Capitulo 43.

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La cancion de Impossible de James Arthur

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La cancion de Impossible de James Arthur. Fue la cancion que escuché y que me ayudo a inspirarme para escribir este capítulo.

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Alexander Pov.

Era fascinante como todo a mi alrededor parecía bueno, maravilloso y feliz al lado de Kimberly. Su risa, su risa era maravilloso. Y era ridículo pero su risa me hacía reír a mi, me encanta ver su precioso de muñeca rostro feliz. Me encanta ver como eso ojos color verde avellana brilla de una manera maravillosa, me encanta ver cómo cuando trataba de contener la risa se mordí el labio inferior de un solo lados y lo soltaba lentamente. Era algo involuntario de su parte pero ¡carajo! Se veía tan puñeteramente sensual cuando hacía eso. Me provoca me encendía por dentro de una manera que solo pensaba en desnudarla. Porque embarazada como esta se veían preciosa desnuda.

Su cuerpo había cambiado evidentemente ya que Kimberly pronto cumpliría veintisiete semana de embarazo. Pero a pesar de eso ella conservaba su piel de porcelana perfecta, tan suave, tersa...porque según ella no quería llenarse ni de estrías ni cicatrices y por eso la pasaba usando todo tipo de cremas hidratantes para que estuviera suave y que no le quedase marca. Y esa manía le había dado justo después que se enteró que había salido con una considerable cantidad de modelos. Aunque para mi el cuerpo de Kimberly era hermosos, perfecto y es la única mujer embarazada que puedo decir con honestidad que no solamente encuentro hermosa sino que deseaba hacerle el amor a cada instante ella no estaba tan segura de eso. Otra cosa de su cuerpo que había cambiado de bien a mejor en mi opinión era que sus senos habían crecido casi tres veces su tamaño normal y se notaba un poco las venas en esto. Pero aún así continuaba siendo tan hermoso, perfectos que solo quería llegar al hotel para estar a solas con ella.

―¿Y qué te parece Suiza amor?―le pregunté mientras conducía ya prácticamente la nariz pegada al cristal de la ventanilla del auto.

―Muy bonita esta ahora―comento y me sonrió.―¿cuánto tiempo nos vamos a quedar en suiza?―me pregunto―¿o acaso pretendes que nuestra hija nazca en Europa? porque si es asi dejame decirte doña Deborah no te lo perdonaría nunca.―me comento a modo de broma―y Samantha mucho menos porque todo mis amigos estaba planeando un baby shower del sueño para la bebe.―la sonrisa en su rostro me dio.

―¿Un baby shower?―la mire con la ceja levantada―Nuestra hija no necesita un baby shower, yo le voy a dar todo lo que necesite. La llenare de: mimos, de regalos―sonrei no veia la hora de que esa bebe naciera, que tenerla en mis brazos.―la consentire en todo, le cumplire cada uno de su caprichos. ¡Todo, absolutamente todo lo que pida mi princesa se lo daré!

―Oh Dios―puso los ojos enblanco y me sonrió―Okey, vamos quiero que la consientas mucho. Pero a mi no me digas nada, cuando ella empiece a querer salir o quiera tener novio.―una sonrisa traviesa se dibujó en su rostro de muñeca.

Un canalla arrepentido [1]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora