40.- La tercera prueba

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El mes que siguió, Harry y Cedric se dedicaron a practicar cuantos maleficios, encantamientos y demás que conocían, tanto defensivos como ofensivos. Harry le enseño algunos que Severus le había enseñado, mientras Cedric le mostró como potenciar las transformaciones. Remus (instado por Sirius, quien le prometió que si no ayudaba a Harry lo dejaría en el sillón todo el verano) estuvo durante varias reuniones en la sala de los menesteres, Sirius y Severus también ayudaron a pulir sus habilidades de los chicos.

Los amigos de Harry, mientras tanto, se dedicaban a recorrer la biblioteca buscando nuevos hechizos que pudieran serles útiles. En esas búsquedas es que apareció el encantamiento brújula, un útil descubrimiento de Hermione que haría que la varita señalara justo hacia el norte y, por lo tanto, les permitiría comprobar si iban en la dirección correcta hacia el centro del laberinto.

El día de la prueba, el desayuno fue muy bullicioso. Después de eso, las profesoras McGonagall y Sprout fueron por Harry y Cedric para llevarlos aparte.

—¿Qué sucede profesora McGonagall? —Pregunto Harry.

—Los campeones tienen una reunión con sus familias antes de la prueba—.

—¿Trajeron a mis tíos? —.

—Algo así, su tío al parecer tenía mucho trabajo, y su tía tenía un compromiso previo, pero su primo obtuvo un permiso en su escuela para poder verlo—.

Apenas cruzaron las puertas de la sala, una tromba con nombre y apellido arrollo a Harry en un fortísimo abrazo.

—¡Primo! —.

—¡Duds! —.

—Dudley, déjalo respirar y déjame abrazarlo a mí también—.

—¡Sirius! —.

—¡Cachorro! —.

Harry se levantó y junto con Dudley y Sirius buscaron un rincón tranquilo para charlar. Cedric y sus padres estaban junto a la puerta. Viktor Krum se hallaba en un rincón, hablando en veloz búlgaro con su madre, una señora de pelo negro, y con su padre. Había heredado la nariz ganchuda de éste. Al otro lado de la sala, Fleur conversaba con su madre en francés. Gabrielle, la hermana pequeña de Fleur, le daba la mano a su madre. Saludó con un gesto a Harry, y él respondió de igual manera.

—¿Y mi papá? —.

—Prometió alcanzarnos en cuanto pudiera cachorro. ¿Qué les parece si vamos a saludar al calamar gigante? —.

—¿Te refieres a Caribdis? —.

—¿Le pusiste nombre al calamar? —.

—Sí, igual que a Fluffy—.

—¿Quién es Fluffy? —.

—Vamos Sirius, hay muchas cosas que Harry tiene que contarte—Le dijo Dudley a Sirius jalándolo para que avanzará.

Harry se despidió de los demás campeones con la mano y salió a pasear al lago con su padrino y primo, Dudley llevaba el colgante que le diera Severus en el mundial de quidditch, así que supuso que por eso podía ver el castillo. Harry le conto a Sirius como es que bautizo al calamar gigante y que Fluffy era un cerbero propiedad de Hagrid.

—Así que aquí están—.

—¡Papá! —Harry abrazó a Severus.

—Que efusivo, si me ves diario—.

—Sí, pero tenía ganas de abrazarte. Le estaba contando a Sirius sobre Fluffy—.

Severus rodó los ojos, recordando esa época en que Harry quería darle un nombre hasta a los unicornios del bosque prohibido. Harry ignoro esto y siguió contando sus "aventuras" de cuando fue "invitado" del castillo y luego algunas de sus años anteriores. Sirius se debatía entre el orgullo, la preocupación y el horror, sobre todo cuando Harry le contó sobre los Dementores. Caribdis escogió ese momento para sacar uno de sus tentáculos y Harry aprovecho para presentar a su cefalópodo amigo a su primo, quien miraba fascinado al calamar.

Una Serpiente De PelucheDonde viven las historias. Descúbrelo ahora