Y, después de todo, ¿qué es una mentira? No es otra
cosa que la verdad con máscara.
DON JUAN, CANTO 11, ESTROFA 37 LORD BYRON
Un poco más tarde, Lucy se hallaba sentada en el carruaje con la blusita interior, poniéndose las medias. Natsu, ataviado sólo con las calzas, se inclinó hacia delante para inspeccionar el contenido de la cesta de comida que les había preparado el posadero. Al ver la espalda y los hombros tan bien definidos de Natsu, ella sintió un repentino ataque de afecto.
Natsu era suyo. Por un intervalo breve, sólo por unas pocas horas quizá, era suyo.
Sus pensamientos clamaban por ser escuchados: «No deberías haberle dicho que lo amabas. No deberías haberle permitido que te hiciera el amor Deberías haberte mantenido firme en tu propósito», pero Lucy no les hizo caso. Alguien debería haberle advertido de que el acto de hacer el amor provocaba una parrilla tan amplia de placeres y emociones. Quizá entonces las artes de seducción de Natsu no la habrían pillado por sorpresa. Quizá entonces no habría declarado con tanto fervor que lo amaba ni se hubiera expuesto de un modo tan vergonzoso, como una verdadera Loca.
Oh, pero el rictus en su cara cuando empezó a tomarle el pelo al principio... Lucy se contuvo para no echarse a reír. Tendría que volver a repetir la experiencia alguna otra vez, cuando estuvieran casados.
De repente se puso seria. ¿En qué estaba pensando? No iban a casarse. Tenía que regresar a Londres, aunque eso significara que tuviera que intentar escapar cada vez que se detuvieran. A cada hora que pasaba, más se acercaban a Escocia y más crecían sus temores de lo que lord Loxar haría cuando descubriera su ausencia. Lady Dundee intentaría amainarlo durante un tiempo, quizá incluso durante un día o dos, pero al final, cuando vieran que ella no aparecía...
Una sensación de ahogo se apoderó de su pecho. Cuando eso sucediera, sería el fin para ella. Así que no podía desfallecer; tenía que ser fuerte, tenía que encontrar la forma de escapar de Natsu.
—Me temo que las salchichas están frías —comentó Natsu mientras alzaba un paquetito grasiento envuelto en un papel—, pero creo que esto debe de ser una tostada con mermelada. Ah, y aquí hay una tarta de frutas. ¿Te apetece un trozo?—Natsu se la pasó, y al hacerlo la miró a los ojos—¿Qué sucede? Me miras como si hubieras visto un fantasma.
Una cárcel con rejas era una imagen más acertada de lo que Lucy estaba visualizando en esos precisos instantes, la cárcel a la que lord Loxar la enviaría sin mostrar ni un ápice de clemencia. Se esforzó por sonreír.
—No, es que... es que estoy cansada, eso es todo. Y hambrienta.
Él le pasó la tarta, luego se acomodó en el asiento y desenvolvió el paquete de salchichas.
—Aquí hay mucha comida. Y después de comer puedes echarte a dormir un buen rato.
Lucy mordisqueó la tarta, pero le supo a madera chamuscada. —¿No nos detendremos?
De repente, Natsu parecía muy interesado en las salchichas.
—Sí, por supuesto. Pararemos para cenar.
—Supongo que pasaremos la noche en Leicester.
Esta vez Natsu tardó más en contestar.
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My Lord
FanfictionLucy es una chica de la baja aristocracia, hija de un rector que gracias a la culpa de una amiga llega a tener problemas, conociendo así a un Lord que cambiara su vida, pura y sana...
