Capitulo 21.

7.1K 479 36
                                        

Me vi obligado a retrasar mi regreso a Miami, porque debía asistir a un cóctel de empresario en la Loft de Sarah Vanowen, la hija de Benjamín Vanowen y nueva presidenta de la compañía de su padre y como tenia negocios con ellos me vi obligado a as...

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Me vi obligado a retrasar mi regreso a Miami, porque debía asistir a un cóctel de empresario en la Loft de Sarah Vanowen, la hija de Benjamín Vanowen y nueva presidenta de la compañía de su padre y como tenia negocios con ellos me vi obligado a asistir. Después de hablar con varios idiotas que pretenden hacer negocios conmigo me vi obligado a saludar al viejo Vanowen que con su hija colgada del brazo. Sarah Vanowen era sin duda una mujer extremadamente hermosa y sensual, es pequeña y menuda pero su cuerpo está lleno de curvas. Con el cabello negro ondulado y grandes ojos de color grisáceos. Definitivamente Sarah era un hermosa mujer y esta noche lucía magnífica, llevaba puesto un elegante vestido de color rojo de seda como el satén, strapless que se ajustaba bastante bien en la parte superior acentuando más magníficos senos. Sus labios estaba pintados de un rojo intenso.

Camine hacia donde ellas se encontraba reunida con su padre y otros empresarios que el cuanto me vieron se pusieron serios. A la mayoría de los aquí presente me odiaban o envidiaban fuese por los negocios o por las mujeres que me rodeaban. Pero más que nada despreciaban el hecho de que yo tuviese tanto poder.

―Buenas noches cabellos―dije con saludo de cabeza que ellos me respondieron de igual manera y me gire para mirar a la joven―señorita Vanowen―salude a la joven que solo amplió su sonrisa.

―Buenas noches señor Harrison―me saludo la joven con una sonrisa coqueta dibujada en su rostro de muñeca―que gusto nos acompañe esta noche.

―es gusto es todo mío señorita Vanowen―dije y tomé su mano derecha para besarla. El perfume de su piel era sensual y embriagante. Como ella misma, sensual, embriagante pero demasiado audaz y exigente para mis gustos.

―¿vino solo?―me pregunto con una sonrisa.―¿está acompañado esta noche?

Definitivamente Sarah Vanowen era demasiado observadora. Yo regularmente asistía a esto eventos con alguna mujer con la que luego pudiera tener un par de horas de buen sexo sin compromiso y luego despachar sin ningún tipo de reparo. Claro que eso era antes de que el tumor y sobre todo antes de Kimberly, porque desde que estaba con ella no había estado con ella mujer ni siquiera deseaba a otra mujer que no fuera a esa rebelde de ojos color verdes avellana. Sonrei al recordarla, y no veía la hora de irme de aquí y volver para verla.

―sí―respondí―desgraciadamente mi prometida no pudo asistir.

Todos los presente giraron la cabeza en mi dirección, extraños evidentemente por mi respuesta hacia la señorita Vanowen cuyo rostro se había deformado por la noticia que había dicho. Yo solo esperaba que esta niña no estuviera encaprichada conmigo porque tenía demasiados negocios con su familia para que tener un conflicto de interese con ellos por un capricho de niña mimada.

―¿Vas a casarte Harrison?―me pregunto el señor Vanowen asombrado.

―Sí―respondí con orgullo.―De hecho ya debería irme, ella me está esperando.

Un canalla arrepentido [1]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora