Capítulo 12

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Cuando me desperté no podía moverme. Me sentía completamente atrapada y casi me da algo. Respiré hondo para tranquilizarme y olí a coco mezclado con mi champú. Entonces supe que me encontraba con Jake y me calmé mucho más rápido. Abrí los ojos lentamente y me lo encontré abrazado con fuerza a mí. Me separé con delicadeza de él y me dirigí al baño casi corriendo.

Después de hacer las cosas típicas de mujer menstruando me volví a meter en la cama. Principalmente porque fuera estaba lloviendo a cántaros y hacía un frío de la hostia. ¡Viva el cambio climático! Me tapé hasta los hombros y Jake me abrazó como si fuese un osito de peluches y él tuviera una pesadilla.

Ayer decidí dejarle dormir conmigo porque desde su pared se escuchaba bastante más los gemidos de nuestros amigos y era algo desagradable. Lo que no comprendía era su fuerte agarre. Decidí simplemente devolverle con fuerza el abrazo y mirar por el ventanal cómo las gotas se deslizaban hasta caer o estar fuera de mi vista. Varias agitaban con fuerza el cristal y algunos truenos sonaban pero en la cama, con Jake abrazándome, estaba segura.

Jake aumentó su agarre y estaba comenzando a asfixiarme. Le acaricié la espalda con cariño pero seguía estando tenso. Lo mejor era despertarlo, así que lo zarandeé con delicadeza.

-Jake -Le susurré con cuidado en el oído pero seguía sin responder. Lo moví con más fuerza-. ¡Jake! -Tuvo una especie de espasmo y se agarró a mí con más fuerza- ¿Estás bien? -Le pregunté cuando su agarre aflojó. Se separó de mí y se sentó en la cama, con la espalda pegada al cabecero.

-Sí, creo. -Se limpió el rostro con las manos y me di cuenta de que se le habían saltado algunas lágrimas. Me senté a su lado y le ayudé a limpiarlas.

-¿Qué estabas soñando? -Apartó la mirada de mí y miró al suelo. Me moví para sentarme en su regazo y le cogí la cara con ambas manos para asegurarme de que me miraba-. Jake, quiero ayudarte pero no puedo si no me lo cuentas. ¿Qué soñabas?

-Que mi madre... -Tragó con fuerza-. Que a ella la atropellaban y se moría. Y estábamos todos en el hospital y nos decían que no sobrevivía. -Una lágrima se deslizó por su mejilla y se la limpié rápidamente con mi pulgar.

-Tranquilo -Acaricié su negro cabello-, solo era un sueño.

-Más bien una pesadilla.

-Las pesadillas también son sueños. -Le di un beso en la mejilla y él me atrapó para abrazarme.

-Gracias por no mirarme como si estuviera loco. -Besé su mejilla de nuevo.

-No había razón para ello -Apoyé mi cabeza en su hombro-. ¿Bajamos a desayunar? -Negó.

-No. Solo... Solo quédate un poco más. -Asentí mientras colocaba mis labios contra su cuello y dejaba un beso que lo tomó absolutamente por sorpresa.

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