. Creo que los dos somos lo suficientemente fuertes para disfrutar de lo que queremos sin estar permanentemente pendientes de meter la pata, ¿no es cierto?

Sabía que Ethan no admitiría que no sería capaz de mantener solo una relación sexual casual con él.

— Tal vez —admitió Ethan.

Thomas sonrió con anticipación ante el placer que vendría.

— Con una condición —dijo Ethan.

Thomas asintió sabiendo lo que iba a decir.

— Sin compromiso. Eso es un hecho. —Dijo Thomas.

Algo en los ojos verdes de Ethan, le dio que pensar, le hizo preguntarse si debía haber mantenido su gran boca cerrada. Especialmente porque no estaba seguro si realmente quiso decir lo que acaba de decir.

— Por supuesto que no habrá ningún compromiso —dijo finalmente, confirmando las palabras como si no le importaran lo más mínimo— pero yo iba a decir que acepto si tú te comprometes a mantener nuestra relación en completo secreto.

Ethan sabía que Thomas no iba a gritar a los cuatros vientos que estaba sosteniendo una relación sexual con un hombre, claro, pero tenía que asegurarse que él mantuviera su boca cerrada frente a los medios. Era una precaución extra.

Thomas se sintió como si le hubiesen dado un puñetazo en el estómago. ¡Diablos! ¿Por qué a él le importaba que Ethan no quisiera que nadie supiera lo que hacían? No era como si estuviesen saliendo, solo iban a tener sexo, mucho sexo alucinante. ¿Por qué le importaba después de tantos años, que Ethan todavía se avergonzara de quién era él? ¿Y si Ethan pensaba que era poco más que un trozo de carne fresca con dinero, que por casualidad había descubierto cómo sacudir el mundo?

Después de todo ambos iban a tener lo que querían y luego seguirían caminos separados.

— No lo haría de ninguna otra manera —Thomas estuvo de acuerdo.

Juntos, en silencio, dejaron el balcón atravesaron la habitación del sexo y descendieron por las escaleras regresando a la fiesta.

Estupendo —pensó, Thomas.

Había conseguido lo que quería.

Sin embargo, ¿por qué no se sentía feliz?

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