¿Bipolaridad?

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Shanodee's POV

Este hombre estaba completamente loco, un día era cruel y frío conmigo al siguiente cuidaba de mi, al otro me violaba y rato después estaba embobado viendo a Amelía, definitivamente que él tenía un serio problema.

Entré al cuarto a ver a mi hija y estaba dormida con una cara angelical que transmitía una paz envidiable. Sonreí ampliamente y me devolví a mi habitación a vestirme, me coloqué un par de jeans junto con un crop top fucsia y mis infaltables converse negras. Estaba parada frente al ventanal y estaba Dominic observándome desde abajo.

-¿Qué tanto miras?. Pregunté saltando desde allí arriba.

-¿No puedo mirar a mi novia?. Preguntó extrañado por mi actuación.

-Hazme un favor y deja de espiarme ¿quieres?. Dije yendo a la pérgola usando mi agilidad motriz.

-¿Qué tienes?. Preguntó Dom sentándose a mi lado.

-Nada, dejame tranquila. Respondí cortante.

-Dímelo si no quieres que te lo saque por las malas.

-¿Vas a seguir amenazandome?. Estoy harta que cada segundo de mi puta vida tu quieras tenerla controlada y que yo te complazca con todo lo que a ti te de la gana. Vociferé saliéndome de mis casillas?

No había palabra que pudiese describir la expresión de asombro de Dominic por haberle hecho frente al abuso de su parte desde todo punto de vista, de momento me sentí mucho mas alivida por haberme desahogado pero de pronto Dom cambió la cara por una que daba mucho miedo.

-Con tus caras no me asustas ni un poquito. Dije desafiante tratando de ocultar mi nerviosismo.

-Querida Shanodee mi intención no es intimidarte sino demostrarte que tu pensar y tus quejas me importan un coño. Dijo tomando una de mis manos y apretándola fuertemente haciendo que mis huesos y tendones sonaran de manera espeluznante.

-Mi mano. Susurré conteniendo el profundo dolor que su accionar causaba en mi.

-Que te quede claro esto te lo vas a aguantar si o si, o Amelía sufrirá las consecuencias. Dijo soltando mi mano y dejandome sola con los pelos de punta.

Me tomó unos segundos reaccionar ante semejante amenaza. Me había amenazado con mi hija y eso aunque me diese miedo no lo iba a permitir. Me paré y fui adentro de la casa a dar de comer a Amelía, la cargué y me senté en la mecedora al lado de su cuna a cantarle y hablarle.

-Ay hija mía cuanto te amo. Dije acariciando sus delicadas manitos.

-Estoy segura que si tu padre supiera de tu existencia te amaría tanto como yo. Dije soltando unas cuantas lágrimas al recordar a Jeremy.

Pasé el resto de la tarde mimando jugando y haciendo todas mis labores con Amelía, cuando terminé la coloqué nuevamente en su cuna y le di el besito de las buenas noches porque ya estaba oscureciendo.

-Te amo Amelía. Susurré en su oído.

Salí de la habitación y bajé a la sala a ver algo de televisión por cable a enterarme de lo que acontecía en el resto del mundo, me pase por los canales de historia, animales y ciencia y puse un programa llamado "Mayday: catástrofes aéreas" el cual me llenaba mucho de interés por tratar de una de las cosas que mas me apasionaba, la aviación.

A la mitad del confuso caso del vuelo MH370 de Malasya Airlines, mi garganta empezó a sentirse rígida por la falta de sangre. Quise omitir esa mala sensación pero me fue imposible al percibir un olor a sangre que provenía de las afueras de la casa, me paré inmediatamente y salí a averiguar de que se trataba.

-¡Ayuda!. Exclamó a voz baja una mujer.

Miré a todos lados pero no veía a nadie, sentí un poco de desconfianza por pensar que fuese una trampa o un juego de Dominic.

-¡Ayuda!. Volví a escuchar la voz que provenía del lado de la pileta aclimatada.

Caminé hacia allá y justamente vi a una chica bastante joven quizás de mi misma edad herida en varias partes de su cuerpo con varias mordeduras que parecía de origen vampírico, sin embargo mi contención no duraría por mucho.

-¡Por favor ayudame!. Suplicó.

-Por Dios. Dije dilatando mis pupilas.

-¡Ahhh! Eres una de ellos. Gritó cayéndose de nalgas.

-No no no espera. Dije tratando de volver a mi estado normal.

-Por favor te lo pido no me mates. Decía llorando a cántaros.

-Descuida yo no te voy a matar. Dije haciendo un lado momentáneamente el hambre que sentía.

-Tienes que ayudarme, si el me encuentra ¡me matará!. Exclamó temblando de pánico.

-¿Quién?. Pregunté.

-Yo. Contestó Dominic arrancándole la cabeza a la pobre chica.

-¡Ahhhhh! Por Dios. Dije tapando mis ojos para no ver aquel espanto.




Inmortalidad Maldita IIHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora